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sábado, 8 de febrero de 2014

¡Creando MAGIA… en un lugar MÁGICO!

A veces nos podemos preguntar si lo que está pasando está verdaderamente ocurriendo; a veces dudamos de lo que nos sucede y a veces hasta dudamos de nosotros mismos. Y, ¿será real?; ¿lo podré hacer?; o inclusive hasta nos preguntamos, ¿lo estaré haciendo?

Hay muchas cosas que no tienen explicación. El por qué estoy donde estoy hoy y no dónde pudiera haber estado a veces no tiene explicación, aunque en otras ocasiones si existe una razón lógica a lo que nos sucede, dependiendo de la perspectiva con la que se vea. Y es que al final, nos debemos dar cuenta, de una manera muy importante, que somos nosotros mismos quienes nos proponemos, determinamos y decidimos estar dónde estamos hoy. Y si no nos gusta donde estamos, entonces debemos preguntarnos: ¿y que hemos hecho nosotros  – sí, nosotros – para cambiarlo?; y luego, ¿por qué no lo hemos hecho?

Hago esta pequeña introducción para que nos demos cuenta de que hoy estamos en un lugar y momento diferentes al que estábamos en febrero del 2013. Un lugar diferente y en un momento diferente pues nuestras decisiones pasadas son las que nos traen al momento y lugar en el que nos encontramos. 

Pues hoy he tenido un momento mágico; he tenido la grandísima oportunidad de escribir este artículo desde el Walt Disney World (WDW) Resort. Para quienes me conocen saben que he seguido la trayectoria de la empresa y más aún de su fundador desde hace varias décadas. He estudiado su estilo de liderazgo y su manera de atender al público. He visto como no se llaman empleados sino miembros del elenco. He estado dentro de los parques y hasta detrás de las escenas. He podido verlo desde las atracciones o paseando por el “Magic Kingdom” desde sus sótanos, en una visita maravillosa hace ya algunos años. He podido ver y entender lo que es crear magia.

Y es que crear MAGIA es algo único, a veces difícil de explicar o definir. Es esa magia que vemos día tras días en una sonrisa, unos buenos días, un gesto amable, una atención cordial, un apoyo, un abrazo, un buen comentario, un simple ‘estar allí’ y tantas otras cosas que sí nos deben hacer creer que las cosas si pueden ser buenas y correctas. Es darnos cuenta que la magia la creamos nosotros mismos. No alguien más, no una empresa (que por supuesto ayuda si su cultura está orientada a hacerlo), no es una sociedad completa, sino que somos cada uno de nosotros, de manera individual, como personas, que luego ayudamos y contribuimos a una mejor sociedad. Y lo hacemos desde nuestro esfuerzo diario, nuestra actitud personal y desde nuestra forma de ser. Lo hacemos como estudiantes, trabajadores, padres y como miembros de una sociedad. Y lo hacemos solo si estamos decididos a hacerlo; decididos a crear esa magia que podemos tener todos por dentro, pero que muy pocos ponemos en práctica y que muchos casi nunca la sacan de dentro de sí. Es, en pocas palabras, hacerla crecer y desarrollarse. Quienes lo hacen, aprenden continuamente. Las empresas que lo hacen crecen y evolucionan hasta tal punto que siguen innovando todos los días.

Fácil no es; en realidad nada lo es. Recuerden que el camino a la felicidad es eso, un camino, Que el éxito es un viaje, no un destino. Que nuestro futuro lo definimos nosotros, no hoy, sino con las acciones que hemos decidido tomar y hacer desde hoy o desde hace meses o años. Y es por ello que el estar compartiendo con gente de tres continentes diferentes, en una noche mágica, en primera fila frente al lago, viendo como nunca antes había podido ver los fuegos artificiales en el show “Illuminations” en EPCOT Center, es algo verdaderamente mágico.
Y esa magia es simplemente darnos cuenta que somos nosotros quienes tenemos la capacidad, la libertad y la posibilidad de crearla. No hay más nadie quien lo puede hacer por nosotros; y no se lo debemos dejar o delegar a más nadie. Solo lo podemos hacer, alcanzar y lograr nosotros mismos; es darnos cuenta que es nuestra responsabilidad, siempre y cuando nos lo propongamos. Y en un lugar mágico de por sí, debemos estar seguros que sí podemos crear más magia. Ese lugar mágico no tiene que ser WDW. Ese lugar puede ser nuestro hogar o nuestra casa; nuestra familia y nuestros amigos; nuestra empresa o nuestro negocio o el lugar que hayamos escogido. Y es que desde donde estemos, donde nos encontremos, debemos estar seguros que si podemos crear esa magia, de la que crea ese “Pixie Dust” de Campanita.

