domingo, 5 de noviembre de 2017

Música para el Alma

En este último mes  hemos podido disfrutar algunas de las cosas bellas que tiene Caracas, entre ellas la gran cantidad y variedad de espacios y eventos musicales. Comenzando por la obra A Todo Volumen, donde un grupo de amigos se reúnen en esta época (tal y como lo habían acordado años atrás) y regresan momentáneamente a los años 80 para darnos un paseo por esa música con la cual muchos crecimos. Canciones de artistas venezolanos y extranjeros nos hacían recordar los años de nuestra juventud en un escenario cambiante y colorido.

Hace tan solo una semana disfruté de un concierto maravilloso, En la Cuerda Floja, (#EnLaCuedraFloja) donde las cuerdas y la melodía se unían en un paseo por Caracas. Desde las brisas de San Antonio hasta lo colonial de Petare, pasando por el reloj de la UCV y la esfera de Soto, la mandolina de Jorre Torres nos llevaba en la cuerda floja de un increíble paseo musical. Percusión, bajo y mandolina se unían en uno solo a un trombón y una flauta que junto con la danza se encontraban paseando junto a la mandolina, ese instrumento que en Venezuela se utiliza más en el oriente del país, que luego nos presentaba un merengue sin cantante, un joropo sin maracas y una gaita zuliana sin tambora pero que llenaban de una alegría sonora a una sala emocionada.
 
Y hoy como para cerrar el ciclo de una manera muy especial, fuimos a disfrutar de un bello concierto florido, donde la amapola y la azucena se unían a lirios de cantos y astromelias de melodía. Hoy fue un día para brindar por una música armoniosa que destellando sonidos de bellas y preparadas voces nos llenaban de entusiasmo y de alegría. El concierto Canto Florido (#CantoFlorido) Atapaima nos permitía llenarnos de emociones en las que se sentía en las canciones una bella melodía acompañada de una prosa y poesía finamente preparada para tan espectacular concierto. Ana Isabel, Andrea, Ana Cecilia, Iliana, Diana y Cynthia nos dieron un paseo musical inesperado, con danza, tambora, fiesta y con sorpresas que nos pasearon por nuestra América Latina y nuestra bella Venezuela, donde la flor de la amapola nos ofreció un bello canto de ensueño.

Nosotros como personas decidimos como celebrar y disfrutar la vida. La música, sobre todo la buena y bella música, son parte de ese andar sonoro y musical que nos permiten ver las cosas desde una perspectiva diferente. Gracias a estos grandes músicos por darle melodía y por ponerle una gota de optimismo a nuestras vidas cotidianas.

Seguiremos motivando, Luis Vicente

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