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jueves, 25 de junio de 2026

Cuando una ciudad decide volver a creer

Desde la MOTITUD

Por Luis Vicente García

Hay imágenes que permanecen grabadas en la memoria colectiva mucho después de que desaparecen de los titulares. Una calle cubierta de escombros. Un puente derrumbado. Una plaza vacía. El silencio que queda después de una explosión, de un terremoto, de un incendio o de una inundación.

En esos primeros momentos todo parece girar alrededor del dolor, de la incertidumbre y de las pérdidas. Es natural. La atención se concentra en rescatar vidas, atender heridos y dimensionar el alcance de la tragedia.

Sin embargo, hay un instante mucho menos visible que suele pasar desapercibido y que, para mí, es el verdadero comienzo de la historia. Sucede cuando las cámaras ya casi no están. Cuando las noticias dejan de ocupar los titulares internacionales. Cuando el mundo parece continuar con su rutina.

Es entonces cuando una ciudad toma una decisión silenciosa.

La decisión de volver a creer.

No ocurre mediante un decreto ni con un gran discurso. Empieza cuando un vecino limpia la acera frente a su edificio. Cuando otro lleva alimentos a quienes lo perdieron todo. Cuando un comerciante vuelve a levantar la santamaría de su negocio aun sabiendo que deberá comenzar casi desde cero. Cuando las cocinas de los hoteles o restaurantes le hacen las comidas a los desplazados. Cuando los maestros preguntan cuándo podrán regresar a clases y los médicos continúan atendiendo a sus pacientes incluso en condiciones difíciles.

En ese momento comienza la verdadera reconstrucción.

Porque una ciudad nunca empieza a recuperarse cuando llega el concreto o el acero. Comienza a recuperarse cuando su gente recupera la esperanza. Y la historia está llena de ejemplos extraordinarios.

Después del atentado durante el Maratón de Boston en 2013, el mundo observó cómo una comunidad decidió responder con unidad en lugar de dejarse dominar por el miedo. La expresión Boston Strong dejó de ser un lema para convertirse en una manera de entender la vida. Era la afirmación de que ningún acto de violencia sería capaz de definir la identidad de toda una ciudad.

Algo parecido ocurrió en Nueva Orleans tras el devastador paso del huracán Katrina. Durante semanas vimos imágenes de destrucción y desesperanza. Pero con el tiempo apareció otra historia: la de vecinos ayudando a vecinos, músicos regresando a las calles, pequeños negocios reabriendo sus puertas y una comunidad que decidió recuperar no solo sus edificios, sino también su cultura, su identidad y su alegría.

Christchurch, en Nueva Zelanda, también nos dejó una gran lección. Después del terremoto de 2011 entendieron que reconstruir no significaba simplemente reemplazar lo que había desaparecido. Era la oportunidad de imaginar una ciudad diferente, más preparada, más humana y más resiliente.

Las circunstancias cambian. Las tragedias son distintas. Las culturas también. Pero la respuesta suele ser sorprendentemente similar.

Y eso me llevó a descubrir algo que pocas veces mencionamos.

Hablamos con frecuencia de la resiliencia personal. Admiramos a quienes logran superar una enfermedad, una pérdida o el fracaso de un proyecto. Sin embargo, rara vez hablamos de la resiliencia colectiva, esa extraordinaria capacidad que tienen las comunidades para levantarse cuando pareciera que todo se ha derrumbado.

Las ciudades no se reconstruyen únicamente gracias a grandes inversiones o sofisticados planes de infraestructura. Claro que los recursos importan, pero existe algo mucho más poderoso: la confianza.

 

La confianza de quienes deciden quedarse.

La solidaridad de quienes ayudan sin esperar nada a cambio.

La generosidad de quienes entienden que el dolor compartido pesa menos.

La convicción de que el futuro todavía merece ser construido.

Y es allí donde comprendí que la MOTITUD también puede ser colectiva.

Hasta ahora siempre había hablado de la Motitud como una fuerza interior, la unión entre la motivación personal, una actitud positiva y una mentalidad de crecimiento. En otras palabras, una manera de enfrentar la vida desde la esperanza y la acción consciente.

