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jueves, 25 de junio de 2026

Cuando una ciudad decide volver a creer

Desde la MOTITUD

Por Luis Vicente García

Hay imágenes que permanecen grabadas en la memoria colectiva mucho después de que desaparecen de los titulares. Una calle cubierta de escombros. Un puente derrumbado. Una plaza vacía. El silencio que queda después de una explosión, de un terremoto, de un incendio o de una inundación.

En esos primeros momentos todo parece girar alrededor del dolor, de la incertidumbre y de las pérdidas. Es natural. La atención se concentra en rescatar vidas, atender heridos y dimensionar el alcance de la tragedia.

Sin embargo, hay un instante mucho menos visible que suele pasar desapercibido y que, para mí, es el verdadero comienzo de la historia. Sucede cuando las cámaras ya casi no están. Cuando las noticias dejan de ocupar los titulares internacionales. Cuando el mundo parece continuar con su rutina.

Es entonces cuando una ciudad toma una decisión silenciosa.

La decisión de volver a creer.

No ocurre mediante un decreto ni con un gran discurso. Empieza cuando un vecino limpia la acera frente a su edificio. Cuando otro lleva alimentos a quienes lo perdieron todo. Cuando un comerciante vuelve a levantar la santamaría de su negocio aun sabiendo que deberá comenzar casi desde cero. Cuando las cocinas de los hoteles o restaurantes le hacen las comidas a los desplazados. Cuando los maestros preguntan cuándo podrán regresar a clases y los médicos continúan atendiendo a sus pacientes incluso en condiciones difíciles.

En ese momento comienza la verdadera reconstrucción.

Porque una ciudad nunca empieza a recuperarse cuando llega el concreto o el acero. Comienza a recuperarse cuando su gente recupera la esperanza. Y la historia está llena de ejemplos extraordinarios.

Después del atentado durante el Maratón de Boston en 2013, el mundo observó cómo una comunidad decidió responder con unidad en lugar de dejarse dominar por el miedo. La expresión Boston Strong dejó de ser un lema para convertirse en una manera de entender la vida. Era la afirmación de que ningún acto de violencia sería capaz de definir la identidad de toda una ciudad.

Algo parecido ocurrió en Nueva Orleans tras el devastador paso del huracán Katrina. Durante semanas vimos imágenes de destrucción y desesperanza. Pero con el tiempo apareció otra historia: la de vecinos ayudando a vecinos, músicos regresando a las calles, pequeños negocios reabriendo sus puertas y una comunidad que decidió recuperar no solo sus edificios, sino también su cultura, su identidad y su alegría.

Christchurch, en Nueva Zelanda, también nos dejó una gran lección. Después del terremoto de 2011 entendieron que reconstruir no significaba simplemente reemplazar lo que había desaparecido. Era la oportunidad de imaginar una ciudad diferente, más preparada, más humana y más resiliente.

Las circunstancias cambian. Las tragedias son distintas. Las culturas también. Pero la respuesta suele ser sorprendentemente similar.

Y eso me llevó a descubrir algo que pocas veces mencionamos.

Hablamos con frecuencia de la resiliencia personal. Admiramos a quienes logran superar una enfermedad, una pérdida o el fracaso de un proyecto. Sin embargo, rara vez hablamos de la resiliencia colectiva, esa extraordinaria capacidad que tienen las comunidades para levantarse cuando pareciera que todo se ha derrumbado.

Las ciudades no se reconstruyen únicamente gracias a grandes inversiones o sofisticados planes de infraestructura. Claro que los recursos importan, pero existe algo mucho más poderoso: la confianza.

 

La confianza de quienes deciden quedarse.

La solidaridad de quienes ayudan sin esperar nada a cambio.

La generosidad de quienes entienden que el dolor compartido pesa menos.

La convicción de que el futuro todavía merece ser construido.

Y es allí donde comprendí que la MOTITUD también puede ser colectiva.

Hasta ahora siempre había hablado de la Motitud como una fuerza interior, la unión entre la motivación personal, una actitud positiva y una mentalidad de crecimiento. En otras palabras, una manera de enfrentar la vida desde la esperanza y la acción consciente.

Pero las ciudades nos enseñan algo nuevo.

Cuando miles de personas encuentran un propósito común, cuando la colaboración reemplaza la indiferencia, cuando el apoyo se desborda en cantidades y cuando el deseo de construir supera al miedo, la Motitud deja de ser individual para convertirse en una fuerza capaz de transformar comunidades enteras.

Y quizá esa sea una de las lecciones más importantes que necesitamos recordar hoy.

