martes, 7 de junio de 2016

Y comienza la Copa America Centenario

(Artículo originalmente publicado en inspirulina.com)

No ha mayor expectativa que la que existe en todos los equipos, sus jugadores y entrenadores, los organizadores del evento y por supuesto, la fanaticada, el día de la inauguración de un gran torneo deportivo. Y hoy por supuesto no es la excepción. Hoy comienza la Copa America Centenario, un gran torneo de fútbol, el más antiguo del mundo y que reúne a las mejores selecciones de las Américas. En otras palabras, hoy hay grandes esperanzas y muchas expectativas.

Todos los que de una u otra manera seguimos a los grandes eventos deportivos sabemos del esfuerzo y dedicación que requiere el organizar un evento de esta magnitud y además hacerlo exitoso. ¿Quién ganará?; ¿Cuál será el papel de nuestra selección?; ¿Será fructífera la preparación que ha habido?

Esperanzas: Siempre tenemos esperanzas; es parte de la naturaleza humana. Algunas esperanzas están centradas en realidades mientras que otras en ilusiones. De cualquier forma, todos esperamos que nuestras selecciones lo hagan siempre mejor, que hayan crecido, y mejorado y sobre todo, que ganen. No todas las selecciones son iguales y siempre hay los favoritos, los grandes de todos los tiempos, los que sabemos o esperamos que van a ganar. Pero nuestras selecciones también se merecen lo mejor y eso incluye un mejor desempeño. De allí que todos, independientemente del país en el que nos encontremos, tengamos esa esperanza de ver a una renovada y mejorada selección nacional.

Expectativas: y dentro de todo, nos hemos venido creando nuestras expectativas de lo que va a suceder; eso que creemos muy probable que ocurra. ¿Nos sacaran en la primera ronda?; ¿llegaremos a las semifinales?; ¿darán nuestros jugadores lo mejor de cada uno de ellos? Es esa suposición que esperamos que en realidad ocurra lo que debería pasar en el futuro, por lo menos en nuestras mentes. Y lo vamos a ver sucediendo en vivo en el campo de juego.

Todo ello se conjuga en el pitazo inicial a llevarse a cabo este 3 de junio en el estadio de fútbol de la ciudad de Santa Clara, California, donde las selecciones nacionales de Colombia y de Estados Unidos (país anfitrión) se medirán en lo que puede ser un juego muy dinámico y lleno de grandes visiones. Comenzaremos a ver cómo las estrategias y tácticas de cada entrenador, la dedicación de los grupos médicos y físicos, las habilidades de cada uno de sus jugadores, la capacidad de todos de jugar en equipo y la resistencia de los fanáticos de poder soportar las grandes emociones que están tan solo por venir.

Habrá juegos de gran intensidad, rivalidades ya históricas, figuras muy destacadas incluyendo a varios de los mejores jugadores del mundo en la actualidad. Todos se conjugan en llegar a levantar el trofeo que los catalogará como la mejor selección en el continente americano. Y mientras tanto, los fanáticos estaremos muy ansiosos, entre nuestras emociones sus y angustias, esperando como siempre el mejor de los resultados.

Seguiremos motivando.

Luis Vicente Garcia G.


miércoles, 1 de junio de 2016

Un día de Buena Voluntad

Cuando me invitaron a pasar un día con el equipo de la A.C. Buena Voluntad – Venezuela, nunca me imaginé lo que nos iba a suceder. Por un lado comenzaba a conocer una fundación cuya misión es ayuda a jóvenes y adultos con algún tipo de discapacidad a prepararse para entrar al mundo laboral. Por el otro, conocería a productores, camarógrafos, cineastas, agencias de imagen y publicidad, equipo de sonido y de luces y poco a poco se iban anexando las partes de lo que llegaría a ser un nuevo proyecto.