No es tampoco que no me dé o no nos demos cuenta de nuestras situaciones reales, o de nuestros complejos entornos o de las dificultades que tenemos. Por supuesto que debemos conocer todo ello y entender que algunas cosas si las podeos solucionar y otras no; es comprender, tan solo, que si nos decidimos a hacer algo debemos terminarlo y no dejarlo por la mitad del camino. Es decidir a alcanzar nuestras metas y no a abandonarlas, como hace el 98% de la población. Es, en pocas palabras, darnos cuenta que sí somos capaces de hacerlo y de que sí lo podemos hacer. Es estudiar y prepararnos continuamente para ampliar nuestros conocimientos y nuestros horizontes con el fin de llegar cada vez más lejos.
No es por estar hoy aquí o no estar allá; no es el criticar a quienes con su trabajo han alcanzado mejores posiciones que nosotros, sino darnos cuenta del esfuerzo que ponen día tras días al enfrentar los problemas y buscar las soluciones; es conocer que nuestros límites los ponemos nosotros mismos y que si queremos solucionar nuestros problemas o nuestras situaciones, somos nosotros quienes debemos reaccionar. Es entender que esa es la magia que nosotros creamos. Todos somos capaces de hacerlo. Algunos no lo creen; pues los invito a que busquen la manera de hacerlo. Otros dirán que no es su trabajo; pues sí lo es. Y es que crear magia, día tras día de por sí es un trabajo arduo y complejo, pero muy gratificante y nos corresponde a todos, por más pequeña que sea.

Busquen la manera de que su actitud sea más positiva; busquen la forma en que sigan motivados aunque el entorno no ayude y sobre todo, estén decididos a triunfar, creando la magia necesaria que cada uno pueda crear. Solo así podremos decir que en todo mundo mágico si podemos seguir creando mucha más magia. 

Seguiremos Motivando. Luis Vicente!

martes, 12 de noviembre de 2013

Inspirando la Motivación

Yo ya no recuerdo cuando fue la primera vez que asistí algún seminario o algún tipo de curso que fuera de lo que estaba estudiando me permitía aprender y conocer de cosas diferentes. Puede haber sido cuando estaba al colegio o en los primeros años de Economía en la Universidad Católica Andrés bello. O puede haber sido, inclusive, cuando desde primaria acompañaba a mi papá a escucharlo mientras él dictaba alguna de sus conferencias magistrales que dio en su vida.

Les cuento todo esto pues para mí ha sido muy importante continuar aprendiendo y sobre todo aprender de cosas que uno no conoce. Durante los primeros años de mi carrera profesional ese aprendizaje se relacionaba con temas más técnicos en el área financiera, los cuales dieron paso más adelante para aprender sobre temas de franquicias, de comida y otras industrias y comenzar a finales de los años 90 a aprender sobre los temas de lo humano. Algunos que me conocen, que saben que soy economista y que trabajé 25 años en el mundo de finanzas corporativas, me preguntan el por qué me interesa tanto el comportamiento de la gente. Y para mi es algo muy sencillo; es el resultado de darme cuenta que la gente es la que hace que las cosas sucedan.

Ese suceder, que viene de una acción y que es el resultado de una decisión inicial es algo que puede resultar muy complejo. Podemos definirlo como queramos, desde aspectos psicológicos hasta técnicos, pasando por todo lo que tiene que ver con las emociones y el comportamiento que nos dirigen hacia una dirección determinada. Pero más allá de ello, para mí se resumen en dos palabras realmente importantes; la primera es la motivación y la segunda, la inspiración. Si mal no recuerdo, inclusive mis primeros artículos aunque de franquicias o finanzas escritos quién sabe si hace más de 15 años, comenzaban a tocar los temas de lo que significaba la motivación. Con el tiempo, como muchos saben y con el empuje de varios amigos, algunos de mis artículos comenzaron a ser difundidos como anexos a correos electrónicos hasta que en 2010 los comencé a publicar en mi Blog www.motivandoelfuturo.com siempre buscando orientarlos a temas relacionados con la motivación personal manteniendo siempre una actitud positiva.