Vivimos en un mundo donde la incertidumbre parece formar parte de la vida cotidiana. Ningún país está completamente libre de enfrentar crisis. Ninguna ciudad está exenta de sufrir una tragedia. Ninguna familia atraviesa la vida sin momentos difíciles.

La diferencia nunca ha estado en evitar las tormentas.

La diferencia está en la manera como decidimos responder después de ellas.

Mientras escribía estas líneas no pude evitar pensar en tantas comunidades que, hoy mismo, muy cerca de nosotros, también están limpiando calles, reconstruyendo viviendas, ayudando a vecinos y recuperando poco a poco la esperanza. Personas que, lejos de buscar protagonismo, simplemente hacen lo que consideran correcto porque entienden que reconstruir una comunidad es una responsabilidad compartida.

Quizá la resiliencia no tenga nacionalidad.

Quizá siempre hable el mismo idioma.

El idioma de quienes se niegan a rendirse.

El idioma de quienes comprenden que el futuro no aparece por casualidad, sino que se construye todos los días con pequeñas decisiones, con actos de solidaridad y con la firme convicción de que siempre es posible empezar de nuevo.

Porque, al final, las ciudades no renacen cuando terminan de reconstruir sus edificios.

Renacen mucho antes, cuando su gente decide volver a creer.

Y quizá esa sea también la historia que hoy necesitamos escribir como personas, como organizaciones, como comunidades... y como país.

"El verdadero renacimiento de una ciudad no comienza cuando se reconstruye el primer edificio. Comienza cuando el primer ciudadano recupera la esperanza."


lunes, 29 de julio de 2024

Ecos de Esperanza de una Ciudad Sombría


Hoy en mi ciudad bulliciosa,
los ecos susurran suavemente,
La tristeza flota como sombras,
Bajo un cielo gris y omnipresente.

 

Las calles están vacías,

susurran historias de desconsuelo,

La gente se reúne sola,

y entona una triste sinfonía de anhelo.

 

Hoy se apartan el caos y la prisa,
Y los ecos de la risa son débiles y lejanos.
Una suave tristeza flota bajo el cielo que veo,
Una melodía de pena en el vendaval urbano.

 

Una tristeza persiste, en luces de neón apagadas,
Una lágrima silenciosa que se derrama lentamente.
Los rascacielos se elevan como gigantes al cielo,
Sus sombras proyectan vacío en las calles desoladas.

 

Hoy no se ve multitud, sólo almas solitarias,
Perdidas en el giro constante de esta ciudad apagada.
En la ciudad en silencio, la tristeza se despliega,
Un luto invisible que en el corazón se anega.

 

Derrota se respira y en cada calle se siente,

Como la llovizna que cae lenta y suavemente.

Bajo un manto gris, la ciudad se sumerge,

En un mar de melancolía que el alma apremia.

Cada paso es un susurro, como un eco apagado,

Perdido en el laberinto de un día nublado.

 

En el silencio de la ciudad, donde los ecos murmuran,
La tristeza flota como sombras en cielo sombrío.

Las calles vacías susurran historias de tristeza,
En el silencio profundo, que se despliega sin sentido.

 

Cada paso cae, un ensueño solitario,
Por callejones vacíos, un alivio ilusorio.
Una sinfonía tranquila, con melodía melancólica,
En el corazón de la ciudad, bajo una luna apagada.

 

En el pensamiento profundo, donde el alma herida se despliega,
Perdura un silencio tranquilo, que invita a la esperanza que llega.
Y la esperanza resplandece, como una luz que florece.

Porque tras la lluvia que cae, la vida se renueva.


Y en esta quietud serena, donde fluye la tristeza,
brilla un destello de esperanza, una nueva fortaleza,
Y en cada corazón con fuerza, solo vive la grandeza.

 

Al apagarse la oscuridad, surgirá un nuevo día,

La resiliencia florecerá, como fuerza en sintonía.

En el abrazo de ciudad serena, la tristeza encuentra su camino,

Mientras susurros de consuelo guían la noche a un nuevo destino.

 

En medio de la prisa, llega un toque de quietud,

una gracia suave con un ritmo apresurado,

un sollozo silencioso, que da paso al pensamiento.

De una suave tristeza, hoy brota la esperanza.

Resiliencia que resurge, como el sol tras la tormenta.

Venezuela tendrá futuro, y su luz será inmensa.

domingo, 29 de marzo de 2020

Atardecer en cuarentena


Una tarde, una noche, un día y la vida sigue.
Una calma que se cierne sobre el atardecer.
Una luna que parece dormida y
Un Venus que se asoma a la distancia.

