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domingo, 8 de julio de 2018

Lecciones Gerenciales del Mundial de Futbol


Hay como es natural, una gran emoción por el Mundial de Futbol en este 2018. Cada cuatro años se reúnen las mejores selecciones de todo el planeta con una sola meta, ganar el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA que posiciona al equipo como la mejor selección del mundo en ese momento. Estrategias, entrenamientos, cambios de último minuto, juegos amistosos, logística, traslados, descanso de los jugadores, rendimiento físico y otras consideraciones son analizadas cada minuto por el equipo y su tren directivo junto con los directores técnicos de cada selección; todo ello antes de viajar a la sede donde se disputarán los juegos del mundial.

Cada Director Técnico se considera en ese momento un arquitecto de su propia estrategia, inteligente, audaz y preciso, lo cual ha hecho que haya logrado reunir a un excelente grupo de jugadores y staff para el equipo que espera se lleve no solo el trofeo sino que alcance la gloria mundial. Y gran parte de esa preparación y esa visión de ser ganadores viene desde la designación (contratación para las empresas) del staff y la selección de los jugadores, hasta la definición y planificación de los entrenamientos y las estrategias hasta el practicar y llevar a cabo la más perfecta de las jugadas. Y así los equipos se encuentran en un riguroso programa de entrenamiento y de generación de un alto desempeño permanente para lograr el máximo rendimiento que se espera para los 30 días del torneo, ya que solo llegarán a la fase final los más preparados, los que tengan mejores técnicas y que logren engranar al mejor equipo. Es como un gran juego de ajedrez a escala mundial.

Es por todo esto que hoy vemos al director técnico de cada selección como un excelente gerente y un gran líder. Si es cierto que hay equipos más famosos que otros, o selecciones con mejores jugadores que ya son favoritas, pero como dicen, la pelota es redonda, siempre hay sorpresas y todo puede pasar en el campo de juego. Ya las jugadas han sido repasadas una y otra vez y lo que se desea es conocer a sus oponentes, anticiparse a las posibles situaciones y verse disputando el juego de la final.

Si bien no soy fanático del futbol, si disfruto lo que significa el mundial: los preparativos, las eliminatorias, los juegos, las estrategias, los cambios y como se van definiendo las fases desde las rondas eliminatorias hasta la final; y sobre todo disfruto de la emoción, anticipación y pasión que todo ello genera. Y por supuesto de allí saco algunas lecciones gerenciales que pueden ser útiles pues el deporte nos enseña, de manera intensa, lo que se necesita para gerenciar y liderar una empresa, una escuela o una fundación en el dinámico y cambiante mundo de hoy; en otras palabras, nos enseña a mantenernos en un nivel de máximo rendimiento.

Sabemos que hay que hacerlo de manera eficiente y ello se hace a través del talento humano en la organización. Un líder necesita ser capaz de pronosticar el futuro; necesita conocer a su personal mejor que nadie; necesita entender los desafíos que vienen, las oportunidades que se presentan y estar listos para hacer la llamada - make the call – o mejor dicho, tomar la mejor decisión durante el juego, lo que ayudará a su equipo y su empresa a tener éxito. Ante la pregunta ¿Qué estás haciendo día a día para asegurarte que como entrenador o líder estás listo para tomar la mejor decisión durante el juego?, ¿cuál es tu respuesta?

Toda la empresa debe funcionar a la perfección, desde operaciones, hasta mercadeo, entrenamiento, o finanzas y HR, ya que todas son importantes para el éxito de la organización. Y en esto, el líder debe estar viendo a su equipo desde todos los ángulos y entendiendo las fortalezas y debilidades de cada jugador. Para hacerlo, los líderes deben desarrollar una serie de elementos importantes que son la clave para el éxito: (a)  reclutamiento inteligente, (b) pensamiento estratégico, (c) motivación diferenciadora y (d) hacer de todo un esfuerzo colectivo.

Todo cambio es complejo; inclusive retador, pero para iniciarlo, todo lo que tienes que hacer es dar el primer paso y "es con una actitud decidida y determinada que todo lo que vamos a afrontar se puede hacer de una manera positiva y así tomar las acciones necesarias para abordar, iniciar y comenzar a tomar medidas en la dirección correcta."

Pensar con un enfoque de rendimiento y comenzar a tomar las decisiones correctas con una mentalidad positiva y decisiva, le permitirá a toda empresa crecer y brillar en el medio de una creciente competencia mientras desarrolla al máximo a su personal. Y esto lo hacemos cuando logramos que cada uno de los miembros de nuestro equipo sea cada vez más fuerte, desarrollando mejores aptitudes y mayores habilidades.

