domingo, 8 de diciembre de 2013

La Meta es el Camino

Hace pocos días una gran amiga y profesora me dijo que yo tendría que ver algo con el Camino a Santiago. Algunos habrán hecho ese recorrido que desde su punto más lejano sale desde Francia y luego de aproximadamente 800 km y los 30 días de caminata termina en la catedral de Santiago de Compostela. Si bien no he tenido la oportunidad de hacer el Camino a Santiago, si tengo muchos años hablando de temas que para mucha gente parecieran temas poco significantes o que inclusive no deberían ser tratados con la importancia que algunos les damos. Entre estos temas estamos hablando de liderazgo, actitud positiva, motivación y éxito; y todos ellos e relacionan con comenzar un nuevo camino, el de cambiar y hacer las cosas de una forma mejor y más efectiva. Para otros, ha sido comenzar un nuevo camino profesional.

En ocasiones me refiero a una frase que no sólo me gusta mucho sino que además la utilizó en mis presentaciones o conferencias. La frase dice textualmente “Success is a Journey, not a destination.” Si quisiéramos traducir esta frase a nuestro idioma podríamos decir que el ‘éxito es un viaje, no es el destino’; y es que a lo largo de nuestras vidas, tanto desde el punto de vista personal como el profesional, todo viaje nos lleva por distintos caminos e inclusive no lleva hacia algunas aventuras que ni siquiera hubiéramos pensamos con anterioridad; y mientras todo eso ocurre, no hemos llegado a nuestro destino.

El mismo día que mi amiga profesora me dijo que tendría que ver con algo relacionado al Camino a Santiago, me regalaron un ejemplar de un periódico que mensualmente hace una de las cámaras sectoriales que funciona aquí en Venezuela. En las últimas páginas de esa publicación encontré un corto artículo titulado “Buen Camino de Santiago” de Astrid Lander. En el mismo la autora nos describe parte de la travesía que pasa por iglesias romanas, monasterios, bosques y campiñas, con vistas a montañas nevadas hasta que se llega al nivel del mar. A lo largo de este camino, según relata la autora, hay escritos que uno puede leer o leyendas que se pueden escuchar como una que dice que caminando se atraviesa por ‘donde se cruza el camino del viento con el de las estrellas’. El camino a Santiago de Compostela no sólo es el recorrido más largo de Europa, sino que las personas que lo realizan lo hacen de manera muy diferentes, ya que uno puede ser una persona sola o lo puede hacer en grupo; y además lo hacen deportistas, gente que sólo va de paseo, artistas que se quieren inspirar, así como todos aquellos que quieren hacerlo desde una perspectiva más espiritual.

Para mí, en lo personal, alcanzar el éxito o las metas que nos hemos trazado se inicia con una decisión muy personal, la de tomar acción; eso luego nos lleva a dar un primer paso, ese primer paso que no importa si se da un jueves por la tarde, o en una mañana lluviosa o soleada, porque lo importante es hacerlo; es decidir a dar ese primer paso e iniciar la acción. Como dice un viejo proverbio chino ‘un viaje de 1000 millas comienza como un primer paso’. Y tenemos que ver el viaje o el camino como eso que se inició, por lo cual vamos creciendo y aprendiendo, a través del cual encontramos experiencias fáciles o difíciles pero que de una u otra forma nos enseñan a entender y a interpretar lo que nos va sucediendo durante el recorrido; en cierta medida nos moldea en lo que llegamos a ser. Aquellos que recuerden todavía las últimas semanas cuando el equipo Cumbres llegó a la cima del monte Everest, se nos relataba de ese lado del planeta que en una conversación que tuvieron sus integrantes con un monje tibetano - lo cual es parte de la tradición - antes de emprender ese viaje, una de las frases que más les impactó y que el monje les dijo fue que la meta es el camino. Esa frase no sólo lo dijeron en la entrevista que les hicieron por radio vía satélite, sino que también la publicaron luego en el bello libro que hicieron sobre ese viaje, esa aventura. A veces no nos damos cuenta que la verdadera meta es mantenernos en el camino, ya que pensamos o actuamos sobre muchas otras cosas que a la larga nos pueden desviar del mismo. Inclusive no nos damos cuenta de que si bien la meta debe seguir siendo la misma, las estrategias para alcanzarla deben ajustarse, las acciones deben a veces reenfocarse y debemos detenernos inclusive a veces, para repensar cómo la vamos a alcanzar. Pero lo más importante aquí y siempre es mantenernos por el camino que hayamos decidido emprender, pues ese es el camino que nos va a llevar a la meta cual éxito que queremos alcanzar.

Desde un punto de vista diferente, ese camino es la vida a través del cual vamos creciendo, aprendiendo y teniendo todas aquellas experiencias que luego llamamos nuestra propia vida; y es importante recordar que debemos ir dejando huellas a lo largo de ese camino. A veces iremos muy tranquilos o a veces preocupados; en momentos sabremos hacia dónde vamos pero a veces tendremos temor o dudas acerca de lo que estamos haciendo. Y en algunas ocasiones quizás hasta no vamos a entender lo que sucede a nuestro alrededor. Pero una cosa sí es cierta: si estamos seguros de lo que queremos, si nos ponemos metas, si reconocemos donde estamos y definimos como queremos llegar a ese lugar que hemos definido como aquel que vamos a alcanzar, siempre y cuando nos mantengamos en el camino correcto le vamos a llegar. Porque aquí el esfuerzo, la dedicación y el mantenernos en el rumbo correcto eventualmente nos van a llevar al éxito y alcanzar las metas que nos hayamos trazado. En pocas palabras caminando por el camino correcto y sobre todo disfrutando el viaje mientras lo hacemos, vamos a llegar hasta el destino que queremos y que hemos definido cada uno de nosotros. No será fácil, pero si nos lo proponemos lo vamos a lograr.

Todo viaje, todo camino, todo proceso de aprendizaje es una evolución. El artículo antes señalado indica que el poeta griego Kavafis escribió: ‘lo que importa es el camino en sí, no importa a donde llegues, sino el recorrido mismo’. A muchos si les importará el destino; a otros les importará más el nivel (físico, intelectual, espiritual, etc.) que han alcanzado; a unos pocos les interesará hacer ese viaje con una mente abierta, lista para aprender de los errores o equivocaciones, para aprender de las experiencias y para llegar a tener el conocimiento que los lleve por el camino correcto de sus viajes y de sus vidas. Para mí, lo más importante es darnos cuenta del aprendizaje y las experiencias que vivimos en el camino, las cuales nos mejorarán como personas y como profesionales en cada una de nuestras áreas.

Por ello siempre recuerden que cuando decimos que el éxito es un viaje y no un destino, también podríamos estar diciendo que es nuestra propia vida la que es un viaje y no sólo un destino; y cuando lo hagan no sólo disfruten el viaje, sino compártanlo con sus familias y sus amigos, con extraños y desconocidos, porque compartiendo nuestra vida y compartiendo nuestras metas, siempre lograremos alcanzar nuevos éxitos.

En pocas palabras, ‘la meta, es el camino’.
Seguiremos motivando.