Son días de gran asombro, como si la historia nos quisiera decir algo.
Son noches de mucha oscuridad que nos hacen pensar en el olvido.
Tenemos momentos donde quizás decaemos pero sólo para darnos cuenta que debemos insistir en poder iluminar ese gran camino que tenemos por delante. 

Y esos sentimientos propios que pasaron de temor a gran energía,
son la fuerza que tendremos para convertirnos en mejores Guías.
Personas comunes como tú y yo, que sabemos lo que podemos hacer.
Es que al dar lo mejor de nosotros nos damos cuenta de que cada paso cuenta.
Y con cada paso que demos logramos siempre ser mejores.

Sólo cambiando podemos ser mejores,
sólo mejorando juntos tendremos un mejor futuro.
Y si esa pequeña luna que ya comienza a crecer,
brilla al despedirse el sol con este bello atardecer,
sólo imagina tu brillo cuando el sol salga de nuevo mañana.
Brilla para que brillemos todos.

Luis Vicente García
Un atardecer en cuarentena.

#atardecer #esperanza #futuro #mañana #actitudpositiva #MotivaciónPersonal #Motitud #sunset #hope #attitude #Motivation

domingo, 7 de abril de 2019

Celebrando El Principito


El principito es una novela maravillosa, que quizás muchos hemos leído varias veces en nuestras vidas. Nos la leyeron nuestros padres, la leímos por nuestra cuenta, la vimos en el cine y más tarde se la leímos a nuestros hijos. Es la obra más famosa del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).

Publicada el 6 de abril de 1943, es un libro muy especial. Es una novela que nos habla de soñar y viajar, de vivir en asteroides, de pensar, de dudar, de vivir en pleno, de tener un amor tan grande como el que él tenía con su querida rosa (para él la más vanidosa pero la más bella del mundo) y de conocer sus grandes personajes imaginarios.

Al celebrar un nuevo año de la edición original, los invito a leer un artículo que publiqué en este Blog hace algunos años y que titulé “Releyendo El Principito”; espero disfruten. Lo pueden conseguir en el siguiente link Releyendo El Principito

“Trata de averiguar lo que te interesa, lo que te motiva, lo que te apasiona y búscalo. Nunca es tarde.” - Luis Vicente García

domingo, 27 de enero de 2019

Música que Inspira: Orquesta Gran Mariscal de Ayacucho



La música puede ser algo increíble, inspirador, motivador, cautivante. La música nos puede transportar a lugares inimaginables, distantes y traernos de vuelta sin darnos cuenta. La Música es, en una palabra, algo espectacular.

Escribo estas palabras pues ayer fue el concierto inaugural de la trigésima temporada de la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho. Una orquesta, que según palabras de su presidente Manuel Torres “ha tenido muchos altos y bajos, sobre todo bajos” con el pasar de los tiempos, pero que a pesar de la difícil situación del país logra inspirarnos cada vez que salen a escena. Y ayer no fue la excepción. Una orquesta, ya de grandes amigos, quienes con cada temporada nos siguen demostrando lo valioso del talento venezolano.

Bajo la magistral batuta de la maestra Elisa Vegas se llevó a cabo este concierto inaugural de la temporada 2019. La orquesta, conformada por jóvenes músicos de diferentes zonas de Venezuela, con diferentes backgrounds y de altísima calidad musical, nos brindó un maravilloso concierto sinfónico donde el programa, finamente escogido para la ocasión, nos permitió transportarnos, viajar y disfrutar de bellas composiciones orquestales. La obertura-fantasía de Romeo y Julieta de Tchaikovski dio inicio al concierto con una bella melodía de una historia de amor que sirvió para iniciar un viaje de inspiración. Le siguió la Sinfonía No. 104 de Joseph Haydn en la cual hubo fabulosos momentos que convirtieron a la sinfonía en una interacción continua de solistas. Los solos de la flauta, el oboe y el violín fueron una sorprendente sorpresa.

Y el concierto finalizó con una de las principales obras del compositor italiano Ottorino Respighi en la que cada movimiento retrata los pinos de Roma a lo largo del día. El momento más importante se mantuvo para el final, donde desde los juegos de los niños en los jardines hasta la repentina oscuridad de las catacumbas, la orquesta fue excepcional al cambiar la intensidad de la música moviéndose entre grandes clímax y una suave combinación del sonido del ruiseñor. Todo ello nos preparó para la llegada de las legiones romanas a lo largo de la Via Appia, cuando la maestra Vegas realmente dejó que la orquesta sonara libremente, con toda su fuerza y surgieran resplandecientes sonidos de todos los instrumentos y sobre todo los de viento, incluso detrás del publico que con asombro escuchaba uno de los finales más impactantes de la música clásica o, como me dijo la propia directora, un final “Colosal”.

