domingo, 29 de septiembre de 2013

Atreviéndonos a Soñar!

A lo largo de nuestras vidas vamos teniendo diferentes sentimientos, sueños o sensaciones. Algunos de ellos vienen de lo que nos sucede cuando vamos creciendo o luego en nuestra vida laboral. Otras veces, cambiamos de sentimientos por cosas ocurren en nuestra vida personal, por hechos inesperados o por algo que no veíamos que pudiera pasar. Lo interesante aquí es entender la manera que cada uno de nosotros interpreta lo que nos sucede en ese momento en particular; además, debemos conocer cómo reaccionamos ante cada una de estas situaciones. Y nos llega un momento que comenzamos a unir en cierta forma lo que sentimos, con lo que necesitamos junto con lo que queremos o deseamos. Y a veces, es en esos momentos cuando comenzamos a soñar.

Hay gente que dice que sueña en blanco y negro; otros que sueñan en color. Y mientras eso sucede, algunos sueñan de día de una manera muy especial. Y no me refiero en este caso a esos sueños que tenemos al dormir. A lo que me estoy refiriendo es a lo que soñamos cada uno de acerca de nuestro futuro, de nuestros ideales, de esas ideas que en vez de hacernos dormir, nos mantienen despiertos pensando en el cómo lo vamos a alcanzar. A esos sueños que queremos que se conviertan en una realidad especial para que sea allí, en ese lugar o en ese momento donde podamos estar felices, donde podamos trabajar de una mejor manera, donde podamos inclusive, ofrecer nuestra mejor actuación. Algunos sueñan con una empresa propia, con una pareja ideal, un mejor futuro o hasta con un nuevo país. Otros sueñan con ofrecer productos y servicios de una manera que sea mejor o más productiva, mientras que hay otros sueñan con cosas inclusive que van más allá de la visión que muchos puedan tener.

Ejemplos tenemos muchos. Walt Disney soñó con un mundo de entretenimiento para la familia y no solo para los niños. Gandhi lo hizo con su ideal de una India unida y en paz, mientras que John F. Kennedy lo hizo pensando en un país productivo y próspero. Martin Luther King tuvo su propio sueno que nos lo hizo saber aquel recordado día de agosto de 1963. Y más recientemente, tuvimos a un Steve Jobs quien soñó con revolucionar el mundo digital o Sir Richard Branson quien quiere realizar vuelos comerciales por el espacio. Y estos son sueños que vienen de los sentimientos que cada uno tuvo en algún momento determinado.

Si nos damos cuenta, muchos de los cambios que han ocurrido en el mundo han comenzado en la mente de alguna o varias personas como una pequeña idea, un sueño, que se fue convirtiendo en un sentimiento, luego en un ideal y a la final en la necesidad de haber alcanzado o logrado algo. Muchos lo han logrado a lo largo de la historia. Y de esa misma manera todos y cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de pensar nuestras ideas, nuestros ideales, nuestros sueños y en lo que en realidad queremos. Obviamente estos sueños van cambiando a medida que vamos transitando por las diferentes etapas en nuestras vidas, a medida que vamos creciendo, teniendo nuevas experiencias y cuando nuestras metas futuras cambian a la vez que vamos cambiando nosotros. Podemos decir entonces que un sueño es esa especie de anhelo o una ilusión que nos inspira a seguir adelante, independientemente de las dificultades que tengamos a nuestro alrededor, de los retos que tengamos por delante o de los caminos que tengamos que recorrer. Es entender por qué Tomas Alba Édison logro hacer funcionar el bombillo luego de más de 10.000 intentos fallidos, acerca de los cuales él mismo dijo que no había fallado sino que había logrado descubrir 10.000 maneras de saber cómo no funcionaba un bombillo. Es entonces entender cuál es nuestro propósito en la vida y ver cómo lo vamos a alcanzar.