El sueño de cualquier coach deportivo que comienza a dirigir un nuevo equipo; el de un emprendedor que quiere convertir en realidad su idea; o el de un gerente que entra a dirigir una empresa que necesita cambiar, se logra a través de una transformación exitosa con una nueva visión que le permita levantar el trofeo en el área en la que te desempeñes, desde el trofeo de la copa del Mundo o del éxito de nuestras empresas. Y al final, todos somos de los  visionarios que se atreven a tomar riesgos, que ven más allá de las limitaciones y que nos rodeamos de gente talentosa con hábitos de máximo rendimiento.

Luis Vicente García Giliberti

miércoles, 8 de enero de 2014

Nuestras METAS para el 2014


Comienza un nuevo año y hay que generar nuevas ideas, nuevas propuestas y nuevos desarrollos. Nuevas ilusiones se nos vienen a la mente y nuevos ideales que cumplir. Un nuevo año que nos trae la oportunidad de crear cosas nuevas y colocarnos nuevas metas y objetivos. Ahora bien, en estos tiempos cambiantes hay nuevas alternativas. 

Por un lado tenemos los objetivos del año pasado que no cumplimos. Hay objetivos muy sencillos como por ejemplo comenzar a hacer ejercicios, perder peso o llevar a cabo cosas más sencillas.  Son metas que no iniciamos, que pospusimos o que por alguna razón no llevamos a cabo durante el año pasado.  Hay metas más complejas como iniciar un post-grado, una empresa o hacer más eficientes y rentables las empresas en las que trabajamos.

Por otro lado, tenemos que definir nuevas metas para este año. Nuevas ideas que compartir con los demás y sobre todo con nosotros mismos para que al final del tiempo que nos pongamos podamos demostrar que si pudimos hacerlas y que si pudimos alcanzarlas. Nuestras metas y objetivos deben ser cuantificables, deben ser medibles y deben tener fecha de culminación. Un tema importante a considerar es que mientras más comuniquemos nuestras metas, mientras más las hagamos públicas (por supuesto aquellas que puedan serlo), debemos hacerlo pues es una manera no solo en la que nosotros nos comprometemos con nosotros mismos, sino que además, al darlas a conocer, nuestros amigos, familiares o colaboradores nos pueden dar una mano y nos pueden ayudar a alcanzarlas, además de recordarnos si las estamos llevando a cabo o no.

Si es cierto y ha sido comprobado que si no sabemos hacia dónde vamos nunca llegaremos a nuestro destino. En otras palabras tenemos que colocarnos objetivos que represente un reto para nosotros, nunca lograremos alcanzar nuestro verdadero potencial; si una meta se alcanza muy fácil es que era demasiado sencilla. En el artículo sobre metas que escribí el año pasado les hablaba de áreas de foco. No es que el fijar objetivos específicos sea algo que no se deba hacer; es algo que, por el contrario, es realmente necesario. Lo que a veces nos sucede es que en muchas ocasiones no estamos muy claros - sobre todo al principio - de cual es en realidad este o esos objetivos que nos debemos colocar y, en muchos casos, si bien sabemos cuál es la meta final (aunque sea de manera general), la manera de alcanzarla va cambiando o va siendo modificada a medida que avanzamos en el camino. Nos toca entonces corregir y rectificar el rumbo que hemos tomado inicialmente.

Es en esos momentos cuando nuestros objetivos no pueden ser cuantificables o medibles - por lo menos temporalmente - por lo que podemos entonces ver esas áreas de foco y no los objetivos específicos. Los objetivos son el resultado de lo que se quiere conseguir mientras que el área de foco establece las actividades que debemos realizar para alcanzarlos. Por ello, un área de foco la podemos ver como una especie de camino por recorrer que nos va orientando nuevas maneras de hacer las cosas.

Algo muy importante es que las metas deben estar escritas lo más claro posible. La claridad con la que escribamos nuestras metas y objetivos es lo que nos permitirá definirá el camino que tenemos por delante. Todo se inicia con un primer paso, como dice un antiguo  proverbio chino. Pues el establecer metas y objetivos es el primer paso que debemos dar y ponerlas por escrito es el segundo paso a dar de manera inmediata.