Pero las ciudades nos enseñan algo nuevo.

Cuando miles de personas encuentran un propósito común, cuando la colaboración reemplaza la indiferencia, cuando el apoyo se desborda en cantidades y cuando el deseo de construir supera al miedo, la Motitud deja de ser individual para convertirse en una fuerza capaz de transformar comunidades enteras.

Y quizá esa sea una de las lecciones más importantes que necesitamos recordar hoy.

Vivimos en un mundo donde la incertidumbre parece formar parte de la vida cotidiana. Ningún país está completamente libre de enfrentar crisis. Ninguna ciudad está exenta de sufrir una tragedia. Ninguna familia atraviesa la vida sin momentos difíciles.

La diferencia nunca ha estado en evitar las tormentas.

La diferencia está en la manera como decidimos responder después de ellas.

Mientras escribía estas líneas no pude evitar pensar en tantas comunidades que, hoy mismo, muy cerca de nosotros, también están limpiando calles, reconstruyendo viviendas, ayudando a vecinos y recuperando poco a poco la esperanza. Personas que, lejos de buscar protagonismo, simplemente hacen lo que consideran correcto porque entienden que reconstruir una comunidad es una responsabilidad compartida.

Quizá la resiliencia no tenga nacionalidad.

Quizá siempre hable el mismo idioma.

El idioma de quienes se niegan a rendirse.

El idioma de quienes comprenden que el futuro no aparece por casualidad, sino que se construye todos los días con pequeñas decisiones, con actos de solidaridad y con la firme convicción de que siempre es posible empezar de nuevo.

Porque, al final, las ciudades no renacen cuando terminan de reconstruir sus edificios.

Renacen mucho antes, cuando su gente decide volver a creer.

Y quizá esa sea también la historia que hoy necesitamos escribir como personas, como organizaciones, como comunidades... y como país.

"El verdadero renacimiento de una ciudad no comienza cuando se reconstruye el primer edificio. Comienza cuando el primer ciudadano recupera la esperanza."


martes, 9 de abril de 2024

Que el Eclipse No Te Eclipse: Abrazando la resiliencia en tiempos de oscuridad.

 "Que el eclipse no te eclipse: deja que tu resiliencia 

brille más fuerte que cualquier sombra."

-  Luis Vicente García Giliberti

En la vida, a menudo nos encontramos con momentos que ensombrecen nuestro camino con desafíos, obstáculos e incertidumbres. Así como un eclipse solar oscurece temporalmente el sol, estas adversidades pueden nublar nuestra perspectiva y poner a prueba nuestra resiliencia.  Sin embargo, es durante estos tiempos oscuros cuando tenemos la oportunidad de brillar más, de elevarnos por encima de las sombras y de abrazar el poder de la resiliencia.

El simbolismo de un eclipse

Un eclipse es un evento celestial en el que la luz del sol es parcial o completamente oscurecida por la luna, proyectando una sombra temporal sobre la Tierra. Simbólicamente, un eclipse representa momentos de oscuridad, cambio y transformación.  De manera similar, los desafíos que enfrentamos en la vida pueden oscurecer nuestra claridad, desafiar nuestras creencias y obligarnos a navegar a través de la incertidumbre y la incomodidad.

"Que No Te Eclipse el Eclipse" - Un llamado a la resiliencia

La frase "Que No Te Eclipse el Eclipse" se puede interpretar como "No dejes que el eclipse te eclipse", sirve como un poderoso recordatorio para no permitir que las circunstancias o desafíos externos disminuyan nuestra luz, fuerza y ​​resiliencia internas. En lugar de ser consumidos por la oscuridad de los tiempos difíciles, por el desaliento o la falta de energía, nos anima a abrazar la resiliencia, buscar el crecimiento y brillar a través de la adversidad.

