sábado, 6 de octubre de 2012

Una LUZ en el CAMINO - Opinión

La mayoría de los jóvenes que comenzamos a trabajar en Venezuela desde la década de los años 80 hemos conversado entre nosotros en diversas ocasiones acerca del porqué y del cómo nos ha tocado a todos trabajar continuamente en épocas de crisis e incertidumbres. Todos, sin excepción, hemos vivido desde aquel viernes negro del año 1983, cuando el gobierno decidió dejar libre el valor del bolívar con respecto al dólar, todas y cada una de las crisis económicas, políticas o sociales que nos ha tocado lidiar en estos casi 30 años. Solo por mencionar algunas:
·         Inestabilidad en el crecimiento y desarrollo tanto económico como social;
·       Elevadas tasas de inflación, (tasas anuales mayores al 20% durante los últimos 20 años);
·       Deterioro en la infraestructura nacional y en las comunicaciones;
·       Caída continua en los niveles de producción en el país, desde cualquier punto de vista y de cualquier artículo o producto (industrial o para el consumo) que se ha dejado de producir (Conindustria ha señalado continuamente que el número de empresas en el país ha disminuido casi en un 50% en los últimos 10 años);
·       Salarios reales que no han logrado mantener el nivel de consumo de la población;
·       Una economía menos diversificada y cada vez más dependiente del petróleo;
·       Unas regulaciones muy cambiantes, donde los gerentes no terminamos de adaptarnos a una nueva situación del mercado o ámbito legal, cuando vienen nuevas y cambiantes leyes que imponen más presión a las empresas, sobre todo a las del sector privado;
·       Reducción en el número de “grandes” empresas presentes en el país;
·       No se han logrado generar suficientes puestos de trabajo para los estudiantes que salen de las universidades o para la población que entra en edad laboral;
·       Cuatro (04) controles de cambio, con sus consecuentes efectos negativos en la economía, el último de los cuales ha estado vigente desde febrero 2003.

Esto es una indiscutible definición de inestabilidad, crisis continua e incertidumbre para el país, sus empresas, sus gerentes y empleados y en general para toda la sociedad. En mi opinión, lo que observaremos el día domingo no es más sino la demostración que una gran parte de los venezolanos tenemos la imperiosa necesidad de cambiar, de obtener un rumbo nuevo, de lograr que la economía y sus sectores se desarrollen en un ambiente competitivo y no restrictivo, que los venezolanos podamos tener la oportunidad de crecer y desarrollarnos para ampliar nuestros horizontes, de tener seguridad y libertad, en pocas palabras, la necesidad que todos tenemos de ver el resurgir de la confianza y el optimismo en Venezuela.

Ahora todos queremos cambios, que no solo debemos buscar sino cambios que nosotros mismos debemos impulsar. No nos podemos quedar de brazos cruzados ni esperando a que sea solo responsabilidad del nuevo gobierno el hacerlo. Por supuesto debemos basarnos en que el nuevo gobierno nos dará unas bases sólidas y darnos el impulso: seguridad jurídica, leyes que permitan la libre competencia, nuevas y modernas regulaciones en todos los ámbitos, una economía creciente y en desarrollo, generación de empleos, promoción a los empresarios; en resumen, un nuevo y mejor futuro para todos. Eso vendrá con el tiempo y no podemos esperar a que llegue de inmediato, pues muchas cosas han de cambiar antes - lo que puede llevare meses en cambiar -  para que todo esto se de. Pero como ciudadanos también debemos exigir, entendiendo la presión y el apoyo que debemos ejercer; pero debemos entender y comprender el compromiso que también debemos adquirir cuando le vayamos a exigir todas estas y otras cosas importantes a nuestro gobierno, dándole el tiempo que va a requerir en enrumbar de nuevo al país en una nueva dirección. A veces tendremos la sensación de que el gobierno va en una dirección contraria a la que queramos mientras que la sociedad va a querer ir en otra dirección, pero debemos entender cuáles de estas posiciones van a ser necesarias para enderezar al país. Las demandas de un lado (sea del gobierno o de sus ciudadanos) deberán ser suplidas por la oferta que todos los participantes (gobierno, oposición, ciudadanos o inversionistas) podamos dar. Pero como sociedad y como un país unido debemos trabajar en muchos temas a la vez: en un nuevo sistema educativo, un eficiente sistema de administración por parte del ejecutivo, un justo sistema judicial, o una equitativa repartición de los ingresos del país. Y es nuestra obligación como ciudadanos aportar y apoyar estas gestiones con ideas e iniciativas que permitan alcanzar lo que queremos en un menor plazo.

En el mundo hay muchos ejemplos de cómo la sociedad y el gobierno se ayudan mutuamente y de maneras diferentes a como lo hemos visto en nuestro país. Estudiantes exigiéndose cada vez más entre ellos y a sus profesores; universidades en donde voluntarios cuidan y ayudan a los más necesitados y le permiten a personas mayores tener acceso a una educación secundaria o universitaria; un sistema de salud público que funcione bajo el auspicio o con la ayuda del sector privado; sectores de todo el gobierno (desde la Presidencia y los ministerios, hasta las gobernaciones y alcaldías) que deben hacerse más eficaces y tener una gestión más eficiente, que le permita al gobierno, los estados y los municipios ahorrar en vez de incrementar más los gastos o ver de qué manera inventan nuevas leyes para cobrarle más a las empresas, lo cual se traduce todo el tiempo en mayores costos para la población. Sector público y privado ayudándose continuamente: Cosas pequeñas que unidas harán una gran diferencia.

Esto trae nuevos retos para todos y a la vez oportunidades; trae la necesidad de cambiar, de adaptarnos de nuevo a una sociedad de posibilidades, no de restricciones; a una economía creciente y en desarrollo, no en retroceso o creciendo solo en los sectores en donde le interesa al gobierno. Es la oportunidad que todos tenemos este próximo domingo de iniciar el rumbo al desarrollo del Siglo XXI, de la modernidad, de aprovechar las nuevas tendencias en tecnología, de mejorar la educación, de mejorar nuestra salud, de mejorar y cambiar en definitiva nuestro futuro. Y es también el tiempo de hacer sentir nuestro patriotismo, nuestro nacionalismo, sentirnos orgullosos de ser venezolanos. Que nos una la vinotinto, que nos una el béisbol (Cabera, Vizquel, F. Hernandez, Santana son tan solo algunos ejemplos de cómo se logran las grandes hazañas), y que también nos una el sentido de querer a nuestro país, de verlo florecer, de apoyar en su desarrollo y construir un mejor porvenir para todos nosotros, sus ciudadanos.

Es nuestra oportunidad de contribuir, sí, de contribuir y apoyar a construir entre todos una nueva sociedad, una nueva economía, la de aprovechar los recursos que tenemos de la mejor manera, la oportunidad de permitirle a tantos talentos que se fueron de nuestras fronteras de regresar al país y construir todos juntos una nueva Venezuela, sin prejuicios, sin diferencias, sin exclusión.

No será fácil. No va a ser de la noche a la mañana, pero tengamos la Fe y la Esperanza que ya tenemos una guía para nuestro futuro, que ya tenemos una luz en el camino.

LVGG
05/10/12