Hay una nueva manera para establecer metas que he venido enseñando en los últimos meses y se basa en la técnica “SMART”. La palabra que en inglés significa inteligente, nos indica que hasta nuestras metas deben ser hechas de manera inteligente. La palabra SMART en este caso nos da las bases y las partes de las que se deben componer nuestras metas:

S – “Specific” o Específicas
M – “Measurable” o Medibles
A – “Aligned with values” o Alineadas a nuestros valores
R – “Realistic” o Realistas
T – “Time Bound” o Definidas en el Tiempo.

Independientemente de lo que hagamos, si es retomar objetivos del año pasado o ponernos nuevos objetivos este año, debemos entender bien que es lo que queremos alcanzar y definir la forma y el camino para hacerlo. Debe ser algo sencillo y sin complicaciones: debe ser algo que nos guste hacer y deben ser aquellas cosas en las cuales seamos nosotros mismos quienes queramos dedicar nuestro tiempo en hacerlo. Y deben ser además nuevos retos para nosotros por delante.

Tomemos entonces la acción, motivémonos para hacerlo bien y en el proceso, disfrutemos alcanzar nuestras metas y nuestros objetivos.

Felicidades y éxito en éste nuevo 2014.

viernes, 19 de abril de 2013

Motivando a Nuestros Equipos

Uno de los temas claves hoy en día en cualquier empresa u organización es cómo hace uno para motivar a los equipos de trabajo. Un reto nada fácil sobre todo cuando estamos en una era digital que permite muchas más distracciones dada la cantidad y variedad de equipos móviles, cuando las empresas en realidad están expuestas a un mayor desinterés por parte del empleado y, adicionalmente, el aspecto noticioso de cada país o a nivel mundial es mucho más amplio por lo que estamos rodeados de mayores distracciones todos los días. En pocas palabas, hoy en día es muy fácil perder el tiempo.

Digo esto pues a pesar de lo anterior, las empresas, organizaciones, escuelas, municipios o cualquier tipo de ente donde se trabaje con grupos o equipos de trabajo, debe seguir funcionando; es más, el trabajo se debe seguir haciendo y con las herramientas que a veces se dispone hoy en día, no hay razón para que el equipo de trabajo no funcione. Mucho se ha escrito sobre el tema. Ultimamente se han generado una gran cantidad de  ideas, artículos y libros, además de que la Internet está llena de recomendaciones para mejorar el trabajo en equipo, pero aun así no lo hacemos. Y esto sucede pues no hay una única y verdadera forma o manera para lograr motivar a la gente, que es quien forma éstos equipos de trabajo. Y entonces, ¿qué hacer?; Si bien la respuesta no es sencilla, trataré de resumir parte de lo que ha sido publicado recientemente.

Para empezar, debemos nosotros mismos formar parte del equipo. Con ello quiero decir que debemos entender las necesidades el equipo, sus tareas, las herramientas de trabajo que disponen y saber bien lo que se espera como resultado. Si bien algunos pueden estar dirigiendo equipos de trabajo no solo en sus oficinas sino inclusive a veces a lo largo de varias ciudades o países, debemos tener cuidado que nuestro equipo tenga realmente lo que necesite, sin contar que se le haya asignado el tiempo suficiente para la realización de su trabajo.

En segundo lugar, lo que hoy se exige a nivel de las relaciones personales en las empresas ha cambiado la manera de trabajar todos los días. Por ello, ahora el equipo de trabajo debe tener un toque más personal por parte de quien los dirige. Cada persona es diferente, cada quien se comporta de manera distinta y eso hace que quienes dirijan a equipos de trabajo deban estar pendientes de las personas que lo forman y más aún, cada vez es más común que en la empresas se lleven a cabo estudios del tipo de personalidad del trabajador para ver de qué manera logra hacer más eficiente su trabajo. Hay muchas herramientas que se utilizan para ello y lo más importante aquí es que entendamos cómo se van a integrar entre ellos los diferentes miembros del equipo. Sabemos que hay gente que habla, otros que escuchan, otros que están siempre detrás de la acción viendo, mientras hay otros quienes asumen el liderazgo desde el mismo primer momento. Esto solo es señal que cada individuo, cada miembro del equipo, se comporta de una manera diferente y poco a poco va a ser responsabilidad del jefe, gerente o dueño de empresa entender la personalidad de las personas que trabajan diariamente con ellos.
Por otro lado debemos tratar de conocer un poco más a fondo a nuestro personal. No quiero con esto que se entienda que ahora vamos a tener una especie de vecindad en la oficina donde todos conocen lo que le pasa a los demás. Por el contrario, lo que hablo aquí es de un trato más personal e individualizado, tratando de entender las necesidades de los miembros del equipo. Hablando con ellos diariamente, conversando, conociendo sobre sus familias o sus preocupaciones, entendiendo sus necesidades y sus hobbies, o saber que leen para llegar a tener una conversación interesante sobre temas de actualidad. Son situaciones diferentes para algunos de nosotros pero que comienzan a tomar importancia a la hora de solicitar un trabajo eficiente y de calidad. ¿Cuándo fue la última vez que invitaron a almorzar a sus equipos de trabajo?