Abrazar la resiliencia en tiempos de oscuridad

La resiliencia es la capacidad de recuperarse, adaptarse y prosperar frente a la adversidad; se trata de aprovechar nuestros recursos internos, encontrar fuerza en la vulnerabilidad y encarnar el coraje en tiempos de incertidumbre. Cuando enfrentamos desafíos con resiliencia, cultivamos un sentido de empoderamiento, esperanza y crecimiento que nos permite superar incluso los momentos más oscuros. De allí que me parezca interesante formular cuatro Estrategias para cultivar la resiliencia:

  1. Atención plena y autocompasión: Practica la atención plena para estar presente en el momento y cultiva la autocompasión para tratarte a tí mismo con amabilidad y comprensión en tiempos difíciles.
  2. Busca apoyo: Comunícate con amigos, familiares o un especialista para obtener orientación y apoyo emocional.  Compartir sus luchas con los demás puede ayudarte a sentirte menos solo y más apoyado.
  3. Adaptabilidad y flexibilidad: Abraza el cambio y la incertidumbre con adaptabilidad y flexibilidad; estar abierto a nuevas posibilidades y perspectivas puede ayudarte a afrontar tiempos difíciles de forma más eficaz. Y, 
  4. Cuidado personal: Prioriza las actividades de cuidado personal que nutran tu mente, cuerpo y espíritu. Participa en actividades que te brinden alegría, relajación y comodidad para recargar su energía y resiliencia.

Encontrar luz en la oscuridad

Así como el sol resurge después de un eclipse solar, hay luz al final de cada momento oscuro.  Al adoptar la resiliencia, no solo superamos los desafíos, sino que también emergemos más fuertes, más sabios y más empoderados.  La oscuridad de un eclipse puede ser un catalizador para el crecimiento personal, la introspección y la transformación, llevándonos a descubrir nuevas fortalezas y capacidades dentro de nosotros mismos.

El poder de la resiliencia para superar la adversidad

La resiliencia es un rasgo fundamental que nos permite superar la adversidad, recuperarnos de los reveses y prosperar frente a los desafíos. Aprovechemos nuestra resiliencia para desarrollar esa fuerza interior que nos permita navegar a través de las complejidades de la vida con gracia, coraje y determinación.

"Que No Te Eclipse el Eclipse" nos recuerda que la adversidad -como un eclipse- es un fenómeno temporal que no debe eclipsar nuestra luz interior, resiliencia y fuerza. Aceptar la resiliencia en tiempos de oscuridad nos permite emerger más fuertes, más resilientes y más empoderados que antes. Recordemos que los momentos más oscuros de la vida pueden servir como catalizadores para el crecimiento, la transformación y el descubrimiento de nuestra propia luz interior que brilla más cuando enfrentamos desafíos. Recuerda que tu fortaleza interior es inquebrantable frente a la adversidad

"Que el eclipse no te eclipse:

mantén tu luz interior brillando

incluso en medio de la oscuridad."

Luis Vicente García Giliberti

martes, 18 de agosto de 2020

Todavía podemos seguir siendo resilientes.

La palabra resiliencia tiene un significado, momento y concepción difícil y compleja, aún más aquí en Venezuela. No por la palabra en sí como sabemos, sino por el significado y las implicaciones que la misma ha tenido en nuestra historia reciente en Venezuela. Alguna vez uno de los países más ricos del mundo, ahora nos encontramos en medio de una realidad muy diferente. Eso nos ha llevado a tener que aprender a comprender lo que ya es la Agilidad 2.0, la Flexibilidad 2.7 y la Claridad 3.1 más otros que cada uno ha ido aprendido en su propio camino.

Probablemente sin entenderlo, sin saber sus razones o sin aceptarlo, los seres humanos en este 2020 (todos, individuos, empresas y sociedad) hemos tenido que volvernos resistentes de alguna manera (multiplicado x 10), hemos tenido que adaptarnos a situaciones extremadamente difíciles, hemos necesitado ser más flexibles y probablemente tener que convertirnos en críticos de nosotros mismos al hacerlo.  Pero en el camino, nos hemos logrado volver y convertir en seres más fuertes, adaptables, cambiables y en ese camino esperamos encontrarle significado a lo que nosotros, como individuos, realmente necesitamos hacer en el futuro. Aun así, y a pesar de todo o gracias a ese todo que vivimos todos los días, todavía somos resilientes, aunque algunos podrían tener concepciones o acepciones diversas sobre el tema.

