miércoles, 28 de octubre de 2015

Y llega la Serie Mundial 2015!

El mes de octubre en el mundo del béisbol se caracteriza por ser un mes muy intenso, de grandes emociones, con mucho suspenso y que culmina con el triunfo de una excelente escuadra. Si bien es cierto que ha habido equipos que se han superado a lo largo de los años, el llegar a los playoffs y luego pasar a la Serie Mundial es sinónimo de alcanzar un altísimo nivel de excelencia.

Este año hemos visto en el béisbol de las grandes ligas hazañas verdaderamente asombrosas. Dos equipos de un mismo estado llegan al playoff, cosa que no tiene mucha relevancia, a no ser que fue en Texas cuando por primera vez en la historia los Astros y los Rangers fueron a un mismo playoff en la Liga Americana; el pitcher Max Scherzer de los Nacionales de Washington lanzó dos juegos no-hit no-run en un mismo año para convertirse en tan solo el sexto pitcher en lograrlo en la historia. Los Astros de Houston se propusieron a crecer su roster y tuvieron además de las figuras de José Altuve y Luis Valvueva, a Carlos Correa como fuerte candidato al premio Novato del año. Y hoy vemos con grandes posibilidades al pitcher Dallas Keuchel (Astros) candidato del Cy Young por la Americana y a Zack Greinke (Dodgers) en la Nacional.

Y es que vemos como la sumatoria de pequeñas cosas hacen una gran diferencia. Eso es lo que sucede a lo largo de una temporada de 162 juegos donde debe haber un gran foco, metas bien establecidas, planes y estrategias definidos y por supuesto mucho entrenamiento continuo; vemos un gran trabajo de parte de todos los coaches del equipo dirigidos - en la mayoría de los casos - por un manager que se identifica no solo con su equipo y sus jugadores sino además debe hacerlo con el equipo gerencial de su organización. Y todo ese equipo, manager incluido, en conjunto es el que se identifica con su fanaticada.

Lo mismo pasa en las empresas y no solo en los 162 juegos de una temporada. Es durante todos los juegos que jugamos los 365 días del año, de manera continua, entrenando a nuestro equipo, planificando nuestra estrategia, definiendo las metas y midiéndolas de manera continua. Un trabajo que no se acaba y que se basa en una Visión compartida con todos los colaboradores. Y quizás no tengamos que jugar en la Serie Mundial; pero quizás si lo hacemos. Y ¿dónde? en el mercado en el que nos desempeñamos, en el entorno en el que nos movemos, en el mundo corporativo en el que convivimos.

Porque de eso se tratan las temporadas en el béisbol y de esto se trata el éxito empresarial:

1.   Desarrollando un sistema de ligas menores desde el cual vamos formando el talento del futuro;
2.   Dando un entrenamiento continuo a los jugadores (nuestro personal) que nos permita siempre desarrollar su verdadero potencial;
3.   Estableciendo metas claras y un mecanismo que nos permita hacerle seguimiento a nuestro rendimiento;
4.   Revisando el desempeño de todos y cada uno de los miembros del equipo con la finalidad de guiarlos a que nos ayuden a seguir creciendo y desarrollándonos; y,
5.   Trabajar de forma continua en alcanzar esa visión y propósito que nos hemos trazado.

Es muy importante ver que el llegar a la Serie Mundial ha requerido de muchos años de preparación, desarrollo, esfuerzos y grandes retos. Hoy vimos a los Reales de Kansas City vencer a los Mets de Nueva York en el segundo juego de la Serie Mundial. Y, ¿Quién será el ganador? Será el que gane cuatro de siete juegos. Todo eso se logra mediante la sumatoria de todas esas pequeñas cosas que ocurren en el campo de juego, en las oficinas, en los gimnasios y en las sesiones de estrategia. Es todo lo que nos da el empuje y la energía necesarios para seguir adelante. Los ganadores llevan su triunfo muy adentro por el resto de sus vidas. Para los que no ganaron, queda la satisfacción de haber llegado más lejos que la temporada anterior; aunque se nos presenta un enorme trabajo - el auto evaluarnos - para entender que nos pasó y cómo podemos mejorar para esa próxima temporada.

Para las empresas esa próxima temporada es mañana o la semana o el mes que viene; es el nuevo cliente que debemos conseguir o el producto que debemos mejorar. Por ello el cambio es permanente y la mejora debe ser continua. El entrenamiento, las metas y planes, las acciones a tomar, el desarrollar el potencial de nuestros jugadores o colaboradores son actividades que nunca paran, ni para las empresas ni para los equipos quienes desde el receso invernal, ya comienzan a trabajar en todo lo que tienen que cambiar para tener una mejor temporada el próximo año.

Y llegada la Serie Mundial de las grandes ligas, ya vemos a los dos mejores equipos, uno de cada liga, luchando y definiendo estrategias para alcanzar el trofeo que los defina como los mejores. Nos quedan pocos días para que se termine la Serie Mundial. Falta mucho por ver, emociones por vivir y decisiones por tomar. A quienes siguen jugando les llegó el momento de tomar las acciones y ejecutar de una manera impecable. Para los demás, hay mucho que aprender, cambiar o corregir para seguir mejorando el próximo. Y eso se hace mejor con la ayuda de un coach, una persona que desde fuera de la organización ve las cosas de una manera más objetiva. Y es así como se crece más y mejor. Ese es el trabajo de alguien que busca mejorar el desempeño deportivo y gerencial.


Ya es octubre, mes de los playoffs y la serie Mundial. Vamos al ganador. Y cuando nos damos cuenta que nuestras empresas ya juegan en las grandes ligas, nos debemos decir de esa misma manera: de manos de nuestro coach, vamos al ganador.