Hay varios mecanismos que se están utilizando hoy en día como elementos motivadores en el trabajo. Entre ellos tenemos, por ejemplo, cursos y seminarios, dictados a veces por gente externa pero en ocasiones por miembros del propio equipo que conozcan de algún tema en particular - esto es un gran motivador; hacer sesiones especiales de integración de los equipos, para lo cual existen facilitadores o coordinadores de actividades que logran sacar a la persona de su ambiente diario y ponerlos a pensar en temas diferentes; y aunque sencillo, algo muy especial es el reconocimiento que se le da a la persona o al equipo por un trabajo bien logrado, por un esfuerzo realizado o por un logro alcanzado. Un simple “gracias por el trabajo” puede hacer grandes diferencias.  
Cualquiera que sea la situación de la empresa, hoy en día como gerentes, dueños, líderes de la comunidad o simplemente miembros de un equipo, debemos siempre estar pendientes del aspecto motivacional que impulsa el buen trabajo y la generación de nuevas ideas. Lograr integrar a las personas debe ser una especie de meta diaria para cada uno. Todos somos miembros de algún equipo, bien sea en la oficina, la iglesia, el equipo deportivo con el cual jugamos o inclusive, nuestras propias familias. Debemos por ello darnos cuenta que todos, miembros, colaboradores o directores de un equipo, somos parte integral de los mismos, estamos obligados a trabajar por nuestro equipo y la gente que lo conforma y por ende, debemos ocuparnos sobre su motivación. El simple hecho de los términos que se utilizan ha venido cambiando. Para los que tenemos algunos años trabajando, cada uno de nosotros era un trabajador; hoy en día somos más bien  colaboradores. Y cabe señalar que hay empresas que van más allá, como Disney, que llama a todos sus empleados Cast Members.  

Al final, debemos motivar continuamente. A veces no nos saldrá bien, pero lo importante es tratar y mejorar, y hacerlo de una manera sincera, no solo por hacerlo. Así lograremos que ese miembro de nuestro equipo se sienta más especial, mejor identificado con nosotros y con el trabajo que debemos llevar a cabo y, sobre todo, cada vez más motivado.

Seguiremos motivando!. LV

martes, 19 de febrero de 2013

Características de Trabajo en Equipo

Comencemos con la definición. Un EQUIPO es un “Grupo de personas organizado para una investigación o servicio determinado”[1]. De él se requieren una serie de características  que le permitan funcionar de una manera coordinada, activa, uniforme y con el mismo fin. Asimismo podemos identificar lo que significa trabajo en equipo: “… implica compromiso; no es sólo la estrategia y el procedimiento que la empresa lleva a cabo para alcanzar metas comunes. También es necesario que exista liderazgo, armonía, responsabilidad, creatividad, voluntad, organización y cooperación entre cada uno de los miembros.”[2]

Una gran cantidad de empresas a nivel mundial, han venido trabajando año tras año en formar excelente ejecutivos, líderes y profesionales en todas las ramas de sus negocios. Y para ello, el trabajo en equipo, su formación, sus roles y responsabilidades, la aparición de un líder nato (o en ciertos casos personas asignadas para tal fin), han sido ejemplo de cómo en todas las empresas, desde las familiares hasta las grandes corporaciones, el trabajo en equipo es demostración de que la suma de los talentos individuales es mayor y genera mucho más ideas que una persona trabajando sola.