Todos tenemos sueños; algunos de ellos los hemos tenido por demasiado tiempo dentro de nosotros. Ahora preguntémonos, ¿qué nos ha detenido para alcanzarlos?; ¿Qué nos ha desviado del camino de lo que queremos alcanzar? Por supuesto nunca hay una respuesta sencilla a una pregunta tan compleja, a menos que no la queramos responder correctamente. Y es por ello que decidí a escribir sobre este tema pues ¿qué tan diferente podría ser la vida de algunos de ustedes, o de todos nosotros, si de verdad nos proponemos alcanzar aquello que hemos tenido en nuestra mente por tanto tiempo? O, si recordamos todas las dificultades que tuvieron los hermanos Wright para lograr un primer vuelo de tan solo ocho segundos, ¿se habrán imaginado ellos que ese primer vuelo luego impulsó el cambio en la forma de transporte a nivel mundial, la cual sigue evolucionando hoy en día? Es como darnos cuenta de verdad de todo lo que lograron Miguel Angel y Leonardo da Vinci en la época del renacimiento o lo que imaginó Julio Verne que cien años después hemos visto como parte de lo que él plasmó en las páginas de sus ya muy famosas novelas se ha convertido en realidad.

Podemos discutir si fueron personas con mentes excepcionales o con una inteligencia superior a la nuestras o si su nivel de actividad continua nunca los llevó a detenerse. Ellos, al igual que cientos de miles de personas que alguna vez tuvieron un sueño o una idea muy especial, la llevaron a cabo, la pusieron en acción, le dieron movimiento; y estas personas no pueden ser tan diferentes a todos nosotros. Fueron más allá y se convirtieron en personas determinadas a lograr lo que se proponen, apasionadas con conseguir lo que creen puede ser algo mejor e ilusionados con sus ideas, queriendo hacer mejor las cosas, crear algo nuevo o que todos tengamos un mundo mejor.

El ideal de cada quien es tan grande como uno quiera o puede ser tan pequeño como uno quiera. Pero si queremos alcanzar grandes metas, tenemos que pensar también en grande y, sobre todo, tenemos que comenzar a actuar, a tomar acción. Lo digo de esta manera pues solo pensando las cosas no vamos a hacer que sucedan. Tenemos que decidirnos a actuar, a llevarlas a cabo, a trabajar para que sucedan.

Piensen en grande; sueñen; sientan la necesidad de cambiar y logren tomar las acciones necesarias para llevar sus sueños a la realidad.

“The future belongs to those who believe in the beauty of their dreams.”
Eleanor Roosevelt

Seguiremos motivando. Luis Vicente Garcia.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Haciendo nosotros mismos lo necesario.

En estos días vi un video que hablaba de la “Audiencia de UNO”. La persona a la que entrevistaban hablaba de que los nuevos actores hacían películas muy sencillas que luego mandaban a los estudios solo para ser rechazados. Asimismo pasa en la industria de la música donde vemos a una gran cantidad de jóvenes y bandas musicales que tratan y hacen lo imposible para crear un Demo, un pequeño CD con sus canciones originales que luego las mandan a las grandes disqueras y donde tienen que competir, a veces sin saberlo, con artistas que potencialmente son más comerciales y por ende, de mayor interés a estas empresas.  Su idea es que alguien los contrate y estas empresas se encarguen de su promoción, mercadeo y de darlos a conocer. Pues esto no funciona así.