Recientemente vi con unos amigos, la charla TEDx de Lucy Hone sobre las personas resilientes, The Three Secrets of Resilient People. Allí entendimos que nuestra relación con el concepto de resiliencia se ha venido cambiando con el tiempo y que quizás hoy ya lo entendamos de una manera diferente. Por ello, comparto algunas ideas que surgieron de esta interesante conversación de lo que es ser resiliente:


       Es ser capaz de crecer desde el fracaso.

       Es adaptarse a las situaciones que surgen, centrándose en lo que puedo manejar;

       Es construir con tus miedos la forma de transformarte;

       Es aprovechar los momentos para probar nuevas formas de hacer las cosas;

       Es tener la fuerza con la que enfrentamos las adversidades de la vida;

       Es la capacidad interna de cada individuo para atravesar cualquier situación, con tenacidad y fuerza interna;

La Resiliencia no es solo la disposición o capacidad de las personas ante las situaciones adversas para salir adelante; también “implica tener las habilidades y destrezas desarrolladas para situaciones de muy alta carga emocional positiva”. 

Por eso, de igual forma, ¡Todavía de alguna manera podemos seguir siendo resilientes!

Luis Vicente 

 

sábado, 30 de junio de 2018

Business Venezuela: Innovando desde 1968


Muy contento de compartir la edición aniversario celebrando los 50 años de nuestra revista Business Venezuela de VenAmCham que este mes de junio 2018 está celebrando medio siglo de Innovación y Transformación.


Gracias a todos quienes de una u otra forma han colaborado con la revista, sus 50 años y 358 ediciones, enfocándose en los aspectos relevantes para seguir siendo la revista gerencial y de negocios más respetada de Venezuela. A los editores, escritores, periodistas, colaboradores, diseñadores, fotógrafos y a todos quienes lo han hecho posible todos estos años, muchísimas gracias.

Para esta edición contamos con excelentes artículos, enfocados en la trayectoria de la revista con un Cover Story que nos habla de 5 décadas y 5 portadas con 5 temas diferentes para cada una de ellas. Tenemos un interesante artículo de German Toro sobre la educación en la sección Chairman’s Message, que se complementa con una gran entrevista para la sección BV Interview que tuve la oportunidad de hacerle al Dr. Benjamín Scharifker, Rector de la Universidad Metropolitana en Caracas y un Special Report de Carlos Jimenez enfocado en las Tendencias Globales del Mercado Local. Además contamos con interesantes artículos en temas de economía, turismo, Responsabilidad Social Empresarial, empresas y mercadeo entre otros.

Los invito a leer esta interesante revista en el siguiente link: Revista Business Venezuela: 50 años de Innovación. #BusinessVenezuela #Venamcham #BV50Años

Luis Vicente García Giliberti



domingo, 10 de diciembre de 2017

Y, ¿cómo estás hoy?

Es muy probable que cada vez que te consigues a alguien en la calle, en un ascensor o que lo llames por teléfono, alguno de los dos - generalmente quien inicia la conversación - haga una de las más sencillas y amables preguntas que se hacen durante el día: ¿cómo estás? El cómo estás se puede cambiar, dependiendo del país o de la región en la que te encuentres por algunas variaciones diversas, como por ejemplo: ¿Qué tal?; ¿Cómo andas?; ¿Qué hubo?; ¿cómo te sientes?; o ¿Qué cuentas? entre otras.

Dependiendo también del idioma que hablemos, la pregunta ¿y cómo estás? puede significar un simple hola o una verdadera pregunta sobre el cómo has estado, lo que requiere de casi una explicación detallada. En nuestro idioma castellano esta pregunta es generalmente un saludo muy cordial. Sus respuestas por supuesto tienen por ende diferentes posibilidades; pero siendo una pregunta sencilla debería tener, como en realidad tiene, una respuesta simple, sencilla y corta a la vez: bien o muy bien y nuestra respuesta es bastante automática en la mayoría de las ocasiones.

En algunos casos esta pregunta tiende a averiguar el estado de ánimo de la persona y algunas veces de sus sentimientos. Ese es el caso cuando la persona pregunta algunas  variaciones como lo pueden ser ¿Qué es de tu vida? o ¿Cómo te trata la vida? En muy pocas ocasiones, sin embargo, vamos a esperar a que en realidad  la persona a quien se lo preguntamos nos cuente como les ha tratado la vida desde que nos vimos por última vez.

