miércoles, 31 de marzo de 2021

La Riqueza de las Naciones: una actualización

Desde que se publicó La Riqueza de las Naciones hace ya 245 años (9 de marzo de 1776), el economista y filósofo escocés Adam Smith ha gozado de la reputación de ser el padre de la economía. Sus ideas y análisis realizados durante gran parte del siglo XVIII sobre el impulso de los pueblos por el trueque y más tarde por el comercio, indicaban que habían logrado desarrollar un medio de intercambio para mejorar su condición de vida. La Riqueza de las Naciones -que puede ser visto como un tratado histórico- es tan relevante hoy como cuando fue escrito, no solo porque presenta un caso todavía pertinente y convincente a favor del libre comercio y los bajos impuestos, sino que reafirmó un concepto que Ad
am Smith llamó la "
mano invisible" del mercado. Sus ideas han sido durante siglos la base de crecimiento y desarrollo de muchas teorías económicas.

Smith fue uno de los principales defensores de las políticas económicas del laissez-faire, la cual es una teoría que restringe la intervención del gobierno en la economía. Sostiene que la economía es más fuerte cuando todo lo que hace el gobierno es proteger los derechos de las personas y cuando se deja que el mercado haga lo suyo. En su primer libro, "La teoría de los sentimientos morales" (1759), Smith propuso la idea de una mano invisible: la tendencia de los mercados libres a regularse por medio de la competencia, la oferta y la demanda y el interés propio.

La contribución más notable de Smith al campo de la economía fue su libro de 1776, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations , mejor conocido como La Riqueza de las Naciones, en el cual también introdujo los conceptos del producto interno bruto (PIB), temas como el trabajo, el capital, la oferta y la demanda y los mercados libres dentro de una sociedad determinada y su teoría de la compensación de las diferencias salariales. Así, la contribución histórica de Adam Smith fue darnos a conocer el cómo funcionan los mercados.

Muchos economistas, sin embargo, han sostenido durante mucho tiempo que lo que no pudo explicar es cómo se comportan los mercados entre diferentes naciones, siendo Smith el primero que acuñó la noción de “naciones” en términos económicos. Un siglo después de su publicación, por ejemplo, los economistas austriacos demolieron por completo la teoría del valor trabajo que Smith (y la escuela clásica) habían abrazado erróneamente. Por supuesto que a lo largo de los años Adam Smith ha tenido sus detractores, desde David Ricardo y Thomas Malthus e, inclusive, John Maynard Keynes quienes denigraron de su modelo clásico de capitalismo, aunque sin embargo, otros  destacados economistas como Irving Fisher y Milton Friedman, se basaron en sus teorías y hasta mejoraron la Economía smithiana. Gran parte de lo que sabemos ahora en economía se lo dejó a los estudiosos posteriores para que lo corrigieran o lo descubrieran. Pero los libros de Smith, como señaló Ludwig von Mises[1], representan "la piedra angular de un maravilloso sistema de ideas”.

De acuerdo a Bruce Elmslie, profesor de economía del Peter T. Paul College of Business and Economics, de la Universidad de New Hampshire, “Smith creía que, así como la gravedad crea un equilibrio físico en el universo, el comportamiento económico parece estar gobernado por una fuerza equilibradora. El poder de atracción aumenta con el tamaño y se disipa con la distancia... Las naciones, como las personas, necesitan incentivos para comerciar y prosperar”. Agregó Elmslie en sus investigaciones que, durante los últimos 30 años, “comprender esto ha liberado a muchas personas de la pobreza en lugares como India y China[2].

Reflexionando sobre La riqueza de las naciones de Adam Smith, 245 años después

Desde que el libro hizo su debut hace 245 años, la economía nunca ha sido la misma. De hecho, antes de Smith, la economía no era una ciencia propia. Si bien no todas las palabras o ideas del libro de Smith eran nuevas u originales, el reunió algunos temas de otros escritores y agregó muchas opiniones propias con lo que logró presentar todas las ideas económicas en un tomo completo, lo que le valió el título de "Padre de la economía". Las ideas de Adam Smith ejercieron una enorme influencia antes de su muerte en 1790, especialmente durante el siglo XIX, y la Riqueza de las Naciones se convirtió en lectura obligada de la época.

