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domingo, 13 de agosto de 2023

Mi grano de arena es trabajar por el país.

Ayer una muy querida tía me pedía algo; me decía que eso sería mi grano de arena, o en otras palabras, mi aporte al país. Esto me hizo pensar en cómo uno de verdad hace país. Y esto fue lo que le contesté:

Yo hago país de diferentes formas. Haciendo que cada vez mis colaboradores estén mejor, logrando un buen ambiente de trabajo y productivo, y que con eso podamos ser un impacto positivo para la sociedad en todo lo que hacemos.

Que con mi trabajo y esfuerzo, cada día más empresas del sector privado permanezcan abiertas, para comercializar sus excelentes productos y servicios y generar empleo, como hacen las empresas privadas en todo el planeta. Son productos que los empleados y obreros realizan en sus jornadas de trabajo día tras día, productos y servicios que se generan gracias a la creatividad e iniciativa de los dueños y ejecutivos de estas empresas, compañías que han llegado a ser flexibles y que se logran adaptar al cambiante mercado y sus consumidores, gracias a quienes hacemos país.

Productos que los distribuidores y mayoristas llevan diariamente a todos los puntos de venta de la nación, hasta el más recóndito pueblito, donde los empleados de miles de establecimientos a nivel nacional venden con su empeño, entrega y atención diaria a millones de venezolanos. Eso es hacer país.

Es impulsar a los jóvenes a seguir adelante aprendiendo, estudiando y preparándose para el futuro que va a ser muy cambiante y dinámico donde su futuro y el futuro del trabajo están siendo cuestionados.

Es llevar adelante a una familia, que crece y necesita apoyo y comprensión, sobre todo luego de estos años complejos que henos tenido. Años que han generado por primera vez en nuestra historia un éxodo masivo de venezolanos, lo que ha roto y separado a las familias, a los hijos, hermanos y amigos. Y que quienes seguimos aquí estamos día tras día luchando para de alguna manera seguir conectados y para que cuando ellos vuelvan encuentren un mejor país, más próspero y avanzado. Eso es hacer país.

Y hacerlo siempre con los valores y principios que toda sociedad necesita, valores que nos enseñaron nuestros padres y que nosotros transmitimos a nuestros hijos y que lo hacemos, además, día a día con nuestros colaboradores y gente más cercana. Y construir país con los mejores valores personales y sociales es una de las mejores formas de hacer país.

 "Hacer país" es crear acciones con el fin de mejorar el bienestar, la economía, la educación y la cultura en el país. Todos podemos y debemos contribuir al desarrollo y progreso de un país, tanto en términos materiales como sociales. Implica todos los días asumir responsabilidades cívicas y trabajar por el bienestar común. Y eso se traduce en el respeto, el cuidado, el esforzarse y el trabajar para construir lo que queremos cada día.

Y todo eso es hacer país con pasión, con propósito y compromiso, con la misión de generar bienestar en la sociedad y con la visión de crear para todos nosotros un país más próspero, estable, de crecimiento tanto económico como social como educativo.

No es ninguna novedad que tenemos problemas en nuestro país que deben solucionarse; de hecho es una realidad que ocupa a todos los países. Los criticamos y nos quejamos de ellos, o terminamos diciendo que la situación es irreparable, pero no hacemos nada al respecto. ¿Qué tal si dejamos de jugar el juego de la culpa y tratamos de hacer un poco de nuestra parte para lograr un cambio?

En otras palabras, ¿qué podemos hacer todos y cada uno de nosotros para ir juntos en esta idea de crear país?

Pues hay varias formas en las que tú, querido lector, y todos, podemos impulsar a para que nuestros países puedan seguir adelante y prepararse para el futuro. Entre ellas puedo mencionar las siguientes siete iniciativas:

Educación: Promover la educación de calidad es fundamental para preparar a las personas para los desafíos del futuro y para crear un futuro próspero. Puedes participar en actividades de voluntariado en escuelas, universidades o programas educativos para ayudar a mejorar la educación. Debemos incluir habilidades relevantes del siglo XXI, como la programación y la alfabetización digital.

Invertir en tecnología y ciencia: La promoción de la investigación y el desarrollo a través de la financiación adecuada puede conducir a innovaciones que impulsen la economía. Esto incluye apoyar los campos emergentes como la inteligencia artificial, la robótica, y las energías renovables. Puedes participar en eventos y conferencias relacionadas con estos temas, unirte a grupos de discusión y colaborar con organizaciones que promuevan la educación con innovación.