Esto por supuesto no significa solo que los trabajadores tienen cada uno sus funciones específicas que deben cumplir, sino que todos participamos, como miembros de un equipo, en la búsqueda de nuevos y variados objetivos, así como nuevos planes y funciones. En este breve escrito les hago un llamado para que investiguemos y sepamos algo más sobre lo que significa el trabajo en equipo. Un ex ejecutivo de IBM nos da una serie de elementos en donde nos menciona según su parecer, cuales son las 12 características más comunes de un equipo. Ellas son las siguientes:

1.    Tener un propósito claro, donde los objetivos de la misión y visión y las tareas del equipo han sido definidos y aceptadas;

2.    Que haya un plan de acción aceptado por todos;

3.    Que exista un cierto clima de informalidad, que tienda a ser informal cómodo y relajado, sin tensiones evidentes de signos de aburrimiento y con cierta diversión como parte de la vida diaria;

4.    Participación: que haya una gran cantidad de discusión y ánimo en participar escuchando, cuestionando, parafraseando y resumiendo las nuevas ideas;

5.    Desacuerdo civilizado: que haya desacuerdo pero donde el equipo se sienta cómodo y no muestra ningún signo de conflicto;

6.    Decisión de consenso para las decisiones importantes: la meta es llegar a un consenso mediante la discusión abierta de las ideas;

7.    compromisos fáciles: donde la comunicación abierta se sienta libre y se pueden expresar los sentimientos sobre las tareas, así como la operación de los mismo grupos;

8.    Roles y asignaciones de trabajo definidas: que haya expectativas claras sobre los roles de cada miembro del equipo cuando la acción se ejecuta, se adquieren y llevan a cabo las tareas comprometidas;

9.    Liderazgo compartido: lo que lleva a un liderazgo formal, a un líder. Hay una  “Función de cambio de vez en cuando”, dependiendo de las circunstancias, las necesidades del grupo y las habilidades de los jugadores. Hay modelos de líderes formales con una conducta apropiada y esto ayuda a establecer normas y un funcionamiento positivo;

10. Relaciones exteriores: que dan tiempo al desarrollo de clave fuera de las relaciones normales del equipo, donde hay una fluida movilización de recursos y existe la credibilidad para la construcción de relaciones con importantes partes interesadas y otras partes de la organización;

11. Estilo del equipo: tiene un amplio espectro en los tipos de jugadores del equipo, incluyendo los trabajadores que destacaron en el enfoque de las tareas, en la fijación de objetivos;

12. Auto-evaluación periódica: ya que el equipo y su líder deben haber examinado cómo está funcionando el equipo y donde el líder debe estar monitoreando y comunicando su avance.

Un equipo puede estar formado por pocas o varias personas, no hay reglas correctas o incorrectas, pero hay tres factores que debemos tener en mente para lograr un buen funcionamiento.

  1. En primer lugar, no hay un mejor tamaño definido para todas las situaciones;
  2. segundo, lo que la gente quiere normalmente es tener más recursos para posiblemente hacer un trabajo más eficiente; y,
  3. tercero, todos los líderes deben entender que equipos más grandes requiere la supervisión de más cantidad de personas, lo que implica más habilidades en el esfuerzo en el manejo de dicho equipo.
Es muy normal que equipos tengan de 3 a 30 miembros, aunque la mayoría tienen entre 5 y 15 personas. Lo importante es entender aquí que ningún modelo es preciso o correcto en el manejo de los equipos. Aquí dependerá mucho del liderazgo ejercido, aunque podrán existir momentos en los que no haya ningún líder designado; en estas situaciones, puede haber un líder elegido por el equipo o puede que tenga un líder formal asignado por la dirección de la empresa. El líder del equipo debe ser normalmente la persona que sea técnicamente más competente en su profesionalismo y en el manejo de su propio equipo, teniendo en cuenta las relaciones personales entre sus miembros y el resto de la empresa.

Un buen líder debe siempre obtener lo mejor de sus equipos.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Héroes del Día a Día

En días recientes hemos podido observar una gran cantidad de hazañas de muchos venezolanos en el baseball profesional de las grandes ligas. Desde Miguel Cabrera ganando su triple corona y esta semana obteniendo el premio al Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Americana; Miguel Scutaro siendo el MVP de los Play-offs de la Liga Nacional; Pablo Sandoval siendo el MVP de la Serie Mundial y Carlos Gonzalez, jardinero de los Rokies de Colorado, quien ganó su segundo guante de oro. Todo esto hizo traer a mi memoria grandes recuerdos de mi infancia, que al igual que la infancia de muchos de ustedes, debe haber estado repleta de héroes y de grandes jugadores, de cualquier deporte, donde nos visualizábamos mas de una noche a nosotros mismos jugando en algún campo deportivo para un equipo profesional.