La riqueza, para el primer economista del mundo, era claramente esto: bienes y servicios. Fue el primer filósofo moral en reconocer que el negocio de la empresa - y todos los motivos y acciones en el mercado que lo originan - merecía un estudio cuidadoso y de tiempo completo como disciplina moderna de las ciencias sociales. El fallecido economista británico Kenneth E. Boulding rindió este tributo diciendo que “Adam Smith, quien tiene un fuerte reclamo de ser tanto el Adam como el Smith de la economía sistemática, fue profesor de filosofía moral y fue en esa fragua donde la economía se hizo.”[3]

Dicen varios autores que la elección de Smith del título más largo de su libro es muy reveladora, pues no se propuso explorar la naturaleza y las causas de la pobreza de las naciones sino más bien de la riqueza. La pobreza, en su opinión, era lo que sucede cuando no pasa nada, cuando la gente está inactiva por elección o por la fuerza, o cuando se impide o destruye la producción. Quería saber qué da origen a las cosas que llamamos riqueza material y por qué. Fue un examen minucioso que lo convertiría en un crítico fulminante del orden político y económico existente.

La tesis central de "La riqueza de las naciones" de Adam Smith es que nuestra necesidad individual de satisfacer el interés propio genera un beneficio social, en lo que se conoce como su "mano invisible". Esto, combinado con la división del trabajo en una economía, da como resultado una red de interdependencias mutuas que promueve la estabilidad y la prosperidad a través del mecanismo del mercado. Resumiendo los principios que Smith expresó con respecto a la mano invisible y otros conceptos, creía que una nación necesitaba los siguientes tres elementos para lograr la prosperidad universal: (1) un interés propio, (2) un gobierno limitado y (3) una moneda sólida y economía de libre mercado.

De allí que el mismo Adam Smith nos dijera sobre la distribución de la riqueza lo siguiente (La Riqueza de las Naciones, libro I, capítulo VIII, p. 96, párr. 36.):

“Lo que mejora las circunstancias de la mayor parte nunca puede considerarse un inconveniente para el conjunto. Sin duda, ninguna sociedad puede ser floreciente y feliz, de la cual la mayor parte de sus miembros son pobres y miserables.” 

Como mencionó Donald J. Boudreaux en su ensayo ‘Today’s Relevance of Adam Smith’s Wealth of Nations’[4]: “Pero si la relevancia de un libro no se mide por su efecto real hasta ahora, sino por su potencial para tener un efecto profundamente favorable en el futuro, entonces pocos libros son tan relevantes hoy como La Riqueza de las Naciones”.

Celebremos el 245 aniversario de la enormemente influyente obra de Adam Smith, no haciendo una reescritura de su libro o de la historia de sus ideas, sino mediante la celebración de sus contribuciones a la economía y a la sociedad.



[1] Ludwig von Mises, “Why Read Adam Smith Today,” in The Wealth of Nations (Washington, D.C.: Regnery, 1998), p. xi.

[2] Moore, Dave. “The Global Relevance of Adam Smith Today: Economics professor Bruce Elmslie reflects on the 18th-century economist.” UNH Today, 27 de marzo 2018. https://www.unh.edu/unhtoday/2018/03/global-relevance-adam-smith-today

[3] Reed, Lawrence W. “Adam Smith: Ideas Change the World”. Foundation for Economic Education.. Enero 8, 2015. https://fee.org/articles/the-wealth-of-everyone/

[4] Boudreaux, Donald J. Today’s Relevance of Adam Smith’s Wealth of Nations. The Independent Review. Spring 2020.

martes, 2 de marzo de 2021

Creando Tu Legado / Creating Your Legacy

Hoy sale a la venta el libro "Creating Your Legacy".

Un libro dedicado a crear, aprender, a inspirarnos mejor de forma tal que podamos siempre motivar a otros para que logren sus sueños. Crear nuestro Legado es una fuente increíble para los lectores que buscan apoyo diario y estímulo para lograr el éxito empresarial y personal en el mundo impredecible de hoy.

Parte del ingreso por la venta del libro se donará a la ONG No Kid Hungry, por lo que toda ayuda, como comprar y leer este libro, es un aporte a otros con necesidades. 

El libro lo puedes adquirir por Amazon en el siguiente link Creating Your Legacy

Your journal is your sacred place. Here you can capture and foster your most creative thoughts and inspired ideas. Some of the finest minds and biggest hearts in the world of empowerment come together in this book to encourage you daily to realize your greatest vision. Creating Your Legacy — the most recent in the series of #1 International Best-Selling books from Expert Insights Publishing — is an incredible wellspring for readers looking for daily support and encouragement to achieve business and personal success in today’s unpredictable world. There is so much power in the written word. Capture yours here for your personal enrichment, and share this journal with others to encourage their greatness.

The world really needs you to show up and make it a better place. This is what happens when you share your gifts and talents with others who need your support. This is how you create your legacy! The time is now!

A donation on behalf of all the contributing authors of this book has been made to No Kid Hungry, Our help will allow this charity to continue their work to ensure every kid gets three meals a day.