Cuidado del medio ambiente: El cambio climático es una realidad que afectará las vidas de las generaciones futuras. La inversión en energías limpias y sostenibles y la implementación de políticas para proteger el medio ambiente son vitales.

Promover la igualdad social y económica y la igualdad de la mujer: Trabajar para minimizar las brechas de riqueza e implementar políticas que promuevan la igualdad es fundamental para la estabilidad futura, así como lo es crear programas e iniciativas que fomenten e impulsen la participación y el empoderamiento femenino.

Emprendimiento y empleo: Fomentar el espíritu emprendedor y crear oportunidades de empleo es esencial para el desarrollo económico. Puedes apoyar y promover el emprendimiento local, así como participar en programas de capacitación y mentoría para jóvenes emprendedores.

Sostenibilidad y medio ambiente: Alentar prácticas sostenibles y proteger el medio ambiente es esencial para garantizar un futuro sostenible. Puedes apoyar iniciativas de conservación, promover el uso responsable de los recursos naturales y participar en proyectos de desarrollo sostenible.

Participación ciudadana: Involucrarte activamente en la vida cívica, política y social del país es fundamental para impulsarlo hacia el futuro. Puedes participar en debates públicos, elecciones, votaciones y ser parte de organizaciones que promuevan el cambio positivo.

Quizá estas iniciativas pueden sonar algo grande o ambiciosas, pero recuerda que cada pequeña acción cuenta. Y por ello te regalo 7 pequeñas acciones sencillas que puedes hacer todos los días y así contribuir al desarrollo de nuestro país:

  • Deja de tirar basura en la calle.
  • Trabaja en pro del medio ambiente.
  • Apoyar la educación de un niño.
  • Sé mejor vecino.
  • Donar sangre.
  • Apoya y participa en la comunidad.
  • Ayuda a los necesitados.

Estas son todas acciones muy simples que podemos hacer para ayudar a generar un cambio en nuestro país. Y siempre es un cambio para mejorar, ya que todos podemos contribuir al desarrollo y preparación de nuestro país para el futuro.


“Juntos podemos lograr un cambio significativo para el futuro.

Después de todo, generar el cambio y crear país, comienza contigo.”

Luis Vicente García

 

 

 


sábado, 22 de abril de 2023

Día Mundial de la Tierra 2023: Un mundo vulnerable y nuestro compromiso

En la noche del 11 al 12 de octubre de 1492 se dio aquel famoso grito de "¡Tierra!", y la historia de Europa y de América, por no decir del mundo entero, cambió para siempre de manera irreversible. Cristóbal Colón posteriormente llamado "Nuevo Mundo". Con ello se iniciaban nuevos temas, como el intercambio alimentario con un nuevo continente; la incorporación de los numerosos alimentos y materiales comestibles de América a la dieta europea y mundial, como, por ejemplo, la papa, el maíz, el cacao, la batata, la calabaza, el maní, la vainilla, los ajíes, el aguacate, el tabaco y la goma, entre otros; se inició un importante cambio en la cultura culinaria de occidente para siempre. A su vez, las culturas americanas heredaron alimentos y formas de comer europeas, como el trigo, la avena, la cebada, el centeno y la caña de azúcar. Se intercambiaron nuevas especies de animales (el caballo, el burro, la res, la oveja, el cerdo, la gallina y el conejo) y se trajeron nuevas especies al ecosistema americano.

Lo mismo ya había sucedido cuando poblaciones de Asia migraron al medio oriente y de allí al África, o viceversa, o cuando comenzaron las invasiones y conquista europeas hacia los nuevos destinos como lo fueron inicialmente la China, la India o el África, los cual continuo con la potencia marítima que desarrollaron los europeos y las grandes caravanas que salían de la península arábica o desde y hacia Asia. Ahora bien, todo descubrimiento, conquista, migración o invasión, trae más necesidades, nuevas realidades y grandes impactos que precipitaron cambios no solo en las culturas locales y mundiales, sino en el clima y ecosistemas locales, algunos con significativos impactos en el clima mundial.

La investigadora Julia Pongratz del Departamento de Ecología Global de la Institución Carnegie, dice que “Es un error común pensar que el impacto humano en el clima comenzó con la quema de carbón y petróleo a gran escala en la era industrial. En realidad, los humanos comenzaron a influir en el medio ambiente hace miles de años al cambiar la cubierta vegetal de los paisajes de la Tierra cuando talamos los bosques para la agricultura”.