Luego de tantos años uniendo el aprendizaje continuo con temas de motivación,  estoy totalmente convencido - como tantos otros - de que somos todos y cada uno de nosotros los que estamos obligados a auto motivarnos, a pensar en positivo, a actuar decididamente y siempre buscando el bienestar propio y de quienes nos rodean. Y es allí donde se une el haber decidido desde hace tantos años comenzar a asistir a cursos y seminarios para buscar esa inspiración que a veces tanto necesitamos con una motivación que nos lleva a hacer cosas impensables.

El pasado domingo 10 noviembre tuve la oportunidad de ir con mi hijo, así como tantas veces lo hice con mi padre, a un seminario realmente increíble llamado "Inspirando Lo Humano hacia el Éxito". Y es que el éxito es lo que cada uno de nosotros quiere que sea; tiene la definición que cada uno le da y se alcanza sólo si comenzamos a dar los pasos necesarios todos los días para lograr alcanzarlo. Y además de eso, es tener la confianza en nosotros mismos de que ese viaje o inclusive esa aventura que estamos iniciando o continuando, va a ser realmente exitoso.


Este domingo, todos los conferencistas dieron todo lo que tenían para enseñarnos a cómo mejorar y pensar en positivo; y nos dijeron, cada uno en sus palabras, lo que les comentaba anteriormente: todo depende de nuestra inspiración. Tuvimos a un Eli Bravo quien nos dijo que hay que hablar de inspiración para buscar los recursos que nos permitan vivir en este mundo y entorno actual tan complejo. Sharon Koenig, a quien admiro profundamente, nos dijo que tenemos que buscar el propósito de nuestra existencia entendiendo lo que son nuestros sueños y nuestra felicidad. Luego de todo ello, Maickel Melamed nos decía que debemos estar dispuestos a cambiar y a dar una vuelta en “U” para tener una nueva manera de pensar, de crear y de ser. El intermedio permitió interactuar con gente, compartir opiniones, relacionarnos y, en mi caso particular, conocer a gente realmente maravillosa, a estos grandes conferencistas que de verdad nos inspiran a seguir adelante cuando nos ratifican que vamos por el camino correcto, haciendo las cosas bien y reconociendo que todavía lo podemos hacer mejor.

La segunda mitad del evento comenzó enseñándonos un encuentro entre dos mundos cuando una orquesta de cámara entonaba piezas de música clásica que luego eran interpretadas por una banda de rock. Lo que eso nos da entender es que todos los estilos de ser y de pensar pueden coexistir y pueden vivir en armonía. El seminario continuó con dos intervenciones fabulosas. La primera de Horacio Saccoman, quien desde Brasil nos trajo una nueva perspectiva no sólo para mercadearnos sino además para atender a los detalles que son lo que en cierta manera nos permite entrar en sintonía tanto con las personas que nos rodean como con los clientes a quienes algunos de nosotros tenemos la oportunidad de ayudar y preparar para su futuro crecimiento. Y la noche cerró con Ismael Cala, a quien ya había tenido la oportunidad de oír anteriormente con su Arte de Escuchar, quien nos trajo una nueva visión, la visión de lo intangible, cuando unimos el valor de la armonía, la felicidad, de lo importante de nuestras familias y lo valioso de nuestro tiempo como elementos invalorables e intangibles de nuestra vida.

Y algunos se preguntarán por qué hago un resumen tan corto de un evento tan maravilloso; y la respuesta es muy sencilla. Primero, no me caben en dos páginas seis horas de frases maravillosas; y segundo porque lo que quiero transmitir es la importancia de que entendamos que todos podemos inspirar a los demás, que debemos estar dispuestos a permitir que nos inspiren continuamente y todo eso se resume en una sola frase: "ayudando a motivar la inspiración". En un mundo tan complejo, un entorno tan difícil y una situación actual que a veces no entendemos, debemos darnos un espacio para nosotros mismos, un espacio en el cual aprendamos a ser mejores personas y profesionales, a ser mejores ciudadanos, a inspirar a los que nos rodean e inclusive, a motivar a todos aquellos que sin ni siquiera saberlo, podemos estar motivando e inspirando con nuestras acciones, con lo que decimos o inclusive con lo que pensamos.

Gracias de verdad a estos seis magníficos ponentes que nos sacaron de una realidad y nos llevaron a conocer una posibilidad, nos transportaron de un mundo cotidiano a un mundo de sueños y que de alguna manera, a algunos de nosotros, nos ha permitido conocer que el éxito tiene mucho de lo profesional y también tiene mucho de lo humano y que depende exclusivamente de las decisiones que todos nosotros podamos tomar para hacernos altamente positivos y optimistas de aquí en adelante.