Pues bien, nuestros héroes de cuando niños o jóvenes fueron eso: nuestros héroes al igual que los héroes y personajes que todos los días realizan grandes hazañas y que hoy día son los héroes de nuestros hijos y sobrinos. Pero además, la retrospectiva me hizo darme cuenta de algo mucho más importante. Esos héroes que tuvimos cuando niños y que siempre seguirán con nosotros eran parte de un mundo de fantasía en el que todo niño vive en algún tiempo durante su infancia. Luego crecemos y vemos a éstos héroes como gente más humana, como nosotros mismos y de allí me vino éste idea que quiero compartir con todos ustedes.

Todos nosotros somos héroes, de una forma u otra. Sí, es correcto, cada uno de nosotros de manera individual lo somos si nos queremos dar cuenta de ello. Somos los héroes de nuestros hijos, de nuestros amigos, de nuestros familiares o hasta de las personas en las que influimos día tras día, los miembros de nuestros equipos de trabajo. Somos los héroes del día a día, pero más importante aún, debemos darnos cuenta que en realidad somos los héroes de nuestra propia vida, de nosotros mismos. En pocas palabras, todos tenemos nuestra propia historia, que la vivimos, comenzamos, definimos, orientamos, creamos, disfrutamos, hacemos, corregimos, mejoramos, implementamos, seguimos, continuamos y complementamos. Esa es nuestra vida diaria en la cual todos nosotros debemos brillar, debemos buscar la excelencia y en camino debemos convertirnos en héroes, nuestros propios héroes y los de quienes nos rodean. Y es de esa misma manera que todos debemos trabajar en función de darnos cuenta de lo que debemos hacer para que los demás también lleguen a ser sus propios héroes y lo sean además para nosotros. ¿Cómo lo hacemos?; ¿Cómo convertimos a personas de nuestro alrededor, de nuestro entorno en héroes?

La verdad si nos damos cuenta es algo bastante sencillo (no fácil sino sencillo) y es que esto lo podemos hacer con una meta individual para cada uno de nosotros, que se debe transformar en un proceso de inspiración y enseñanza hacia ellos, a que todos y cada uno de ellos - quienes nos rodean -  puedan llegar a ser los héroes de sus propias vidas; sólo hay que ayudarlos a inspirarse a que comiencen con su historia de excelencia de una vez.

La palabra Héroe es una palabra que viene del Latín HEROS, que significa a) ilustre o famoso por sus hazañas o virtudes y b) hombre que lleva a cabo una acción heroica. Es, en pocas palabras, una persona que va más allá de sus limitaciones para realizar hechos a veces sobre naturales o realmente poderosos que nos marcan o influyen de varias maneras. Muchos hemos leído o visto miles de casos de este tipo, como el piloto del avión que logró acuatizar en el río Hudson en Nueva York en el año 2010, o el vecino que arriesgando su vida rescató a miembros de su comunidad en una crecida de un río, o a aquél que ya estando sin fuerzas rescataba a la gente desconocida de un edificio en llamas. Lo hemos visto en las películas y también lo hemos visto en la vida real. No quiero decir que todos debemos realizar un hecho de semejante naturaleza, sino que si nos damos cuenta, todos nosotros realizamos algunas actividades de manera más cotidiana que muy bien se pudieran traducir en eventos trascendentales en nuestra vida y en la de aquellos que nos rodean. Son personas o caracteres que ante la adversidad o el peligro, o desde una posición de desventaja o debilidad, obtienen la fuerza y el coraje necesarios para realizar acciones de gran envergadura, acciones heroicas que inclusive tienen impacto en parte importante de la sociedad o de su entorno. Si no les viene nada a la mente, veamos algunos ejemplos:

  • La madre que todos los días sigue guiando a sus hijos;
  • El profesor que día tras día logra enseñar a sus alumnos, aún en circunstancias difíciles;
  • La enfermera que logra milagros con sus manos por que no posee los insumos necesarios para hacerlo de manera más posible o humana;
  • El padre que ante toda adversidad lleva los alimentos a su familia, día tras día a veces con demasiado esfuerzo de su parte.
Todos estos más todos los ejemplos que ahora si les pueden venir a sus mentes son ejemplos cotidianos de los héroes del día a día, de los amigos y vecinos o de nuestros compañeros de trabajo. A ellos la sociedad les debe mucho, inclusive sin reconocérselos. Son estas personas, los hombres y mujeres de nuestra vecindad, de nuestros pueblos y ciudades que se logran en convertir no solo en sus propios héroes que los llevan hacia adelante día tras día, sino que son aquellas personas que con su constancia y dedicación se convierten en nuestros héroes de cada día, de todos los días. Siempre hay algo nuevo, como por ejemplo la semana pasada con la extremadamente peligrosa tormenta y huracán Sandy que tantas vidas y bienes le ha costado a la costa este de los Estados Unidos. Y allí hemos visto en las noticias a los miles de héroes que han salido a la calle a buscar y rescatar a sus  vecinos, a gente que estaba de paso, a gente más necesitada que ellos en ese momento. Esos son los héroes que surgen día tras día, casi que de manera espontánea.