Existen varias teorías de que el cambio climático inducido por el hombre comenzó mucho antes de la era industrial, en las que las prácticas agrícolas destructivas de la civilización temprana o que las invasiones masivas y destructivas de los tiempos, pudieron haber alterado el clima mucho antes de la era industrial. Les presento tres de estas teorías, todas muy interesantes, aunque han resultado algo polémicas:


  • La Revolución Neolítica. El profesor William Ruddiman, profesor emérito de ciencias ambientales en la Universidad de Virginia, se ha hecho muy conocido (y criticado) por su teoría de 2003, de que la Revolución Neolítica de hace 7.000 años, provocó un cambio en el clima global cuando algunos humanos pasaron de ser cazadores-recolectores a la agricultura a gran escala.
  • La Invasión Mongola. El estudio publicado por la profesora Julia Pongratz[1] junto con el colega Ken Caldeira, del Carnegie Institution for Science en los Estados Unidos, junto a investigadores del Instituto Max Planck de Meteorología de Alemania, compila un modelo de cobertura terrestre global a partir del año 800 d.C., y señalaron que “durante los eventos más duraderos, como la invasión de los mongoles, hubo tiempo suficiente para que los bosques volvieran a crecer y absorbieran cantidades significativas de carbono”. Con ello se dio a conocer que la invasión mongola, iniciada por Genghis Khan en 1206 d.C., creó el imperio más grande del mundo y tuvo otro impacto global: esta invasión enfrió la Tierra. La respuesta a cómo sucedió esto se puede decir, en una palabra: “reforestación”. La invasión dejó un gran número de muertos, despoblando muchas regiones. Con menos gente, grandes extensiones de campos cultivados eventualmente regresaron a los bosques, absorbiendo dióxido de carbono de la atmósfera. Según la contabilidad del estudio, la regeneración de los bosques durante la invasión de los mongoles absorbió 700 millones de toneladas de carbono de la atmósfera, lo que equivale a la cantidad de carbono que la sociedad global ahora produce anualmente a partir de la gasolina.
  • El Descubrimiento de América. Por su parte, Richard Nevle y Dennis Bird, investigadores en el Departamento de Ciencias Geológicas y Ambientales de la Universidad de Stanford[2] indican en su estudio que las enfermedades introducidas por los europeos pueden haber matado a más del 90 por ciento de la población del Nuevo Mundo dentro de un siglo del primer contacto, lo que posiblemente condujo al abandono a gran escala y la posterior reforestación de tierras agrícolas en las Américas. Las evidencias de su investigación sugieren que esta regeneración forestal secuestró suficiente carbono para haber impulsado el período de enfriamiento global de 1500-1750 conocido como la Pequeña Edad de Hielo.

Pero este impacto positivo y sustancial en el clima global y el ciclo del carbono, no fue intencional y no logró revertir lo que hoy conocemos como el calentamiento global y hoy, lamentablemente, la situación es totalmente lo contrario. A pesar de la preocupación mundial y las numerosas iniciativas a lo largo de los años (tanto locales como globales), los bosques continúan cayendo a un ritmo asombroso. Actualmente, alrededor del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo provienen de la deforestación.

América Latina y África han sido algunas de las regiones de más rápido crecimiento, más pobladas y ricas en recursos del mundo. Sin embargo, a pesar de todas sus oportunidades, ambos continentes continúan siendo los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Los líderes mundiales a menudo reconocen esta discrepancia y la necesidad de proteger la belleza natural y los abundantes recursos de los continentes, pero, la falta de dinero, el poco compromiso, las diferencias regionales, los factores políticos y económicos y las diferencias en cultura y comunicación, las perspectivas sobre cómo avanzar en soluciones al desafío climático son muy diferentes, no se logran acuerdos y no se llegan a implementar.

De acuerdo a un artículo publicado por Ellasandra Walsh, Gerente Asociado y Líder de Sostenibilidad del Centro de Negocios EE. UU.-África[3], señala que hay áreas de desacuerdo más generalizadas que siguen arraigadas, por ejemplo, en las realidades diferenciadas de los países africanos:

  • ¿Cuáles son las prioridades únicas de mitigación y adaptación climática de África?
  • ¿Cuáles deberán se los alcances ante los distintos puntos de vista?
  • ¿Cómo se ponen en prácticas nuevas medidas que corrijan, mejoren y logren enfocar las incongruentes soluciones que se presentan o la aplicación de recursos mal administrada?

Por supuesto, lo mismo ocurre en el Medio Oriente, en América Latina y hasta en los continentes con los países mas avanzados. La falta de coherencia, el no ponerse de acuerdo, no impulsar los cambios legislativos requeridos, o la falta de compromiso gubernamental (federal y local) así como de la sociedad, no nos permiten avanzar.