La música es un arte, cuyo origen vino de la antigua Grecia donde se reunía junto a la poesía y la danza como un mismo ser. De allí que hoy día tengamos bellas melodías acompañadas de excelentes movimientos artísticos.  Para algunos la música es la ‘combinación de sonidos y silencios basados en los fundamentos de la melodía, la armonía y el ritmo’; pasando por un proceso cultural, para llegar a ‘suscitar en el oyente una experiencia que refleja sentimientos’.  Celebrar 30 años de vida en la Venezuela actual es un acto de proeza, un gran logro y sobre todo un gran compromiso con el país, el público y en especial los músicos y quienes laboran en esta maravillosa orquesta Gran Mariscal de Ayacucho. Gracias por brindarnos la oportunidad de escuchar un maravilloso concierto y felicitaciones por lo que estoy seguro será un año maravilloso de grandes emociones y de muchas celebraciones.

Luis Vicente García G.



lunes, 24 de diciembre de 2018

Conversando con Santa Claus en estas Navidades (*)


La Navidad está a la vuelta de la esquina; inclusive en nuestro bello aunque convulsionado país. Una época de tradiciones en la cual Santa Claus y sus renos recorren una fascinante ruta y entregan juguetes alrededor del mundo.

Hace un tiempo tuve la oportunidad de visitar a San Nicolás en uno de sus talleres al oeste de Caracas, en ésas épocas bastante ocupadas para su equipo de trabajo y el mismo Santa nos deleitó con una sabrosa taza de chocolate caliente mientras conversábamos de temas gerenciales muy intrínsecos de su negocio en ésta época del año. El Sr. Claus sonaba como un hombre que ama su trabajo - sobre todo con la oportunidad de hacer felices a todos los niños de todas las edades. Líder natural, enfocado en el máximo rendimiento y teniendo siempre un equipo muy comprometido, Santa canta y ríe con su ya famoso HoHoHo ante toda pregunta interesante. Aquí les dejo parte de esta amena y divertida entrevista, con un personaje que nos llena a todos de tanta ilusión.

LVGG: ¿Quién es Santa Claus?

Santa: El poder ser una imagen que transmite mucha energía positiva tanto a grandes como a los más pequeños de la casa, con esa sonrisa que puedes apreciar en ellos. Para los más pequeños, soy una persona tangible, te dan la mano, te abrazan, piden sus regalos; unos te agradecen por sus regalos y otros te dicen que te equivocaste y que este próximo año esperan lo solicitado. Para algunos adultos soy intangible, dicen “ya no creo en Santa”, porque no existo o que soy un producto comercial.  Respeto mucho este criterio, porque luego muchos de ellos me piden sacarse una foto para mostrárselas a sus hijos y es aquí donde disfruto ser Santa, pues cada uno saca a su niño interno.

LVGG: ¿Que se siente tener el mejor trabajo del mundo?

Santa: Para mí el mejor trabajo del mundo es el que tú desempeñas con amor y pasión, ya sea la profesión que tengas; si lo aplicas con entusiasmo  tendrás gran parte del camino ganado para el éxito. Y como me encanta lo que hago, te puedo decir con toda certeza que sí es el mejor trabajo del mundo, pues lo hago con un amor infinito y mucha pasión.

LVGG: ¿Es SANTA un Emprendedor?

Santa: Claroooo! Es una pregunta excelente y te explico el por qué. Normalmente estamos cargados de sueños e ilusiones, sueño con tal cosa, sueño con esta otra y solamente se quedan en sueños e ilusiones. El emprendedor no solamente sueña y se ilusiona, las lleva a cabo, si…, hay una fuerza interna que te imprime las ganas de hacer las cosas para culminar estos sueños. También es importante destacar que muchas veces fallarás a la primera, pero se completan con constancia y perseverancia, sumado a una buena asesoría lograrás lo que te propongas.

LVGG: ¿Qué ha hecho que Santa siga siendo un líder después de tantos años?

Santa: Principalmente, creo en lo que hago. Es muy importante trabajar en equipo. Un líder debe saber escuchar al personal; existe la falsa teoría de querer imponer criterios y mecanismos a la fuerza y eso no funciona. Creo en la estructura del trabajo, en la organización, en saber delegar. Los empresarios exitosos son grandes líderes que ya han sufrido reveses y aprendieron; soy amante de la buena comunicación, de buscar la manera de poder expresar lo que quiero de una forma sencilla. Y ser muy agradecido con la vida, dar Gracias a Dios por un día más de vida, acompañado de mis seres queridos que a la vez se convierten en motivadores para seguir adelante.