Pensemos quienes son ellos, los incógnitos, y reconozcámoslos; agradezcámosles por todo lo que hacen por nosotros o por los demás, aunque la mayoría de la gente no lo hace por reconocimiento sino por sentirse bien consigo mismo, por superarse, por ayudar. Sepamos y busquemos quienes son, para seguir con su ejemplo el modelo de cómo deben ser las cosas, cómo debemos todos mejorar como personas en convivencia los unos a los otros. Nuestras sociedades están pasando por muchas dificultades, desde nuestras propias urbanizaciones y dentro de nuestras propias fronteras, hasta en países muy lejanos como en Europa o el Medio Oriente. Las dificultades aparecen todos los días y con ellas la gente, que con su esfuerzo, trabajo y dedicación se convierten en esos héroes que todos necesitamos. Ya no los héroes de las tiras cómicas o los de nuestra infancia, aunque ellos tengan un sitial importante en nuestra memoria; sino más bien los héroes de la vida cotidiana, del día a día, y de nuestra propia vida.

Seamos esos héroes, apoyemos a esos héroes, busquémosles en donde estén y démosles la ayuda - y por que no hasta el reconocimiento - que todos necesitan y que todos merecemos todos los días.
 
Seguiremos motivando. LV

sábado, 20 de octubre de 2012

OMAR VIZQUEL: una gran carrera en el baseball

La semana pasada terminó una temporada más del béisbol de grandes ligas y con ella, una gran cantidad de hazañas que recordar, como por ejemplo el no-hit no-run de Johan Santana, el juego perfecto de Félix Hernandez (tan solo el número 23 de la historia), la carrera hasta el último día de las tres divisiones en la Liga Americana para definir su ganador, la histórica hazaña de Miguel Cabrera en convertirse en el primer bateador en alcanzar la triple corona (mayor promedio, cantidad de impulsadas y homeruns) en 45 años y tantos otros eventos que sucedieron, casi que uno detrás del otro, que nos mantuvieron al hilo más de una noche y que nos preparan este año para unos excelentes play-offs y Serie Mundial. Entre todos estos acontecimientos, hay que destacar el gran logro - que todos aquí también estuvimos siguiendo paso a paso - de Miguel Cabrera quien logró números como muy pocos jugadores han logrado en una sola temporada: 330 de promedio de bateo (.429 en el último mes), 139 impulsadas y 44 jonrones (además de 205 hits -No.1- que no entran en este premio). Si logra ser el MVP de la Liga Americana está por verse (los premios se otorgan luego de la Serie Mundial), pero realmente fue una extraordinaria campaña.
Pero al terminar la temporada también sucedió algo que nos debe llenar de orgullo a todos: Omar Vizquel terminó una de las carreras más espectaculares de jugador venezolano en la gran carpa. Luego de 24 años como jugador profesional, algo que raramente se ve hoy en día, jugando para seis equipos diferentes durante esa trayectoria, Omar Vizquel puede llegar a convertirse en el segundo venezolano en pertenecer a un verdadero grupo selecto de jugadores, pues en todos los aspectos posibles, tiene los números y la trayectoria para llegar a ser miembro del Salón de la Fama (Hall of Fame – HOF) en Cooperstown, NY. En el béisbol y más en especial el de las grandes ligas, los números de un jugador - sus estadísticas individuales - son lo más importante y los números de Vizquel así lo demuestran[1]:

·        Se retira con el segundo record de más juegos jugados en la posición de short-stop con 2.877 (solo lo supera Carl Ripken con 3.001 juegos); y quedó en la posición No. 12 de la historia con un total de 2.968 juegos jugados;

·        Tiene 1.445 carreras anotadas y 951 carreras impulsadas, Nos. 8 y 18 de la historia, respectivamente entre los jugadores del short stop;

·        Conectó 2.877 hits, más que cualquier otro jugador venezolano (Luis Aparicio tuvo 2.677) quedando en la posición No. 40 de todos los tiempos y quedó como el No. 5 en la lista de short-stops con mayor cantidad de hits en la historia;

·        Es el short-stop con menor cantidad de errores en una temporada individual (3) y tan solo cometió 183 errores en toda su carrera (en comparación, por ejemplo, Aparicio tuvo 366 y Ozzie Smith 281 - ambos son miembros del HOF);

·        Es el líder de todos los tiempos en doble-plays iniciados por un short-stop;

·        Tiene un porcentaje de fildeo de .985, también el mayor entre los jugadores en su posición en la historia de las grandes ligas.
 