En los países en donde la situación está relativamente bien y estable, también se escuchan respuestas como estoy feliz, alegre, entusiasmado o hasta excelente. Sin embargo, en los países donde la situación económica o social es compleja, las respuestas tienden a tener un tono más negativo con algunas diferenciaciones. Desde un común ‘más o menos’ hasta un ‘no tan bien’, pasando por un ‘aquí vamos’ o simplemente ‘tú sabes’... En estos días, sin embargo, he venido escuchando una respuesta algo diferente, una más seria y pensativa. Una gran cantidad de personas antes de responder respira profundo, te dice ‘bien’ (uno pausado y bastante alargado por cierto) y, a continuación, le agrega algún complemento, frase o adjetivo diferente. De allí que estemos escuchando un ‘bien… pero tú sabes’.  Es algo así como que si quien responde quiere enfatizar algo que quizá ya uno sabe o piensa que sabe, esperando que ambos nos sintamos de una manera similar.

Y es que al parecer es la sociedad completa la que no se siente bien en estos días que transcurren entre la incertidumbre, los cuestionamientos y las dudas. Sabemos que a todos nos afecta la situación de una u otra manera, a algunos con un impacto más negativo y que en conjunto no estamos en el mejor momento. Pero entonces, ¿qué hacemos?

Una de las primeras recomendaciones es que debemos estar antes que nada bien con nosotros mismos. Y por ello antes de preguntarle a otro ¿cómo estás? debemos preguntarnos a nosotros ¿cómo estoy? Esta no es una pregunta para tomársela a la ligera sino en realidad debemos pensar, reflexionar y darnos cuenta de lo importante que es en este momento. Debemos estar bien con nosotros mismos, debemos tener confianza en nosotros y debemos de alguna manera estar tranquilos. Recordemos que nuestros pensamientos afectan nuestras emociones y nuestras emociones se convierten en acción; esas son las respuestas a lo que nos sucede alrededor.

Una segunda recomendación sería comprender el entorno familiar y laboral que nos rodea: ¿es positivo o negativo?; ¿nos rodean personas optimistas o pesimistas?; y, ¿Qué aporte hago yo? Recuerden que somos el promedio de las personas que nos rodean. Y como tercer factor para darnos cuenta de cómo estamos es importante recordar que debemos ser agradecidos, pues no todo lo malo nos sucede a nosotros. Recuerda que:

“Te verás por fuera como te Sientas por Dentro.”

Valora lo que tienes, con quienes compartes y comprende lo que puedes lograr y alcanzar; valora lo que eres y lo que puedes llegar a ser. Rodéate de personas que todavía sean positivas y actúa de la misma manera. A la vez, practica la gratitud de manera diaria. Estas son cosas simples que podemos hacer y que si bien no eliminan todo lo malo que nos rodea, nos permite ver la vida con una perspectiva diferente. Y permítete la posibilidad de sentirte bien.  

Seguiremos motivando. Luis Vicente Garcia

martes, 1 de agosto de 2017

Nuestra Venezuela, desde otra perspectiva.

Hoy debemos comenzar a ver las cosas de una manera diferente; por eso los invito a hablar y a ver a Venezuela desde otra perspectiva. Sí, a hablar y a conversar con nosotros mismos e inclusive, a detenernos aunque sea un instante, para pensar en lo que estamos pasando.

Pareciera como si el país estuviera de luto, uno colectivo, uno muy largo que comenzó quizás hace ya muchos años. No lo sé, pero si hay una sensación rara, extraña, de derrota, de ira, de desánimo, de sufrimiento, de desaliento y de hundimiento colectivo. Hoy nos sentimos tristes y desesperanzados, como personas y como sociedad. Pero debemos estar seguros de algo y es que todo lo que nos ha traído hasta acá es lo que necesitábamos que sucediera. Quizás en este preciso instante no lo vemos así o no lo queremos ver así. Pero ha sido un largo trayecto, con obstáculos, con dificultades incrementales, pero si todavía estamos aquí es por algo; es porque nos hemos venido preparando para enfrentar los retos que tenemos por delante.