LVGG: ¿Qué significado tiene el traje rojo para ti?

Santa: ¿Te imaginas a Santa en la Nieve con un traje blanco? Los duendes no me encontrarían OhOhOh!, aunque tengo de otros colores y hasta uno a cuadros y otro playero para mis vacaciones.

LVGG: ¿Cómo ha cambiado a través de los siglos lo que piden los niños en navidad?

Santa. Ha cambiado enormemente. Todo esto se debe a los grandes medios de la comunicación, a la inversión publicitaria con un despliegue muy grande y muy bien planificado a nivel de mercadeo. Las grandes y medianas empresas productoras de juguetes han ido desarrollando técnicas y estrategias para ir ganando cada una su mercado; y aunque muchos niños piden video juegos y lo que tenga que ver con tecnología, siguen existiendo juguetes tradicionales como las muñecas, los pelotas y carritos con pedales!

LVGG: y, ¿Qué piden y desean los adultos?

Santa: OHOHOH! Estas muy travieso con ésta pregunta pero muy valedera, tienen muchas respuestas, OHOHOH!!! A nivel mundial lo que más me piden es paz, amor y salud!

LVGG: ¿Cuál ha sido el momento más emocionante?

Santa: Todos los días de mi vida son emocionantes y si siempre tengo la última sonrisa sacada a un niño o a un adulto y la llevo inmediatamente a mi mente. Me emociona ver bellos paisajes, sentir el aroma de la naturaleza! Oír la carcajada de un niño; no hay nada más contagioso que la risa de los niños; me emociona la vida y sus retos.

LVGG: ¿Cómo llega Santa a tantas casas en una sola noche?

Santa: Es un secreto muy bien guardado, pero te puedo decir que Santa tiene el don del tiempo, un gran manejo del tiempo - muy escaso hoy – con el que puedo ir repartiendo regalos en la Noche de Navidad! Puedo contar con muchos duendes para que esto se haga realidad y por su puesto con mi entrañable amigo Rudolph!

LVGG: ¿Y qué hay de los renos, son confiables?

Santa: Por supuesto que son confiables, recuerda que Santa trabaja en equipo y ellos juntos a los duendes y mi bella esposa Clara Bells, hacen que todo pueda suceder. No es solamente el trabajo de una noche, es una ardua labor de todo un año: planificación, nuevas estrategias y entre ellas se encuentra el mantenimiento y entrenamiento continuo de los renos.

LV: ¿Y cuál de las redes sociales de hoy te gusta más a ti?

Santa: Todas! En el polo Norte estamos actualizados con la tecnología; a mi equipo le gusta trabajar mucho con Facebook, Instagram, Twitter y otras que personalmente no manejo. Por cierto el año pasado nos hackearon una de las cuentas y después de investigar descubrimos que era el Grinch!; esto ya se solventó OHOHOH!!!

LVGG: Y para terminar, una pregunta que no podía faltar. Santa, ¿Cuáles son tus reflexiones para estas navidades que vamos a tener en Venezuela?

Santa. Venezuela es el país más bello del planeta, su principal riqueza es la gente, un país lleno de mucha gente noble. Sus recursos naturales son infinitos pero hay que cuidarlos y conservar el medio ambiente. Uno de los mejores regalos que pudiera obsequiar este año es sembrar la Fe y la Esperanza a cada ser que habita en este país, que cada uno tome consciencia de que las cosas marcharán mejor. Que de verdad se puedan unir con un fuerte abrazo e ir de casa en casa llevando amor, paz y muchísima energía positiva.

También les daría un gran caudal de motivaciones, siiii, motivaciones que generen un emprendimiento para lograr surgir nuevamente como el gran país que es y merece ser para todos los venezolanos y, por último, desearles una muy FELIZ NAVIDAD.

Y luego de las fugaces respuestas de una divertida entrevista, San Nicolás conversó con sus duendes y se puso a trabajar. Feliz Navidad para todos (bueno, esas son palabras de Santa).

Luis Vicente García Giliberti
Coach Gerencial de Santa (por estas navidades)


* Esta entrevista fue publicada en la seccion BVInterview de la Edición No. 361 - Business Venezuela de diciembre 2018. Los invito a leer estas y otras interesantes entrevistas y artículos en nuestra revista y en la pagina web de la Revista Business Venezuela.



sábado, 29 de septiembre de 2018

Un Nuevo Amanecer


Una nueva mañana para ser, para vivir, para compartir. Un nuevo día para mejorar, aprender y emprender. 

