domingo, 22 de julio de 2012

Palabras a los Graduandos

En esta oportunidad quiero continuar con el tema de las Graduaciones. Hay etapas en la vida de una persona que son muy retadoras, que a la vez nos pueden presentar grandes oportunidades y que también, si están bien aprovechadas, son especiales momentos de alegría, orgullo y felicidad. Para mi, tres etapas en la vida de una persona que reúnen estas características son: la primera, cuando uno se gradúa de su colegio donde estuvo tantos años de convivencia con sus amigos de la infancia y donde ya escogió la carrera universitaria que lo guiará para el resto de su vida; la segunda, cuando ya uno escoje su pareja de vida, con quien realizará sus grandes sueños y traerá a este mundo a sus hijos y con quien compartirá el resto de su vida; y la tercera, el momento, luego de varios años de vida profesional, donde uno ya consigue el trabajo, la empresa o el negocio con el cual se identifica plenamente y al cual - si así lo decide -dedicará el resto de sus años profesionales para lograr la prosperidad y el bienestar de su familia y de su patrimonio.

La semana pasada les escribí un poco sobre la coincidencia de cuatro graduaciones en mi familia en tan solo 15 días. Los padrinos (mis cuñados) de la promoción de bachiller mi hijo, dijeron unas palabras muy emotivas, enriquecedoras y orientadoras a estos jóvenes de 17 o 18 años quienes desde ya comienzan a forjar su futuro.

El futuro está por venir. Pero lo mas importante es que somos nosotros quienes lo creamos. A continuación les dejo las palabras pronunciadas en el acto de grado de mi hijo Luis.

Felicidades y seguiremos motivando.
Luis Vicente

QUERIDA PROMO XX



Hoy dan un paso más hacia adelante, dejando atrás lo que fue su segunda casa por 11 años. Aquí quedan sus profesores, los padres y hermanos y el resto del personal del colegio, gracias a quienes, con su maravilloso aporte, el esfuerzo de todos ustedes y el de sus padres, hoy salen por esa puerta como hombres íntegros y responsables, preparados, sin duda, para arrancar una nueva etapa de sus vidas.

Allá afuera les esperan miles de cosas nuevas. Nuevas experiencias, nuevos amigos, pero sobre todo les espera el reto de prepararse para construir un país y un mundo mejor para ustedes y sus familias.

El reto de ustedes es superarnos a nosotros y ser mejores padres, mejores cristianos, mejores ciudadanos y mejores profesionales. Los años que pasarán en la universidad les servirán para culminar una etapa más en la preparación para liderizar nuestro país.

A partir de hoy pasan de ser el futuro de nuestro país para convertirse en el gran presente de Venezuela. Transiten este camino con fuerza, entusiasmo, optimismo, confianza y, sobre todo, mucha constancia y responsabilidad.

 hagan lo que hagan, a partir de este momento y por el resto de sus vidas...

·         no dejen nunca de soñar, todo es posible,
·     trabajen duro y sin descanso para convertir esos sueños y metas en realidades.
·         hagan las cosas bien y con pasión.
·         sean constantes y perseverantes
·         no tengan miedo a equivocarse
·         aprendan de sus errores y no paren nunca de aprender cosas nuevas.
·         diviértanse y celebren sus triunfos, y...
·         crean siempre en ustedes y en su poder de lograr lo que se propongan

Ya para terminar queridos hijos, queremos compartir con ustedes una breve historia titulada el helecho y el bambú, que obtuvimos del blog 'motivando el futuro' de Luis Vicente García (www.motivandoelfuturo.com), que esperamos les deje un mensaje que recuerden siempre en sus vidas y que dice así:

Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.
¿podría darme usted una buena razón para no darme por vencido?, le pregunté
Mira a tu alrededor me respondió el anciano, ¿ves el helecho y el bambú?
Si, respondí.
Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho creció rápidamente. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla del bambú.
Sin embargo, no renuncié al bambú.
En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.
Pero no renuncié al bambú.
En el tercer año aún nada brotó de la semilla de bambú.
Pero no renuncié al bambú.
En el cuarto año, nada salió de la semilla de bambú.
Pero no renuncié al bambú.
En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.
En el sexto año el bambú creció más de 20 metros de altura.
Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
El anciano entonces le dice al joven,
¿sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?
El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.
Nunca te arrepientas de un solo día de tu vida.
Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida.
La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes…. Quizás sólo estás echando las raíces………………

Finalmente, pedimos a Dios y a la Virgen que les den la sensibilidad necesaria para entender que la Venezuela que todos soñamos es un país donde cabemos todos y en donde el respeto por los demás debe estar grabado en el corazón de todos sus ciudadanos.

Ese país es posible y requiere de mucho trabajo y de entender que sin esfuerzo y sin echar raíces, no se logra nada. Que dios los bendiga a todos y guíe todas sus acciones y decisiones por el resto de sus vidas.

Los queremos mucho.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los cuentos de nuestros tiempos.

“That’s what storytellers do. We restore order with imagination. We instill hope again and again.”  – Walt Disney in  Saving Mr. Ban...