Cada 22 de abril se celebra el Día de la Tierra o Día Mundial de la Madre Tierra, un día en que las Naciones Unidas nos invita a crear conciencia en la humanidad sobre los problemas de la superpoblación, la contaminación y la importancia de la conservación de la biodiversidad. A fines de la década de 1960, hubo una mayor conciencia de las preocupaciones ambientales y se buscó galvanizar el movimiento de conservación mediante la creación de una celebración nacional en los Estados Unidos. El primer Día de la Tierra, tuvo lugar el 22 de abril de 1970 y fue diseñado como una “enseñanza ambiental” que educaría a los participantes sobre la importancia de la conservación ambiental. En 1990 se organizó un Día mundial de la Tierra, que fue observado por unos 200 millones de personas en más de 140 países y desde entonces, el Día de la Tierra ha tenido un alcance internacional.

Hoy nuestro planeta Tierra tiene demasiados desafíos por delante y se enfrenta a un buen número de retos para avanzar en sostenibilidad. Nosotros somos los máximos responsables de su sostenimiento y mantenimiento y debemos buscar, obtener o crear todas las herramientas necesarias para hacerlo. El agua, el oxígeno, la temperatura y tantos otros temas son cruciales para la vida terrestre y el cuidado y gestión de todos los recursos naturales, en especial los no renovables, es fundamental para garantizar la buena salud de nuestro planeta. Pero afrontar el reto climático que el planeta tiene por delante también exige cambios, nuevas maneras de pensar, actuar y de proceder por parte todos, gobiernos, sociedad, sector privado, la ciencia y la academia, las industrias y sus procesos productivos, de la gestión de residuos y, por supuesto, de nuestros propios hábitos de consumo. Paola Amigo, en un artículo publicado en EdCreativo en 2020, resaltó algunas metas que son básicas, pero también las muy necesarias[4]:

  1. Luchar contra el cambio climático
  2. Preservar el agua, un bien escaso
  3. Implantar una economía circular
  4. Proteger la biodiversidad
  5. Concienciar sobre el cuidado del agua

Como vemos, son todas soluciones conocidas, necesarias y urgente.

Comenzar por frenar el cambio climático es empezar por el principio. El cambio climático no es un problema que está por llegar, es una realidad que vivimos en nuestro día a día y que podemos observar con nuestros propios ojos. Para luchar contra él, el primer paso es reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero que provocan el aumento de las temperaturas. Es entender que debemos cuidar y conservar el agua, no solo repetir que el agua es vida. Es darnos cuenta de que la sociedad pueda siquiera considerar la reforestación global, se debe detener la deforestación global. Es definir estrategias para conseguir avances en la implantación de una economía circular. Es trabajar en la restauración de los ecosistemas naturales y en la preservación de la biodiversidad. Es generar confianza para lograr cualquier colaboración exitosa, ya sea para comunidades, gobiernos u organizaciones internacionales. Y, es entender, en definitiva, que la sostenibilidad del planeta, sus habitantes y su propia economía, es tarea de todos.

A principios del siglo XXI, las muchas actividades del Día de la Tierra incluían crear conciencia sobre una serie de crecientes preocupaciones ambientales, especialmente la amenaza del calentamiento global y la necesidad de fuentes de energía limpias y renovables. De hecho, en 2016, el Acuerdo Climático de París se abrió de manera emblemática a las firmas en el Día de la Tierra. Pero creo que más allá de alentar e invitar a entidades y organizaciones a nivel mundial a organizar actividades relacionadas con el cuidado y mantenimiento de la naturaleza, creo que este día pasa desapercibido y los seres humanos, en conjunto, estamos fallando.

Hace algunos años escribía que un solo día al año no era suficiente para crear consciencia; hoy todas las acciones que se realizan cada mes no logran crear esa conciencia necesaria para entender lo que verdaderamente esta en juego y es la sostenibilidad de nuestro planeta. Con base en el conocimiento que hemos obtenido del pasado, ahora estamos en condiciones de tomar mejores decisiones sobre el uso de la tierra que disminuirán nuestro impacto en el clima y el ciclo del carbono. “No podemos ignorar el conocimiento que hemos adquirido sobre el medio ambiente”.

El planeta Tierra está en peligro, no le prestamos atención, no logramos influir con impacto en los temas ambientales y le dejamos la responsabilidad a las autoridades o a otras personas. Entender que nuestro planeta Tierra es vulnerable y que corregir y cambiar, además de ser urgente, es exclusivamente nuestra responsabilidad, es nuestro compromiso.