Todos los días tenemos una gran oportunidad de querer y poder hacer algo mejor, pero a veces nos falta algo muy sencillo: decidir hacerlo. Es así de simple. Un paso a la vez, un camino que seguir. 

Y, ¿Cómo lo hacemos? Con dos ingredientes muy importantes: actitud positiva y una gran motivación personal.

No importan las nubes o los retos o los tropiezos en el camino; no importan las dificultades que tengamos por delante; y no importa que a veces estemos un poco desanimados. Lo que importa es tu propia actitud ante todo eso, ante los retos y las dificultades. 

Que nada te detenga y recuerda, que con cada nuevo amanecer nos llega un nuevo día por delante lleno de posibilidades. Feliz día. 

MotivandoElFuturo.com 

martes, 1 de agosto de 2017

Nuestra Venezuela, desde otra perspectiva.

Hoy debemos comenzar a ver las cosas de una manera diferente; por eso los invito a hablar y a ver a Venezuela desde otra perspectiva. Sí, a hablar y a conversar con nosotros mismos e inclusive, a detenernos aunque sea un instante, para pensar en lo que estamos pasando.

Pareciera como si el país estuviera de luto, uno colectivo, uno muy largo que comenzó quizás hace ya muchos años. No lo sé, pero si hay una sensación rara, extraña, de derrota, de ira, de desánimo, de sufrimiento, de desaliento y de hundimiento colectivo. Hoy nos sentimos tristes y desesperanzados, como personas y como sociedad. Pero debemos estar seguros de algo y es que todo lo que nos ha traído hasta acá es lo que necesitábamos que sucediera. Quizás en este preciso instante no lo vemos así o no lo queremos ver así. Pero ha sido un largo trayecto, con obstáculos, con dificultades incrementales, pero si todavía estamos aquí es por algo; es porque nos hemos venido preparando para enfrentar los retos que tenemos por delante.

En su famoso libro El Arte de la Guerra, Sun Tzu nos da una frase que dice “aparenta ser débil cuando seas fuerte y fuerte cuando seas débil”. Cierto que hoy nos sentimos débiles, muy débiles; pero sabemos que somos fuertes y que saldremos de esto mucho mejor en el conjunto. Es sólo algo que necesitamos todos para poder continuar. Y eso que nos ha traído hasta acá es hoy un cúmulo de aprendizajes y de experiencias que nos permiten, por ende, ver y hablar desde una nueva perspectiva.

Las peleas y las batallas - como sabemos - no son ni simples ni pequeñas, más bien son complejas, difíciles, avasalladoras y siempre demasiado largas. Pero tanto las batallas grandes como las pequeñas son las que importan; todas importan. Y todos nosotros, tú y yo y todos, con nuestro cuerpo y nuestra mente, con la lógica, las emociones y los sentimientos personales y sociales, estaremos en mejor forma una vez que esto termine, porque todo importa. Pero debemos prepararnos para seguir adelante. Estos van a ser nuevos tiempos para pensar y reflexionar; un tiempo de lograr y alcanzar pero con inteligencia y perseverancia, e intentándolo a través de nuevos caminos. Y por ello la meta del país debe ser la de alcanzar una nueva posición, una que esté llena de esperanza, de seguridad, libertad y justicia.

Hay un bello poema atribuido a Gandhi que habla de seguir construyendo, seguir iluminando y seguir sembrando; ese poema comienza con la siguiente frase: “voy a seguir creyendo, aun cuando la gente pierda la esperanza”. Por ello a pesar de lo malo, lo oscuro, lo complejo y lo difícil, si lo vemos desde otro ángulo y lo hablamos desde otra perspectiva, quizás entonces, y solo quizás, podremos entender que lo importante somos nosotros, que lo importante es nuestra sociedad, que lo importante es el futuro del país y que en el camino, a pesar de las dificultades, debemos seguir siempre adelante con más esperanza y con más optimismo; solo así lo veremos desde otra perspectiva.

Seguiremos Motivando. Luis Vicente García.

domingo, 23 de julio de 2017

Alimenta al Lobo Correcto y Persevera

En estos días se ha hablado mucho acerca de la historia de los dos lobos. Yo la escuché por primera vez en la película Tomorrowland de Disney (2015) aunque al parecer es una vieja parábola atribuida a los indios Cherokee.