Crea tu propio legado, empodera tu mente, haz cosas diferentes. Es muy sencillo una vez que te decides. 

Luis Vicente 


lunes, 1 de marzo de 2021

Tomar un Café Online.

La primera vez que me invitaron a tomar un café por Skype, quizás por allá por el 2014, me sonó muy extraño y, a pesar de que no tomo café, me llamó la atención y como siempre, asisto a las reuniones donde me invitan a conversar y a tomar café. Pero ¿Cómo se tomaría ese café por Skype? Cuando nos damos cuenta es algo muy sencillo que ocurre cuando nos decidimos, como todo, a tomar acción.

Veamos. Un café se toma en la casa, en la oficina o en la panadería con un amigo. Cuando nos lo tomamos con esas personas a quienes no frecuentamos mucho ya se convierte en una invitación. 

Y es una invitación a compartir, a conversar, a comentar lo sucedido. A hablar del presente y del pasado, pensando en el futuro. Es una invitación a que nos pongamos al día si es que tenemos tiempo sin vernos o hacer que de una u otra manera nos podamos ver más a menudo.

¿Café por Skype? A todos nos han invitado a tomar un café, en innumerables ocasiones, o hemos invitado a otras personas a tomarnos un café. Obviamente quienes no tomamos café buscamos una bebida de nuestra elección y más de una vez hemos estado disfrutando la atmósfera de un Starbucks en Austin, o sentados en un bello café en Paris, o sencillamente de pie mientras lo tomamos en una panadería en Caracas. Se saborea, se disfruta, se huele; lo importante es que esa invitación a tomarnos un café es una reunión informal a la que estamos muy alegres y dispuestos a ir, a la que no quisiéramos faltar. Es para tener un momento con ese alguien que apreciamos, esa persona con quien queremos conversar. Y es para pasar un rato diferente y agradable. Pero y entonces, ¿por Skype? Sentía que quizás se perdía esa cercanía que tenemos al vernos en persona.

Hoy, la globalización en la que vivimos nos ha llevado a tener amigos, familiares y conocidos en diferentes países y en diversas partes del planeta. Pero que sabroso es de verdad verle la cara a la persona que tenemos tiempo sin ver. La tecnología nos permite eso y mucho más. Es tener una conversación con esa persona con quien muy probablemente no hemos conversado en mucho tiempo, pero ahora los podemos ver mientras conversamos y saboreamos una bebida achocolatada, un jugo o limonada y, por qué no, un delicioso café. Para quienes vivimos en Hispanoamérica el café viene en diferentes sabores, tamaños y colores. Los tenemos cortaditos (Argentina), guayoyos (Venezuela), pingado (Brasil) o tintos (Colombia). Pero independientemente de su tamaño, color, aroma o nombre, todos sirven para iniciar o continuar una buena conversación. Ese primer encuentro virtual para tomar café por Skype, con una Coach Empresarial en Dublín, Irlanda, fue seguido por innumerables reuniones de conversaciones largas y muy agradables, con amigos cercanos o lejanos, con nuestros familiares que hoy viven en el exterior e, inclusive, con personas que no conocía.

Pero ya hoy es diferente; estamos en la era de la AI, IOT, Machine Learning y yo le agrego el Human Learning en tiempos digitales, pues ya todos hemos aprendido (o estamos aprendiendo) a usar muchas de las herramientas que nos permite la tecnología moderna. Y si no lo habíamos hecho antes, este tiempo de cuarentena por el coronavirus nos ha obligado a acelerar ese aprendizaje. Y ya hoy quizás, en estos tiempos virtuales, si tomamos café por Skype, refrescos por Facetime, jugos por Whatsapp Video, Vinos por Zoom, rones por Webex y quien sabe cuántas cosas ya podemos hacer con quienes nos queramos conectar, bien sea de trabajo, por diversión, o hasta comer cotufas y ver la misma película juntos vía digital, aunque estemos mundos aparte.

Y, ¿las reuniones y cumpleaños familiares?, también. Ya nos dimos cuenta de que vivimos en un mundo online y digital, casi como en la película READY PLAYER ONE.  Así que cuando nos inviten a un Café, un cumpleaños, una reunión o una película por Skype o por algún formato online, digamos que sí a un rato muy agradable con un amigo, o un colega, o un primo a quien vemos de cerca gracias a la tecnología, tomando su café, bebida y hasta snack preferido. Y seguro llegará el tiempo de Star Treck donde con un beam me up Scottie volaremos a tomarnos ese café en personas; ¡mientras tanto, hagámoslo vía Digital!

Luis Vicente Garcia Giliberti

@LVGarciaG

SEMANA GLOBAL DE LOS ODS

En 2015, 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) e hicieron la promesa de no deja...