Luis Vicente / @LVGarciaG


Fotos: Luis Vicente García / Imágenes creadas en Canvas.



[1] Julia Pongratz, Ken Caldeira, Martin Claussen. Coupled climate–carbon simulations indicate minor global effects of wars and epidemics on atmospheric CO2 between ad 800 and 1850. Enero 2010. https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0959683610386981

[2] Rhett Butler. European conquest of the Americas may have driven global cooling. https://news.mongabay.com/2008/12/european-conquest-of-the-americas-may-have-driven-global-cooling/

[3] Ellasandra Walsh. April 2023. Earth Day for Africa: Overcoming “Differentiated Realities”. https://www.uschamber.com/international/earth-day-for-africa-overcoming-differentiated-realities

[4] Paola Amigo. Cinco Retos Para Hacer De Nuestro Planeta Un Mundo Más Sostenible. https://branded.eldiario.es/retos-planeta-mas-sostenible/

 

viernes, 20 de abril de 2018

Día Mundial de la Tierra 2018: enfocado en la sostenibilidad


Nuestro mundo hoy se enfrenta a grandes retos y desafíos ambientales sin precedentes, desafíos todos que están interconectados en áreas muy diversas que incluyen el cambio climático y la contaminación ambiental por nombrar tan solo algunos aspectos muy importantes. Como parte de esos recursos naturales no renovables, todos estamos obligados a cuidar el agua, la tierra y el medio ambiente. Es por ello que desde 1970 se celebra y cada vez en mayor medida el Día Mundial de la Tierra para crear una mayor consciencia ambiental en todos nosotros. Y apenas es que estamos comenzando.

Los seres humanos, las plantas y animales, así como las organizaciones dependemos directa e indirectamente de los recursos naturales. La capacidad que todos tengamos en protegerlos nos ayudará a tener una mejor calidad de vida. Es por ello que el Día Mundial de la Tierra 2018 da inicio a una de las campañas más importantes que a nivel mundial se haya realizado en años recientes, la lucha contra los residuos plásticos. La contaminación plástica está envenenando nuestros ríos y océanos y perjudicando nuestra tierra, pero más importante aún, afectando la vida marina de maneras inimaginables y como consecuencia, empeorando nuestra salud. A raíz de ello, este año la campaña del Earth Day 2018 está dedicada a proporcionar mayor información y dar una nueva orientación para cambiar la actitud y el comportamiento humano sobre los plásticos.

Ya desde el año 2015, cuando los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fueron aprobados en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, se dio la orientación de crear, a través de la agenda 2030, una serie de acciones que cambien el curso de nuestro destino común hacia un modelo de desarrollo más equitativo, es un nuevo enfoque a la sostenibilidad. De allí que cuatro de los ODS estén enmarcados en los temas del medio ambiente:
  •         ODS 3: Agua limpia y saneamiento;
  •         ODS 13: Acción por el Clima;
  •         ODS 14: Vida Submarina; y,
  •         ODS 15: Vida de Ecosistemas Terrestres.

Sabemos que se requieren nuevos esfuerzos desde todo punto de vista, corporativos, institucionales, gubernamentales, individuales y de la sociedad en general para mejorar nuestro medio ambiente. Solos cada uno de nosotros no lo podemos lograr y por ello es necesario crear nuevas alianzas estratégicas que nos permitan reconocer las responsabilidades ambientales que todos tenemos. Trabaja con los ODS para que juntos logremos ese mundo mejor que todos queremos.

Algunas de las acciones sencillas que se recomiendan para este año en contra de la contaminación del plástico son las siguientes:
ü  No uses bolsas plásticas;
ü  Usa botellas reusables;
ü  No utilices cubiertos desechables
ü  Y en definitiva, si usas plástico deséchalo o recíclalo de la manera correcta

Hoy es muy importante estar informados. Por ello los invito a crear campañas conscientes que nos permitan tener un mejor medio ambiente y dentro de ello, para este año, disminuir la contaminación por el plástico. Solo son tres pasos simples que debes realizar: documéntate y aprende, toma acciones concretas y comprométete, sobre todo dando a conocer tus ideas para el cuidado del medio ambiente. Y crea nuevas alianzas para que este Día Mundial de la Tierra 2018 y todos los días, seamos mejores ciudadanos. 

Luis Vicente García G.



LA CARA DE LA ESPERANZA

LA CARA DE LA ESPERANZA La historia de una sonrisa que nació entre los escombros y terminó recordándonos que siempre existe un después. ...