Estamos a veces en ciertas encrucijadas, sin saber qué hacer, hacia a dónde movernos o quizás inclusive, hasta cómo decidir. Para unos, el viaje es entretenido y vale la pena; para otros, todo es complejo y sin futuro. Al final, al menos para mí, todo depende de nuestra visión filosófica. Esa misma encrucijada de la vida nos permite mirar hacia atrás o ver el presente que puede que no tenga explicación o mirar hacia adelante y soñar con un estado de futuro, necesariamente muy diferente a lo que tenemos. Es allí cuando nos damos cuenta que todos podemos abrazar la empatía, la amabilidad y el apoyo para crear una sociedad basada en valores donde la paz, la libertad y la justicia sean sus bases fundamentales.

Muchos niños han nacido del optimismo pero su realidad, hoy definida por otros, no les permite ver un futuro prometedor ya que viven en un mundo que limita su potencial y que está signado y desperdiciado por la codicia, la mezquindad y el odio. Es un dilema clásico de la historia recogida ya por grandes escritores universales.

Lo que debemos hacer entonces es crear vías y dimensiones alternativas que se basen en la libre construcción del pensamiento, de las grandes generaciones de ideas productivas y adentrarnos en la era del desarrollo sostenible que nos permita llegar a ser una gran nación y que esté destinada a reunir a la mejor y más brillante calidad humana con el fin de efectuar un gran cambio.

Alimenta al lobo correcto. La vieja leyenda que mencionaba al inicio de este escrito habla de cuando un viejo jefe Cherokee estaba enseñando a su nieto sobre la vida. A continuación les dejo el relato:

"Una pelea está pasando dentro de mí", dijo el viejo jefe.
"Es una pelea terrible y es entre dos lobos.

"Uno es malo: es ira, envidia, tristeza, arrepentimiento, codicia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad, duda de sí mismo y ego.

"El otro es bueno: es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.

"Esta misma pelea está sucediendo dentro de ti - y dentro de cada otra persona, también."

El nieto lo pensó durante un minuto y luego le preguntó a su abuelo,

-¿Qué lobo va a ganar?

El viejo jefe simplemente respondió:

"El que tú alimentes."

Es por ello que más allá de invitarlos a alimentar al lobo correcto, debemos segur teniendo la esperanza de un mundo mejor, uno lleno de compromiso, de crecimiento y visión. Y tal y como dice la última frase de la película Tomorrowland, “Encuentra a los que no se han rendido. Ellos son el futuro."

Luis Vicente García. 
Seguiremos motivando.



miércoles, 26 de abril de 2017

Por favor, vivamos.

Hoy fue un día muy triste, quizás más de lo normal. Hoy falleció un estudiante, de esos que nos tocan de cerca. Me entero cuando mi hijo me dice “papá, era de mi universidad”, le leo cuando un amigo me cuenta “fue mi alumno” y alguien más escribe “estudiaba con mi hijo”. Detengámonos a pensar, pudo haber sido cualquiera de nosotros. Pero, ¿Por qué?

A veces no sentimos nada, en ocasiones pareciera que sentimos demasiado. Será que ya no nos duelen las cosas. Hemos creado una especie de caparazón que nos evita mostrar nuestros sentimientos, que solo nos lleva a criticar a los demás. Hay que pensar y entender por qué están pasando estas cosas en mi patio; sí, aquí mismo en el patio de mi casa. En ese lugar por el que paso todos los días, o ese lugar al que ya le paso sin darme cuenta. Pero es allí donde se cruzan la maldad con la indiferencia, es allí donde la injusticia cobra vida.

Ese joven no tendrá futuro, esos padres no lo verán crecer. Una vida que no debe ser olvidada. No nos podemos rendir. No nos podemos detener. La libertad es demasiado importante para dejarla en manos de otros. Hay que seguir luchando, con ganas, con esfuerzo, con esa pasión que nos caracteriza.

Ojalá no volvamos a escuchar esas frases sino por el ritmo normal de una vida bien vivida y no por el caos de una bala o de una bomba mal habida. Vivamos en paz y en armonía, con nuestras diferencias y similitudes, con nuestras discrepancias y aciertos, pero por favor, vivamos.

