lunes, 28 de julio de 2014

Recuperando la Curiosidad.

En diversas ocasiones hemos podido ver de cerca la curiosidad de los niños. Y es que ellos nos enseñan y nos recuerdan mucho lo que podemos hacer si nos salimos de nuestra área de confort. Ser curioso es algo que se nos va con el tiempo, se desaparece: dejamos de investigar; dejamos de preguntar; no sabemos el porqué de las cosas, solo las aceptamos. Y lo malo es que nos acostumbramos a ello. Entonces, ¿podemos nosotros recuperar nuestra curiosidad? Por supuesto la respuesta es: SI!

Un niño es curioso por naturaleza. Le gusta inventar, desordenar, ver lo que las cosas tienen por dentro. Muchas veces los vemos observando fijamente una hormiga o el trasluz de la hoja con la luz del sol. A veces hurgan en las gavetas o en sus cestas d juguetes hasta encontrar lo que quieren, eso que se les perdió o que quieren encontrar con tanto ahínco. Y nosotros los adultos en realidad hemos perdido ese interés en seguir buscando hasta encontrar lo que estamos buscando. Se nos perdió el interés y lo dejamos ir.

Pues nuestra tarea de estas próximas semanas debe ser recuperar nuestra curiosidad. Sí, esa curiosidad que tienen los niños. Para aprender cómo se hace, solo debemos querer algo tanto que nada nos detenga. ¿Han visto cuando a algún pequeño se le antoja algo?; ¿cuándo quiere algo de esa manera tan determinada que consiguen la información que estaban buscando? Y en caso de que no lo sepan o no lo consigan comienza el famoso ¿Y por qué? Un niño curioso nunca se detiene en aprender y en encontrar la respuesta que está buscando. Un niño puede hacer un millón de preguntas y tienen otro millón de preguntas guardadas; pueden buscar en decenas de lugares hasta dar con lo que quieren; pueden jugar con las cosas más pequeñas o más grandes, siempre y cuando a ellos les parezca interesante, no a nosotros. Mientras los adultos tratan de matar a los insectos, los niños los observan de maneras diferentes, ven sus patas o sus alas y ven hasta el más mínimo detalle.

Ahora debemos preguntarnos, ¿qué nos pasó?; ¿Cuándo o porqué se nos perdió la curiosidad? Y ahora, ¿Qué debemos hacer para recuperarla? La curiosidad en realidad es una cualidad y está relacionada con algo inquisitivo, algo que nos invita a investigar, explorar y aprender. En otras palabras, no es otra cosa sino una gran emoción por adquirir nuevo conocimiento. En muchas ocasiones uno se detiene a pensar cómo algo en particular fue descubierto o porqué alguien descubrió diferentes usos para cosas que no existían antes. Se ha dicho que la curiosidad ha sido uno de los elementos y las fuerzas más importantes detrás de muchos de las investigaciones científicas y muchos de los descubrimientos que se han hecho en una gran cantidad de disciplinas. Solo pensemos en la astrología, la geografía o la biología; ciencias que desde hace siglos han sido investigadas. Pensemos en el arte o la música y la evolución que sus diferentes estilos han tenido desde la edad media. Son muchas las ideas y los descubrimientos que luego de muchos intentos se han logrado y alcanzado gracias a la curiosidad.



Seguiremos motivando. Luis Vicente Garcia.
www.luisvicentegarcia.com