martes, 8 de enero de 2013

Contribuyendo todos los días

Estamos comenzando el nuevo año y que mejor manera de hacerlo si todos nos ponemos a pensar en la manera de ayudar y contribuir de manera diaria. Para ello, debemos asegurarnos que llegamos a hacer y realizar todo lo que nos proponemos de una forma continua, constante y todos los días. Ahora bien, hay algo muy importante que debemos tener en nuestra mente y es que esforzándonos, todos contribuimos a nuestra sociedad, a nuestra familia o a la empresa donde trabajamos. Nuestro trabajo diario hace que entre todos vayamos progresando, hora a hora, día a día  y así en conjunto vamos haciendo progresar a nuestro ser, nuestra familia, empresa o lo que vayamos haciendo con nuestra profesión y nuestro trabajo.
En varias ocasiones he preguntado a niños en educación primaria sobre lo que les enseñaron ese día y la mayor parte de las respuestas son (1) que no aprendieron nada o (2) que lo que hicieron fue jugar en los recreos. En la mayoría de los casos mis comentarios hacia ellos es que lo que han venido haciendo todos los días es aprender, sobre lo que han aprendido desde que estuvieron en kinder. Es así que les explico como pasaron de no saber nada a conocer los números y luego a sumar y restar, o las letras, para luego construir palabras sencillas, leer y  escribir y comenzar a entender día tras día todo lo que lograrán aprender a lo largo de sus vidas. Es algo así como hacer fuertes los cimientos de una base sólida que luego les permita entrar en la fuente del conocimiento.
Es verdad que hay mucha gente que no se siente a gusto con lo que hace, pero si vemos o analizamos la historia, una gran cantidad de personas que lograron las grandes hazañas, descubrimientos, o importantes avances, fueron personas que a veces no se sentían a gusto con lo que hacían pero que siempre creyeron que debían contribuir. Y así vemos como su preparación y sabiduría les permitió crear todo lo que hoy tenemos, ver las grandes obras de arte que se han logrado hacer a lo largo de los siglos, entender porque el hombre decidió cruzar los océanos sin ningún tipo de conocimiento sino pensando que del otro lado del mar si había algo que encontrar, o darnos cuenta que con todos estos avances también hemos llegado a la luna o hay astronautas viviendo en la estación espacial.
Son contribuciones que hechas entre todos se han podido hacer realidad; es parte del aporte individual que cada uno debe hacer. Es ver y darnos cuenta que debemos llevar estos magníficos trabajos a un plano más personal y, al darnos cuenta de esto, es como si todos y cada uno de nosotros identificáramos lo que debemos hacer y en lo que debemos o podemos contribuir. Nosotros mismos al inicio de cada día somos quienes decidimos hacer nuestra contribución. No podemos decir o pensar que alguien más va a hacer lo que nos corresponde hacer, pues es responsabilidad solo nuestra. Mucha gente tiene la tentación de dejar las cosas para más tarde, no hacerlas a cabalidad esperando que alguien más las corrija en el camino o quejándonos de tantas cosas que ponemos como excusa para no hacer nuestro propio trabajo, para no hacer un trabajo excelente o no hacer nuestra pequeña o gran contribución.
Todos tenemos por dentro una serie de aptitudes, habilidades y conocimientos que debemos identificar, darle forma y orientar a lo que nos hayan pedido, exigido o sea nuestro trabajo. Este debe ser el norte de todas nuestras contribuciones y nuestros aportes. Eso sí, debemos reconocer que todos los días debemos ponerle pasión, entusiasmo, fuerza y orientación a todo lo que hacemos para asegurarnos que nuestras contribuciones siempre sean lo mejor y más acertadas posibles. Y todo esto para identificar las oportunidades que se nos presentan (a veces con las dificultades del momento). Algunas ideas que serían propias de artículos diferentes pero que no quiero dejar de pasar son, entre otras, las siguientes:
1.- Todas las contribuciones que hacemos no son solo sobre nosotros y no las debemos pensar en hacer solo para un reconocimiento personal, o para que nos den esa palmadita en la espalda que pocas veces viene. Nuestras contribuciones deben estar orientadas para eventualmente ayudar a los demás a dar lo mejor de sí, a mejorar procesos, a hacerlos más eficientes, a hacer las cosas mejor.
2.- El trabajo tiene valor por sí mismo, de eso tenemos que darnos cuenta. No perdamos la oportunidad de hacer un trabajo bien hecho desde el principio.
3.- La combinación de nuestros conocimientos, sabiduría y experiencia solo la tenemos nosotros. Es por ello que somos todos y cada uno de nosotros quienes debemos darle a lo que hacemos un gran impulso, una gran dedicación y estamos casi que obligados a dar siempre nuestro mayor esfuerzo..... Si dependemos de otros nunca nos atreveremos a hacer cosas nuevas, a tomar nuevos retos o nuevos caminos, ya que somos nosotros mismos quienes debemos poner a trabajar - en conjunto - todo lo que sabemos para así poder cada día dar lo mejor de cada uno de nosotros.