Luis Vicente Garcia Giliberti
@LVGarciaG

26/04/2017

domingo, 22 de julio de 2012

Palabras a los Graduandos

En esta oportunidad quiero continuar con el tema de las Graduaciones. Hay etapas en la vida de una persona que son muy retadoras, que a la vez nos pueden presentar grandes oportunidades y que también, si están bien aprovechadas, son especiales momentos de alegría, orgullo y felicidad. Para mi, tres etapas en la vida de una persona que reúnen estas características son: la primera, cuando uno se gradúa de su colegio donde estuvo tantos años de convivencia con sus amigos de la infancia y donde ya escogió la carrera universitaria que lo guiará para el resto de su vida; la segunda, cuando ya uno escoje su pareja de vida, con quien realizará sus grandes sueños y traerá a este mundo a sus hijos y con quien compartirá el resto de su vida; y la tercera, el momento, luego de varios años de vida profesional, donde uno ya consigue el trabajo, la empresa o el negocio con el cual se identifica plenamente y al cual - si así lo decide -dedicará el resto de sus años profesionales para lograr la prosperidad y el bienestar de su familia y de su patrimonio.

La semana pasada les escribí un poco sobre la coincidencia de cuatro graduaciones en mi familia en tan solo 15 días. Los padrinos (mis cuñados) de la promoción de bachiller mi hijo, dijeron unas palabras muy emotivas, enriquecedoras y orientadoras a estos jóvenes de 17 o 18 años quienes desde ya comienzan a forjar su futuro.

El futuro está por venir. Pero lo mas importante es que somos nosotros quienes lo creamos. A continuación les dejo las palabras pronunciadas en el acto de grado de mi hijo Luis.

Felicidades y seguiremos motivando.
Luis Vicente

QUERIDA PROMO XX



Hoy dan un paso más hacia adelante, dejando atrás lo que fue su segunda casa por 11 años. Aquí quedan sus profesores, los padres y hermanos y el resto del personal del colegio, gracias a quienes, con su maravilloso aporte, el esfuerzo de todos ustedes y el de sus padres, hoy salen por esa puerta como hombres íntegros y responsables, preparados, sin duda, para arrancar una nueva etapa de sus vidas.

Allá afuera les esperan miles de cosas nuevas. Nuevas experiencias, nuevos amigos, pero sobre todo les espera el reto de prepararse para construir un país y un mundo mejor para ustedes y sus familias.

El reto de ustedes es superarnos a nosotros y ser mejores padres, mejores cristianos, mejores ciudadanos y mejores profesionales. Los años que pasarán en la universidad les servirán para culminar una etapa más en la preparación para liderizar nuestro país.

A partir de hoy pasan de ser el futuro de nuestro país para convertirse en el gran presente de Venezuela. Transiten este camino con fuerza, entusiasmo, optimismo, confianza y, sobre todo, mucha constancia y responsabilidad.

 hagan lo que hagan, a partir de este momento y por el resto de sus vidas...

·         no dejen nunca de soñar, todo es posible,
·     trabajen duro y sin descanso para convertir esos sueños y metas en realidades.
·         hagan las cosas bien y con pasión.
·         sean constantes y perseverantes
·         no tengan miedo a equivocarse
·         aprendan de sus errores y no paren nunca de aprender cosas nuevas.
·         diviértanse y celebren sus triunfos, y...
·         crean siempre en ustedes y en su poder de lograr lo que se propongan

Ya para terminar queridos hijos, queremos compartir con ustedes una breve historia titulada el helecho y el bambú, que obtuvimos del blog 'motivando el futuro' de Luis Vicente García (www.motivandoelfuturo.com), que esperamos les deje un mensaje que recuerden siempre en sus vidas y que dice así:

Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.
¿podría darme usted una buena razón para no darme por vencido?, le pregunté
Mira a tu alrededor me respondió el anciano, ¿ves el helecho y el bambú?
Si, respondí.
Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho creció rápidamente. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla del bambú.
Sin embargo, no renuncié al bambú.
En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.
Pero no renuncié al bambú.
En el tercer año aún nada brotó de la semilla de bambú.
Pero no renuncié al bambú.
En el cuarto año, nada salió de la semilla de bambú.
Pero no renuncié al bambú.
En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.
En el sexto año el bambú creció más de 20 metros de altura.
Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
El anciano entonces le dice al joven,
¿sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?
El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.
Nunca te arrepientas de un solo día de tu vida.
Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida.
La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes…. Quizás sólo estás echando las raíces………………

Finalmente, pedimos a Dios y a la Virgen que les den la sensibilidad necesaria para entender que la Venezuela que todos soñamos es un país donde cabemos todos y en donde el respeto por los demás debe estar grabado en el corazón de todos sus ciudadanos.

Ese país es posible y requiere de mucho trabajo y de entender que sin esfuerzo y sin echar raíces, no se logra nada. Que dios los bendiga a todos y guíe todas sus acciones y decisiones por el resto de sus vidas.

Los queremos mucho.


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