lunes, 19 de enero de 2015

Emprendiendo por una mejor ARMONIA!

Pocas veces en la vida uno tiene oportunidades de experimentar ciertas cosas que nos cambian la vida. 

La primera semana de enero hice un viaje de 6.240 kilómetros, por seis ciudades a través de cinco países a lo largo de 26 horas para volar desde Caracas, Venezuela hasta Oaxaca, México. La razón: Emprendiendo para ARMONIA! o como lo llamé: 6.200 kilómetros para emprender.

Fui invitado especial de la Entrepreneurs Interational Foundation para participar en un proyecto con el equipo que maneja una institución sin fines benéficos llamada Armonia en las afueras de Oaxaca. Allí, estudiantes indígenas tienen la oportunidad de verdaderamente cambiar su vida: aprenden español, van a la escuela, terminan el bachillerato, la mayoría va a la universidad y un altísimo porcentaje de ellos regresa a sus comunidades para ofrecer ayuda a todos los que necesiten. Son descendientes de los indios Zapotecas o de otras de sus etnias que los vieron partir de jóvenes. Sus padres también van aprendiendo poco a poco algunas tareas que les permita poder vivir en unas mejores condiciones humanas.

Pueden ver un corto video sobre esos días en oaxaca: https://www.youtube.com/watch?v=PoH8vtxK1vA 

Nuestra tarea muy sencilla; construir un Centro de Emprendimiento. La realidad, muy difícil. Al entender el esfuerzo de esos jóvenes para sacar sus estudios (dificultades para obtener agua potable; falta de materiales; escasa ropa y comida; caminan más de una hora al día para trasladarse desde y hacia sus escuelas; solo visitan a sus familias dos veces al año) quienes lo poco que tienen lo comparten entre ellos, nuestra tarea se hizo más compleja. Íbamos a enseñar a emprender y quienes aprendimos fuimos las 15 personas que fuimos; íbamos a construir y nos dimos cuenta de que necesitan mucho más que un centro de emprendimiento. Fuimos con la idea de hacer algunas filmaciones de lo que hacíamos en esos días y terminando con más de 200 horas de filmación que serán destinadas para hacer un documental que servirá para obtener fondos para que el proyecto ARMONIA siga adelante. Son más de 400 jóvenes que a lo largo de unos 25 años se han beneficiado de una mejor educación que les permite tener un mejor porvenir. Y nosotros, aprendimos sobre lo más importante de un ser humano: aprendimos sobre la vida.


Uno emprende para lograr hacer cosas, crecer y desarrollarse. Éstos jóvenes van a emprender para lograr obtener un sustento para su futuro. Todos los que hemos estado involucrados en educación sabemos lo costoso, complejo y delicado que es educar. Y ahora además de ello, conocimos jóvenes quienes tienen la necesidad y deseo de conocer, aprender y de vivir. El emprender ha sido un aprendizaje para ellos y para quienes fuimos.

Muchas cosas vienen a la memoria: las conversaciones con los muchachos y muchachas que allí conviven, las historias de quienes pudieran haber tenido una vida en el campo y hoy día son profesionales o estudiantes en campos tan variados como medicina, enfermería, psicología, arquitectura, derecho y un tres de ellos son un ejemplo a seguir: uno estudia para ser un clarinetista en una orquesta, otro quiere estudiar ingeniería aeronáutica y el tercero es un sabio de la matemática.  ¿Qué hubiera pasado si la Organización ARMONIA no existiera? Ellos seguirían trabajando en sus pueblos montañosos y el mundo se estaría perdiendo de uno jóvenes brillantes, extraordinarios y muy especiales.

Gracias a la familia Cruz por habernos invitado en un momento tan difícil como éste donde quienes no conocimos a Saúl lo recordamos ya de una manera muy especial; gracias a Joe y Joseph Creech por habernos permitido conocer a éstos jóvenes más de cerca y haber aprendido de ellos. Gracias a la Entrepreneurs International Foundation por habernos hecho parte de esta ‘Mission for Good’. Gracias a DNA Films por lo que será un maravilloso documental que le permitirá a la organización seguir adelante por 25 o quizás 50 años más. Y gracias a mis nuevos amigos (Brenda, Tamara, Diyari, Gary, Michelle, Steve, Dustin) y al grandioso Crew (Nick, JW, Linda, Zack, Ramy, Carlo y los demás miembros del equipo) por haber estado allá, como gran soporte, apoyo y por ser generadores de una gran idea que puede ser llevada a muchísimos otros lugares en América Latina y del mundo.

Para quienes quieren aprender y conocer acerca de ARMONIA y sobre todo cómo ayudarlos a éste magnífico proyecto, los invito a visitar su página web http://www.armoniaus.org/

Y luego de haber recorrido tan solo 6.200 kilómetros para llegar allá, sin dunda lo volvería a hacer, pues no solo fue un gran aprendizaje, fue una visión de un mundo mejor, una ‘Misión para el Bien’

Luis Vicente Garcia