La tarde anterior había ido a visitar a la sede de Buena Voluntad en Los Samanes, Caracas. Un lugar lleno de paz y tranquilidad y sobre todo mucha paciencia; esa que se va acumulando con los años y que quizás nos permite ver las cosas con una perspectiva diferente.  Conocía las instalaciones, el personal, parte de los voluntarios y poco a poco iba conociendo a los jóvenes que estaban allí, aprendiendo y preparándose.

Todavía en nuestra época moderna no terminamos de entender que todos tenemos algún tipo de discapacidad (si, todos) y que además todos somos especiales. Ahora imagínense cuando conocemos a estos jóvenes que han vivido con limitaciones físicas o mentales durante toda su vida. El verlos esforzándose y aprendiendo nos debe hacer darnos cuenta que somos privilegiados. Tenemos todo lo que queremos, todo lo que posiblemente necesitamos y a pesar de todo ello es naturaleza del ser humano el quejarse, el protestar, o el no dar el máximo de su rendimiento potencial. ¿Por qué será?

Comienzo a ver como con sus dificultades individuales van aprendiendo modales, técnicas, computación,  a usar software, a hacer cartas, a compartir, a cumplir horario entre otras cosas y más importante aún, me cuentan ellos, van aprendiendo valores. Y todo eso lo hacen en una gran organización y con la ayuda de un grupo de maravillosos voluntarios que día tras día van a hacer su gran trabajo, el de enseñar, guiar y orientar. ¿No deberíamos todos hacerlo y todos los días? En realidad, ojalá todos compartiéramos y apoyáramos mucho más.

Y llegado el día para el cual me habían invitado, el día de la filmación del proyecto, todo comenzaba muy temprano antes de las 7 de la mañana. Llegaban los equipos y sus operarios; conocía al director, a los productores, a los creativos y camarógrafos. Iba conociendo a todo el equipo para iniciar lo que sería un día extraordinario. Por un lado yo estaría encargado de compartir con gerentes y profesionales de las áreas de reclutamiento y selección una cantidad de grandes experiencias; mientras que a la vez iba a conociendo a cuatro maravillosas personas, muchachos de la Fundación Buena Voluntad, cada uno con sus discapacidades, sus limitaciones, sus problemas individuales pero que llegaron todos con una linda sonrisa y un gran ánimo para compartir sus bellas experiencias. Algunos jóvenes, otros ya adultos, cada uno nos contaba sus aspiraciones, sus ganas de trabajar, compartían sus historias, sus aprendizajes y sus deseos.

El día fue transcurriendo en medio de sorpresas para unos, de cambios de guion para otros y nuevas visiones para los demás. Caras de asombro llenaban el estudio en el cual estábamos y llegado el momento de los testimonios, me correspondía hacer preguntas que se tornaban en  conversaciones cuyas respuestas se hacían muy personales, en ocasiones desde lo más interno y sobre todo llenas de mucho sentimiento. Se iba creando un día mágico.

Este es solo el inicio de un bello proyecto. Uno en el cual se va a desarrollar un nuevo modelo a través de la tecnología que nos permita insertar en la sociedad a éstos jóvenes y adultos en un mercado complejo como lo puede ser el mercado laboral y más en nuestro entorno actual. Pero todos ellos son muchachos que lo quieren y sobre todo pueden hacer. Como dice el lema de Buena Voluntad, ‘Con tu Apoyo Cambiamos Vidas’. Para quienes quieran conocer la labor y cómo apoyar a Buena Voluntad, los invito a visitar el siguiente link: Buena Voluntad


Todos estos muchachos y muchachas como nos decía una de las gerentes  “son quienes iluminan a la oficina con su sonrisa todos los días”. Seamos todos parte de un día mágico y de una vida diferente para tantas personas a quienes podemos ayudar de tantas maneras y denos cuenta que si podemos transformar su futuro, dándoles un trabajo formal donde puedan ir construyendo sus vidas. 

Seamos parte de una Buena Voluntad donde #YoSoyBuenaVoluntad. Y tú, ¿Lo quieres ser?