En su famoso libro El Arte de la Guerra, Sun Tzu nos da una frase que dice “aparenta ser débil cuando seas fuerte y fuerte cuando seas débil”. Cierto que hoy nos sentimos débiles, muy débiles; pero sabemos que somos fuertes y que saldremos de esto mucho mejor en el conjunto. Es sólo algo que necesitamos todos para poder continuar. Y eso que nos ha traído hasta acá es hoy un cúmulo de aprendizajes y de experiencias que nos permiten, por ende, ver y hablar desde una nueva perspectiva.

Las peleas y las batallas - como sabemos - no son ni simples ni pequeñas, más bien son complejas, difíciles, avasalladoras y siempre demasiado largas. Pero tanto las batallas grandes como las pequeñas son las que importan; todas importan. Y todos nosotros, tú y yo y todos, con nuestro cuerpo y nuestra mente, con la lógica, las emociones y los sentimientos personales y sociales, estaremos en mejor forma una vez que esto termine, porque todo importa. Pero debemos prepararnos para seguir adelante. Estos van a ser nuevos tiempos para pensar y reflexionar; un tiempo de lograr y alcanzar pero con inteligencia y perseverancia, e intentándolo a través de nuevos caminos. Y por ello la meta del país debe ser la de alcanzar una nueva posición, una que esté llena de esperanza, de seguridad, libertad y justicia.

Hay un bello poema atribuido a Gandhi que habla de seguir construyendo, seguir iluminando y seguir sembrando; ese poema comienza con la siguiente frase: “voy a seguir creyendo, aun cuando la gente pierda la esperanza”. Por ello a pesar de lo malo, lo oscuro, lo complejo y lo difícil, si lo vemos desde otro ángulo y lo hablamos desde otra perspectiva, quizás entonces, y solo quizás, podremos entender que lo importante somos nosotros, que lo importante es nuestra sociedad, que lo importante es el futuro del país y que en el camino, a pesar de las dificultades, debemos seguir siempre adelante con más esperanza y con más optimismo; solo así lo veremos desde otra perspectiva.

Seguiremos Motivando. Luis Vicente García.

miércoles, 26 de abril de 2017

Por favor, vivamos.

Hoy fue un día muy triste, quizás más de lo normal. Hoy falleció un estudiante, de esos que nos tocan de cerca. Me entero cuando mi hijo me dice “papá, era de mi universidad”, le leo cuando un amigo me cuenta “fue mi alumno” y alguien más escribe “estudiaba con mi hijo”. Detengámonos a pensar, pudo haber sido cualquiera de nosotros. Pero, ¿Por qué?

A veces no sentimos nada, en ocasiones pareciera que sentimos demasiado. Será que ya no nos duelen las cosas. Hemos creado una especie de caparazón que nos evita mostrar nuestros sentimientos, que solo nos lleva a criticar a los demás. Hay que pensar y entender por qué están pasando estas cosas en mi patio; sí, aquí mismo en el patio de mi casa. En ese lugar por el que paso todos los días, o ese lugar al que ya le paso sin darme cuenta. Pero es allí donde se cruzan la maldad con la indiferencia, es allí donde la injusticia cobra vida.

Ese joven no tendrá futuro, esos padres no lo verán crecer. Una vida que no debe ser olvidada. No nos podemos rendir. No nos podemos detener. La libertad es demasiado importante para dejarla en manos de otros. Hay que seguir luchando, con ganas, con esfuerzo, con esa pasión que nos caracteriza.

Ojalá no volvamos a escuchar esas frases sino por el ritmo normal de una vida bien vivida y no por el caos de una bala o de una bomba mal habida. Vivamos en paz y en armonía, con nuestras diferencias y similitudes, con nuestras discrepancias y aciertos, pero por favor, vivamos.

Luis Vicente Garcia Giliberti
@LVGarciaG

26/04/2017

Cuando una ciudad decide volver a creer

Desde la MOTITUD Por Luis Vicente García Hay imágenes que permanecen grabadas en la memoria colectiva mucho después de que desaparecen d...