Cuando lo que se quiere es un contrato de grabación, o conseguir una gran entrevista, o publicar un gran libro, uno quiere conseguir un buen agente que nos lleve o nos oriente a ese gran “contrato” con la disquera, la editorial o los estudios de cine. ¿Por qué es eso? Muchos esperamos a que llegue ese gran contrato que nos catapulte al éxito (independientemente de cómo cada uno defina el éxito). Pues bien, todo depende de todos y cada uno de nosotros, de nuestro propio esfuerzo, de lo que decidamos hacer y alcanzar, no de que consigamos un gran contrato de una disquera o de una editorial.
Estas empresas, si es que se les llega, no se encargan ni de la venta, comercialización ni promoción ni del negocio de cada uno de ustedes. Por el contrario, de eso nos debemos encargar solo nosotros y nadie más, mientras iniciamos y perfeccionamos nuestra propia carrera en lo que queramos hacer. Me atrevo a decir aquí que muchos conocemos a personas que saben tocar un instrumento musical, saben actuar, saben dirigir pero que al no haber tomado las decisiones correctas, en los momentos indicados, no han logrado llevar adelante sus sueños de convertirse en artistas, músicos, actores, cantantes, escritores o lo que quieran hacer. Y ya hay inclusive películas sobre ello.

Un amigo que está el negocio de la música nos contaba recientemente a un grupo con el que estábamos reunidos, que ha visto a un montón de bandas trabajar duro, obtener un contrato de grabación, sólo para que luego de múltiples ensayos y haber grabado su propio disco con sus canciones originales, sean rechazados ya que la empresa posiblemente consiguió a alguien mejor. Y es aquí donde viene la enseñanza.

No debemos depender de alguien más para que se encargue de hacer nuestro mercadeo y nuestra publicidad. No debemos esperar que nadie nos comercialice, pues somos nosotros mismos quienes estamos obligados a hacerlo. Nadie contrata a un desconocido, por lo que somos nosotros quienes debemos darnos a conocer. Por lo tanto, debemos pensar ¿cuáles son nuestros planes para la comercialización de nuestro libro, o CD o de nuestro propio negocio?; ¿cómo te vas a mercadear y dar a conocer? Ya sabemos hoy en día que el noventa y nueve por ciento de los libros nunca sale al mercado si son promovidos por las grandes editoriales; sin embargo, hoy en día se publican más de un millón de libros al año tan solo en los Estados Unidos. Igual pasa con los CDs y las disqueras; entonces, ¿qué vas a hacer?; ¿Te vas a quedar con los brazos cruzados o vas a hacer algo al respecto?

Ya están disponibles en el mercado o en la Internet una gran cantidad de programas y productos que nos permiten crear nuestros propios libros, grabar nuestros podcasts o nuestros CDs y a través de medios digitales comercializarlos y así darnos a conocer. En el tema de los libros ya es toda una industria conocida como Self-publishing. En la parte de la música debe haber algo similar. Y lo más interesante es  que ya uno no tienen que mandar a imprimir miles de libros que luego solo ocupan espacio en nuestros apartamentos u oficinas, pues ya se ha desarrollado el tema llamada On-demand printing, lo cual es otra revolución en sí. Lo mismo existe para las nuevas empresas y para os empresarios. Hay una grandísima cantidad de programas, libros, cursos y muchas otras cosas que están disponibles para todos aquellos que quieran iniciarse en el mundo empresarial.

Es por ello que debemos buscar y crear nuestra propia audiencia, comenzando nosotros directamente. Por eso este artículo se podría llamar, ‘deja la audiencia de uno’. En pocas palabras, ¿Cómo enfocar tu tiempo y esfuerzo en construir un verdadero público que va a escucharlos o leerlos a ustedes? Por ello, como mencionó Nick Nanton, Director ganador de un premio Emmy, “debes darte el tiempo para construir tu audiencia y para construir tu propio valor”.

Así que olvídense de los grandes acuerdos o contratos en el principio de sus carreras y empiecen hoy mismo a hacerlo por su cuenta, a crearlo ustedes mismos. Hoy en día se puede sacar un disco sin un sello discográfico; se puede publicar un libro sin una importante editorial. Y hasta puede tener su propio programa de televisión en Internet.

En definitiva, tómense su tiempo para construir una audiencia de miles de personas en lugar de sólo ir en busca de uno que creas que te pueda ayudar.