“Encontrar tu propósito no es buscar ni hacer más con tu talento, es encontrar tu lugar para arreglar esta cadena rota y ser el pequeño eslabón que ayudará a arreglarla."
Sharon Koenig

Seguiremos Motivando. Luis Vicente
@lvgarciag

lunes, 15 de abril de 2013

COMENZANDO LA RECUPERACIÓN

Aquí debo comenzar con una pregunta: ¿cuántas veces debemos levantarnos luego de cada caída? La respuesta va a variar dependiendo básicamente del estado de ánimo de cada persona, mas sin embargo hay una sola respuesta posible y definitiva ante esta delicada situación. Y aquí, esa respuesta es: TODAS LAS QUE SEAN NECESARIAS. Sin más ni menos; eso es lo que hay que hacer. ¿Por quién más sino por nosotros, nuestros hijos y por quienes dependen de nosotros? Pues debemos levantarnos todas las veces que sea necesario levantarse para seguir hacia adelante construyendo y defendiendo nuestro futuro.

Obviamente no es fácil, algunos dirán que no es ya posible, pero es aquí donde cada uno de nosotros debe pensar en nuestro futuro personal y profesional, pensar en nuestras familias, pensar en el futuro que debemos y estamos obligados a seguir descubriendo y preparando para quienes nos rodean, especialmente nuestros jóvenes, que son el futuro en sí mismo, que tienen toda su vida por delante.

Hace poco escribía sobre las oportunidades y que debemos buscarlas para saberlas aprovechar. Hoy les digo que puede que aquellas oportunidades hayan cambiado, pero igual nos vendrán nuevas oportunidades que tendremos que ver y analizar, para eventualmente tomarlas y aprovecharlas. Que no nos vemos haciéndolo luego de tan fuertes caídas tan consecutivas y tan duras? Puede ser, es humano. Pero será nuestra obligación hacerlo ya que no nos podemos quedar caídos en el suelo. Un bebé se levanta mil veces hasta que logra aprender a caminar. Un boxeador que lo tumban, se para de la lona para seguir luchando. Un guerrero, un dueño de negocios, un político, un luchador social debe prepararse para ello, y al caer solo le queda la posibilidad de levantarse, no de darse por derrotado. Pues lo mismo le toca a una sociedad y a un país entero. Hemos visto países recuperarse luego de eventos naturales devastadores; hemos visto continentes enteros desarrollarse luego de largas y durísimas guerras; hemos visto como sociedades enteras han luchado para defender su libertad. Hemos visto y seguimos viendo ejemplos de salir adelante en una persona que por ejemplo, tuvo un ataque al corazón; lo hemos visto en equipos de trabajo o en equipos deportivos que luego de una mala racha comienzan a dar los resultados esperados; lo hemos visto en comunidades y en países enteros que luego de las más serias dificultades han decidido salir adelante. Lo hemos visto mucho; ahora nos toca hacerlo nosotros. Es parte de nuestra responsabilidad como ciudadanos.  

Hagámoslo por nuestro futuro.
 
“Defeat is not the worst of failures.”
George E. Woodberry

“No seguir tratando será nuestro peor fracaso”
LVGG

 

lunes, 8 de abril de 2013

Comunicándonos de Manera Efectiva

En días recientes leí un artículo interesante que hablaba de los hábitos de la comunicación y el autor dedicaba gran parte del mismo a discutir y argumentar el porqué hoy en día la gente se comunica menos. Su conclusión fue que la gente cada vez escucha menos. Y mi pregunta es, ¿será esto una nueva tendencia o algo que ya viene desde hace años? Tan solo un ejemplo, ¿cuántos nos recordamos del nombre de una persona luego del momento de cuando nos presentan? Algunos dirán que había mucho ruido, otros dirán que dijeron sus respectivos nombres al mismo tiempo. La verdad es que más del 70% de las personas no se recuerdan ni siquiera del nombre de las personas que acaban de conocer y eso demuestra una mala comunicación.

Desde que somos pequeños nos tratan de enseñar (aunque no lo queramos aprender) a ser buenos escuchando a los demás, a dedicar tiempo a oír, a inclusive entender lo que los demás nos quieren decir. Ahora bien, ¿qué es la comunicación? El Webster’s Dictionary indica en una de sus definiciones que comunicar es “the act or an instance of communicating; the imparting or exchange of information, ideas, or feelings”[1] Una traducción ligera indicaría que comunicar es el acto de comunicar o el intercambio de información ideas y sentimientos. En otro artículo leí que comunicar es: “To impart knowledge, to reveal, to give information, either by words, signs or signals, as to communicate intelligence, news, opinions.” Esta opinión nos indica que comunicar va más allá de decir y escuchar, sobre todo cuando se convierte en el “Acto” de impartir conocimiento y de revelar nueva información.