4.- Todos sentimos presión, tensión o estrés, día tras día, para trabajar, para actuar, para llegar a hacer lo que tenemos que hacer en realidad. No dejemos que esto nos debilite sino todo lo contrario, que nos permita crecer y ser mejores cada vez.
5-.- de verdad no se a quien le escuche esta frase pero tiene toda la razón: "the love of comfort is the enemy of greatness". No dejemos que la comodidad nos haga flojos, débiles u holgazanes.
6.- Tenemos que esforzarnos cada día más! Todos debemos además, pausar o hasta retroceder, para repensar, analizar y ver lo que hayamos hecho y entender lo que debemos mejorar. Todo esto es lo que nos ayudará a seguir hacia adelante.
7.- hay algo muy importante que ya lo hemos comentado en artículos anteriores y es que “lo que sembremos o plantemos hoy, lo cosecharemos más adelante dentro unos cuantos meses o años”. No aprendemos en un día o de la noche a la mañana y de la misma manera nuestro trabajo individual se va creando y mejorando con el pasar del tiempo y solo así nuestras contribuciones serán mejores en el futuro; pero debemos comenzar desde ya, de inmediato.
Si bien hay mucho que comentar en este tema, debemos darnos cuenta de una cosa muy importante, y es que todos y cada uno de nosotros contribuimos a nuestro bienestar, al de nuestra familia, empresa o país. El trabajo de uno solo no basta y por ello se requiere el trabajo de todos, o por lo menos de una gran mayoría para sacar un proyecto, una idea, un nuevo producto o hasta un país hacia adelante. Para ello tenemos que tener paciencia, para que las cosas fluyan y salgan bien. Asimismo debemos darnos cuenta que debemos saber y entender lo que en realidad se pide o exige de nosotros, sea lo que fuere que nuestra sociedad espera de nosotros, de las contribuciones que son y serán requeridas de cada uno de nosotros. La paciencia es aquí importante siempre, pues si fallamos debemos mejorar, tratando de ser exitosos pero entendiendo que todo lo hacemos en un período de tiempo que no podemos tampoco apresurar demasiado.
¿Qué vamos a hacer hoy o esta semana o este nuevo año? Nuestras contribuciones siempre serán ayudas y guías para otros. Hagámoslas bien y nunca desistamos de hacerlas. Hoy solo tenemos un trabajo, uno solo, hacer lo que tenemos que hacer hoy y hacerlo de la mejor manea posible. No lo que tenemos que hacer mañana o hacer hoy lo que dejamos hacer ayer. Hagamos nuestro trabajo de hoy, hagámoslo bien y preguntémonos al final del día: ¿Estamos satisfechos con lo que hicimos hoy?
A la final reconozcamos que es solo con nuestro aporte diario, con esa pequeña  contribución del día a día, que haremos de nosotros grandes personas y ayudaremos a crear grandes empresas, ideas y países y sobre todo aportaremos nuestro granito de arena con el esfuerzo para lograr formar a nuestros propios hijos y a las futuras generaciones en esa misma dirección.
En este nuevo año les deseo mucho aporte y mucha contribución de parte de todos y cada uno de ustedes y que esas hazañas, grandes o pequeñas, los llene de mucha satisfacción a lo largo de todo el nuevo trayecto.
Seguiremos motivando. LV