Y los reconocimientos así lo demuestran, con 11 Guantes de Oro (9 de ellos de manera consecutiva), apareció en tres ocasiones en el Juego de las Estrellas y jugó en dos Series Mundiales (1995 y 1997). Fue electo en el 2007 miembro del Salón de la Fama del Hispanic Heritage Baseball Museum. Ha recibido además los premios Hutch Award en 1996 (otorgado al jugador que "best exemplifies the fighting spirit and competitive desire" y que lo ha convertido hasta hoy en día en el único jugador extranjero en ganarlo) y el Willie Mac Award en el 2006 (otorgado al jugador de los Gigantes de San Francisco que mejor demuestra el liderazgo y la constancia en el juego). Se retira siendo reconocido como uno de los mejores short-stops de la historia, el jugador de mayor edad en estar activo en esta temporada y en agosto pasado se convirtió en el jugador de mayor edad en jugar en la posición de short-stop. Vizquel debutó en el año 1989, lo que lo convierte además en tan solo uno de los 29 peloteros en la historia que jugaron en cuatro décadas diferentes y es uno de los cuatro jugadores quienes han conectado jonrones en cuatro décadas diferentes (los otros son Ted Williams, Willie McCovey y Ricky Henderson).
 
Un gran jugador todavía a los 45 años, cuando ya muchos tienen más de una década sin jugar. Y todo esto viene de una serie de elementos y habilidades que hacen de Vizquel un ejemplo a seguir: entrenamiento, excelente condición física, tenacidad, capacidad de adaptarse aún al juego diferente de los jugadores más jóvenes, preparación, constancia, rendimiento al máximo, esfuerzo y tantas otras cosas que nos enseñó con su trayectoria, sus brillantes jugadas y con su actitud siempre de seguir adelante. Demostró no solo una gran habilidad en el campo sino una gran elegancia en el día a día de sus jugadas. Muchos artículos en periódicos lo daban por terminado en los años 2006 o 2008, pero siguió jugando y dando la pelea. Un jugador de edad, para los estándares del juego, pero que supo mantenerse en forma (física y mentalmente), quien que es un jugador con grandes conocimientos, que lidera y orienta a sus compañeros, que sigue en la pelea como cualquier rookie lo haría en su primer año, quien enseña continuamente, quien siempre fue pieza clave para los managers para quienes jugó y que dio lo mejor de sí mismo día tras día, en un total de 2.977 juegos (No. 40 en la historia). Estas son algunas de las demostraciones de alguien que siempre siguió adelante, siempre esforzándose, siempre dando lo mejor posible.
 
Es esa combinación de factores lo que hace de una persona alguien ejemplar, un líder para algunos o un héroe para otros, alguien a quien seguir, alguien que logra motivar, alguien de quien podemos y debemos aprender. Ese ha sido Omar Vizquel a través de los años. Algunos lo vimos jugar solo aquí en Venezuela; otros habrán tenido la gran suerte de haberlo visto jugar en un juego de las grandes ligas o cuando fue capitán del equipo que representó a Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol que se jugó en los Estados Unidos. Pero para todos, verlo en el campo directamente o a través de la TV fue algo que se nos grabó en la memoria.
Si bien el nombre de Omar Vizquel nunca podrá ser comparado con el de jugadores de la talla de Ruth, Williams, Ripken y otros (personalmente creo que en parte se debe por haber jugado en tantos equipos a lo largo de su carrera), el ver su trayectoria y sus números si lo colocarán hoy y siempre como uno de los mejores peloteros y sobre todo uno de los short-stops de mayor excelencia en la historia de las Grandes Ligas. Ahora esperaremos con ansias el transcurso de estos próximos cinco años (tiempo mínimo de espera) hasta que seguramente un frío mes de enero nos enteremos de su inclusión en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas.
 
De pequeñas cosas o eventos en la vida se crean las grandes historias. Gracias Omar por ser tan excelente ejemplo para todos nosotros y un gran orgullo para todos los venezolanos.



[1] Fuentes: MLB y artículos aparecidos en el New York Times y en el Chicago Tribune.

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