Hoy en día hay una grandísima cantidad de información diaria a nuestro alcance,  pues  la cantidad de noticias y eventos que ocurren son transmitidas a lo largo y ancho del planeta. Por otro lado tenemos una mayor cantidad de posibilidades en nuestras manos, dado el mayor desarrollo tecnológico del que disponemos, no solo en lo que son las telecomunicaciones, sino además en toda clase de novedosos aparatos (o gadgets) que nos permiten comunicarnos de maneras impensables solo hace pocos años. Y lo interesante aquí es el hecho de que todos estos nuevos desarrollos nos permiten comunicarnos casi de manera instantánea con personas en otros lados de nuestra ciudad, nuestro país o en el mundo. Y a hora viene la pregunta importante: ¿lo hacemos?; inclusive, con tantos avances y desarrollos la pregunta sería: ¿Y nos comunicamos mejor? La verdad es que en la mayoría de los casos fallamos en nuestras comunicaciones personales, en nuestra forma de comunicarnos con los demás, en la manera de transmitir nuestros pensamientos y nuestras opiniones y en la manera que hoy en día manejamos la información.

Pero y ¿qué es una comunicación efectiva? Aunque de manera muy sencilla, es todo aquello que nos permita comunicarnos instantáneamente con todas las personas a nuestro alrededor y de una manera efectiva. Aquí hablamos de habilidades, de técnicas de comunicación, de saber interactuar de una manera eficiente y sobre todo, en tratar de crear una buena y excelente relación con las personas con quienes nos relacionamos. Todos debemos en algún momento de nuestras vidas aprender a comunicar. Y una vez lo sepamos hacer, debemos continuamente buscar nuevas y mejores formas de hacerlo.

En el mundo actual de la información, recibimos, procesamos, retenemos e interpretamos una grandísima cantidad de información todos los días. Sin embargo, debemos entender que una comunicación efectiva va mucho más allá de saber intercambiar esta información, ya que debemos por una parte saber expresarnos para transmitir lo que conocemos, debemos escuchar para entender lo que los demás nos quieren decir y debemos en cierta forma, entender no solo lo que nos quieren decir sino además, entender el cómo nos los informan, ya que hoy en día los sentimientos forman parte de nuestras comunicaciones diarias. Una comunicación efectiva puede mejorar las relaciones en el ámbito laboral, personal o familiar. Una comunicación efectiva puede mejorar el desempeño de los equipos de trabajo, los procesos de liderazgo, el entender el cómo se solucionan los problemas que enfrentamos diariamente y, sobre todo, haciéndolo de una manera donde se genere confianza, donde se genere una buena actitud y sobre todo, teniendo una comunicación abierta con los demás.

Si bien entrar en detalle será tema de futuros artículos, la mayoría de los escritores sobre el tema coinciden que una comunicación efectiva tendrá una serie de elementos o características entre las cuales podemos mencionar:

  • escuchar bien,
  • entender que la comunicación no es solo verbal sino que incluye aspectos relacionados con el movimiento o reacciones de nuestro cuerpo,
  • tener la paciencia suficiente para escuchar y entender a los demás,
  • comunicarnos de una manera consistente,
  • tener claridad en nuestro mensaje,
  • tratar a todos por igual,
  • entender y conocer las emociones de los demás,
  • practicar y desarrollar nuestras buenas habilidades comunicacionales,
  • tener claridad en lo que comunicamos.

Una buena manera de comunicarnos es mediante el uso de uno o varios de los elementos mencionados anteriormente, y debemos darnos cuenta que una comunicación efectiva es algo que se aprende y desarrolla en el tiempo, ya que la mayoría de las personas no lo sabemos hacer sino que lo hemos tenido que aprender; y es algo además que requiere de mucha práctica para que se haga de una manera eficiente, buena y efectiva. Y lo más importante de todo al final, es que todos debemos ser espontáneo en su forma y manera de comunicarse y al momento de hacerlo. Traten de hacerlo mejor cada vez y obtendrán buenos resultados.

viernes, 24 de febrero de 2012

Motivando los Sueños - Parte II

Hace más de un año me propuse a escribir sobre nuestros sueños personales y particulares y una primera aproximación al tema tuvo sus interrupciones con temas diversos como lo que piensan los jóvenes, o cumpliendo nuestras metas o temas de liderazgo. Pero llega un momento en que tenemos que detenernos a pensar en nuestros sueños, en lo que queremos en realidad, como personas, como jóvenes, niños o adultos, en cualquiera de nuestros roles de profesionales, trabajadores, padres o abuelos. Esos sueños que tuvimos de pequeños, al ser estudiantes o esos sueños que hoy en día no hemos alcanzado y por lo que todavía debemos luchar. A esos sueños les dedico el artículo de hoy.

Muchas veces no sabemos dónde nos encontramos y en este caso no me refiero a nuestra ubicación física sino más bien a nuestro ser interior. Vemos a otros tener éxito o tener una vida mucho más llena de cosas yendo a su favor mientras que la gran mayoría va por un largo transitar, día tras día para lograr ganarse la vida o mantener su ritmo de gastos. Es aquí donde uno se detiene para pensar y preguntarse por qué todo puede ser, o parece ser, tan complicado; ¿o injusto tal vez? Y entonces es en este momentos donde viene la gran pregunta, ¿cuál es la gran diferencia entre ambos grupos, los que tienen una vida que conforman un grupo tan pequeño y los que se la pasan su vida luchando, día tras día, que conforman el grupo más grande?

Las respuestas no son ni fáciles de dar, ni de entender, ni de explicar. Los cambios tampoco lo son. Pero una de las cosas más importantes que todos debemos hacer es, detenernos y pensar dónde estamos, qué es lo que estamos haciendo – bien o mal – y sobre todo, independientemente del punto de nuestra vida donde nos encontremos, entender cuál nuestra “actitud” hacia nuestra situación real y cuáles son los sueños que tenemos con respecto a nuestro futuro, el de nuestra familia, el de nuestros hijos o el de quienes nos rodean.

Pero, ¿que son los sueños? El Diccionario de la Real Academia Española los define como “Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”[1](subrayado mío). Por otro lado, una de las más bonitas definiciones que he logrado conseguir sobre lo que son los sueños la leí en un escrito de Jim Rohn donde decía:

“Los Sueños son una proyección del tipo de vida que tu quieres tener”

sábado, 26 de noviembre de 2011

Comunicacion Efectiva

En días recientes leí un artículo interesante que hablaba de los hábitos de la comunicación y el autor dedicaba gran parte del mismo a discutir y argumentar el porqué hoy en día la gente se comunica menos. Su conclusión es que no escuchamos. Eso en realidad no debe ser nada nuevo para nosotros, ya que desde que somos pequeños nos tratan de enseñar (aunque no lo queramos aprender) a ser buenos escuchando a los demás, a dedicar tiempo a oír, o a inclusive entender lo que los demás nos quieren decir. Tan solo un ejemplo, ¿cuántos nos recordamos del nombre de una persona luego del momento de cuando nos presentan? Algunos dirán que había mucho ruido, otros dirán que dijeron sus respectivos nombres al mismo tiempo. La verdad es que más del 70% de las personas no se recuerdan ni siquiera del nombre de las personas que acaban de conocer.

Ahora bien, ¿qué es la comunicación? Una de sus definiciones señala que comunicar es “to impart, to give to another, as a partaker, to confer for joint possession, to bestow, as that which the receiver is to hold, retain, use or enjoy.  To impart as knowledge, to reveal, to give as information, either by words, signs or signals, as to communicate intelligence, news, opinions”. Una traducción ligera indicaría que comunicar es impartir como conocimiento, es revelar, es dar como información (mediante palabras, signos o señales), como comunicar inteligencia, noticias u opiniones.

A pesar del hecho de que hoy en día tenemos la mayor cantidad de posibilidades de comunicarnos, el mayor desarrollo tecnológico en lo que son tanto las telecomunicaciones sino toda clase de novedosos aparatos que nos permiten comunicarnos de maneras impensables solo hace cinco años, y del hecho de que todos ellos nos permiten comunicarnos casi de manera instantánea con personas en otros lados de nuestra ciudad, nuestro país o en el mundo, en la mayoría de los casos fallamos en nuestras comunicaciones personales, en nuestra forma de comunicarnos con los demás, en la manera de transmitir nuestros pensamientos y nuestras opiniones. Ya se está comentando que niños y jóvenes de hoy se comunican mejor a través del chat de los Blackberry y de los iPhones que de manera personal.

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